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"La Maldita Máquina de Matar" Pinchevsky/ Medina

domingo, mayo 10, 2026

El Proyecto Huemul, 75 años después: "Decir que fue fraude es delirante"

 


  • Perón y Richter
    Perón y Richter


    Más de setenta y cinco años después, el "Proyecto Huemul" sigue despertando interés y controversias. ¿Fraude o trabajo pionero? El proyecto fue desarrollado durante el primer período peronista y perseguía el objetivo de la fusión nuclear controlada, es decir, la reproducción en laboratorio de las condiciones bajo las cuales el Sol genera energía.

    El proyecto fue llevado a cabo por el físico austríaco Ronald Richter entre 1949 y 1952 en la isla Huemul, cerca de San Carlos de BarilocheCon él, Argentina fue pionera a nivel mundial, ya que hasta entonces la investigación en fusión —sobre todo en Gran Bretaña, la Unión Soviética y los Estados Unidos (dejando de lado la bomba H de Edward Teller)— permanecía en el ámbito de fundamentos, diseños conceptuales y ensayos preliminaresRecién las noticias provenientes de Argentina desataron el activismo mundial en materia de fusión nuclear controlada, casi una revolución que hasta hoy permanece inconclusa.

    El sábado de Pascua de 1951, Perón anunció: "El 16 de febrero se llevaron a cabo reacciones termonucleares bajo condiciones controladas a escala técnica". Luego habló Richter —quien había llegado a Perón a través del ingeniero alemán Kurt Tank, el creador del Pulqui II— y explicó su enfoque, diferenciándolo de lo que los Estados Unidos habían logrado hasta entonces. La primera reacción del mundo fue de asombro y sorpresa ante una noticia que podría cambiarlo todo. Luego vinieron las dudas y la decepción. Poco más de un año después, el Proyecto Huemul fue abandonado, tras no anunciarse nuevos avances y luego de que una comisión investigadora dirigida por el físico argentino José Balseiro criticara duramente lo realizado y al propio Richter¿Fue todo un fraude del austríaco, que engañó a Perón y al mundo?

    Desde aquellos años, la opinión general en Argentina coincide con el término "fraude" o se acerca fuertemente a él (así puede leerse, por ejemplo, en Wikipedia). Los más moderados hablan de un científico algo excéntrico que prometió más de lo que podía cumplir, lo cual, sin embargo, afecta hasta la fecha a todos los investigadores en fusión, pues debe recordarse que el objetivo de un reactor de fusión económicamente viable no se ha alcanzado hasta hoy y continúa absorbiendo inversiones de miles de millones de dólares.

    Sin embargo, no todos coinciden respecto de Richter y al Proyecto HuemulMuy por el contrario: el ingeniero alemán Paul Jürgen Hahn asegura que el austríaco estaba adelantado a su tiempo y que siguió un camino totalmente distinto y propio hacia la fusión. En su primera aparición en un medio de habla hispana, AGENCIA PACO URONDO dialogó por correo electrónico con el ingeniero, quien posee una extensa trayectoria teórica y práctica en el campo de la fusión nuclear controlada (en la última pregunta detalla su amplio recorrido).

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    Richter en la isla Huemul
    Richter en la isla Huemul
    "Si Richter fue un estafador por haber prometido energía de fusión a Perón, entonces también lo serían todos los investigadores en fusión que lo han seguido hasta hoy, pues todos prometen energía de fusión con ovaciones recurrentes y fanfarrias de éxito"

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    APU: Usted sostiene desde hace años que el Proyecto Huemul no fue un fraude, sino todo lo contrario. ¿Por qué?

    PJH: Richter propuso su propio camino hacia la fusión. Su concepto consistía en la ignición de reacciones termonucleares en cadena, por ejemplo la reacción en cadena libre de neutrones, acoplada mediante protones, del deuteruro de litio 6LiD en un plasmoide de alta energía (¿rayo en bola?). En uno de sus escritos, Richter habla de «controlled ball lightning?», aunque con signo de interrogación, porque la correspondencia física (todavía) no le era accesible. Naturalmente, también este concepto debe superar desafíos serios, en particular el control del proceso, para que el reactor no deje solamente un enorme cráter. Y así permanece como una omisión fundamental de la física del plasma el hecho de que hasta hoy eluda la responsabilidad de esclarecer finalmente el fenómeno del «rayo en bola». Muy probablemente los conceptos de los reactores de fusión serían hoy diferentes si se conociera la física del rayo en bola.

    APU: Usted suele citar a las personas que rodearon a Richter, como Ehrenberg y Mario Della Janna.

    PJH: Los informes de testigos contemporáneos —el Dr. Wolfgang Ehrenberg y sobre todo Della Janna— incluyendo las numerosas fotografías existentes, refutan las acusaciones de fanfarrón, charlatán o estafador, así como otras afirmaciones sobre Richter que son un absoluto disparate. El croquis de Janna demuestra además que Richter no sólo profundizó su concepto en Huemul, sino que al mismo tiempo investigó conceptos alternativos esenciales.

    La acusación de que Richter habría hecho un anuncio sin argumentos científicos adicionales o sin pruebas de laboratorio es una absoluta tontería y se basa únicamente en que nadie conoce la realidad contraria y tampoco quiere conocerla. El conocimiento de los conceptos de Richter constituye, al menos para la historia de la fusión nuclear, una parte esencial del relato. En cuanto a los cabezas duras en Argentina, es de temer que sigan resistiéndose a esta realidad. De lo contrario quedarían mal parados…

    APU: Que el proyecto pudiera fracasar no lo convierte en un fraude.

    PJH: Es ciertamente cuestionable si el concepto de Richter habría conducido finalmente a un reactor económicamente viable, pero Richter sería sólo el primero de los fracasados entre todos los fracasados de los 75 años posteriores. Y si Richter fue un estafador por haber prometido energía de fusión a Perón, entonces también lo serían todos los investigadores en fusión que lo han seguido hasta hoy, pues todos prometen energía de fusión con ovaciones recurrentes y fanfarrias de éxito. Incluso el éxito de los grandes proyectos actuales sigue siendo muy dudoso debido a la única reacción de fusión que técnicamente aún se considera posible, la de deuterio y tritio, pues un reactor de ese tipo produce energéticamente en su mayor parte (¡80%!) únicamente radiación de neutrones de altísima energía, con todas las consecuencias. En cambio, Richter documentó expresamente la necesidad de reacciones de fusión libres de neutrones.

    Hay que remontarse a los primeros años de la década de 1950, cuando comenzó la investigación en fusión. Entonces los investigadores aún no eran conscientes de lo difícil que sería la fusión nuclear. ¡Reinaba el optimismo! Por ello es fácil comprender con qué despreocupación los investigadores en fusión prometían —o más bien ofrecían— a sus financiadores la posibilidad de la energía de fusión. ¡Hoy se es más reflexivo!

    APU: Usted afirma que no es cierto que las potencias mundiales no hayan tomado en serio los trabajos de Richter en Huemul.

    PJH: Está demostrado que Richter reconoció ya en 1942 el concepto de la bomba de hidrógeno «seca» y su reacción en cadena acoplada por neutrones. Como escribió, incluso tuvo que reír cordialmente ante la «bomba heladera» Ivy Mike de Edward Teller (detonada el 1 de noviembre de 1952). ¡Richter se adelantó así a los Estados Unidos en 10 años! Por ello es muy probable que EE.UU. estuviera preocupado por su monopolio nuclear. Incluso podemos suponer que Perón fue presionado por EE.UU. para poner fin al Proyecto Huemul, lo cual también se vio facilitado por el considerable presión política interna que enfrentaba Perón debido a la financiación del proyecto. El caso Richter fue, por tanto, en realidad un ataque político contra Perón, del que Richter terminó emergiendo como chivo expiatorio.

    Es evidente que la noticia —precisamente por el desconocimiento sobre los experimentos de Richter— generó dudas y preguntas en todo el mundo (véase mi correspondencia con Manfred von Ardenne y el profesor Thirring, principal crítico de Richter - se puede ver en el siguiente portal del autor, en alemán). En cualquier caso, la historia de Richter impulsó fuertemente la investigación global en fusión. En realidad, fue él quien verdaderamente la puso en marcha.

    APU: ¿Qué opina de la comisión de renombrados científicos argentinos (entre ellos José Balseiro) que investigó y desestimó el proyecto?

    PJH: Como dije, el proyecto ya estaba muerto cuando la comisión pisó la isla. De eso estaban seguros Richter y Ehrenberg. Y así, Richter no estaba en absoluto dispuesto a revelar el más mínimo detalle adicional de su concepto, ni siquiera una migaja… ni a corregir a Balseiro. Al contrario: lo que fuera que Richter dijo a la comisión estaba al menos tres pasos alejado de la verdad. ¡Por lo tanto, el informe Balseiro carece de valor! Es una lástima que con esta comisión el nuevo reactor de pruebas de Richter fuera estrangulado en medio de su puesta en marcha. Habría sido extremadamente interesante ver qué podría haber logrado Richter con este nuevo «reactor de datos de proceso». Habrían sido los anuncios de éxito que el mundo estaba esperando.

    En cuanto al tema del rayo en bola, esta cuestión necesita por fin una aclaración definitiva. Si preguntamos a la «inteligencia artificial», nos enteramos de que el campo magnético continuo artificial más fuerte producido hasta la fecha en la Tierra alcanzó una densidad de flujo de 45 teslas (China, SHMFF en Hefei, en 2022). Según informó Richter sobre sus experimentos en diciembre de 1950, sus plasmoides estaban acompañados de fluctuaciones magnéticas en el rango de los megagauss. Eso equivaldría, por lo tanto, a alrededor de 100 teslas en la isla Huemul en 1950. 100 teslas, aunque sólo «de corta duración». ¿Quién se atrevería a inyectar 6LiD en una esfera de plasma semejante? Pues si apenas un miligramo de esta sustancia se enciende termonuclearmente, explotan de manera equivalente más de 60 kg de TNT ante los oídos de uno.

    Volviendo al Instituto Balseiro: la pregunta que yo plantearía es: ¿qué ocurre con este instituto para que guarde tal silencio en lo que respecta a Richter? Toda la información está disponible, en especial la de Mario Della Janna y las fotografías. Nuestra visita en marzo de 1996: un gran depósito, lleno hasta el techo con la electrónica de Richter proveniente de Huemul. Una gran cantidad de su equipamiento electrotécnico en un galpón contiguo, condensadores, en particular los dos «condensadores de capas extra», así como los últimos ejemplares de su banco de condensadores, el gran transformador de alta tensión de Richter, etc. ¡El gran imán de Richter como monumento en el campus! Ninguno de los colegas científicos con los que pude hablar en 1996 era de la opinión de que Richter hubiera cometido fraude, aunque sus ideas sobre el concepto de Richter variaban. Uno suponía que Richter había seguido el concepto del «pinch» (probablemente debido al gran banco de condensadores). Pero el instituto sigue tolerando esta tontería del «fraude». ¡Y calla! ¿Por qué?

    Con qué grandilocuencia se jactó él, Balseiro, en el informe, con «brillantes» cálculos, y «puso en la sartén» a Richter (dejar a alguien como un trapo), afirmando que una partícula individual no podría describir órbitas ciclotrónicas en un plasma denso? ¡Dios mío, qué verdad! Richter no estaba «a la caza» de partículas individuales. Se trataba de colectivos, en el sentido de la magnetohidrodinámica (MHD). ¡Ya sería hora de que el instituto despierte finalmente y demuestre que es digno de la herencia de Huemul! Sí, ese sería mi deseo. Después de todo, Richter, con Huemul, figura como padrino en el inicio del instituto.

    APU: Para finalizar, quisiera pedirle que exponga su trayectoria académica o profesional en el ámbito que nos ocupa.

    PJH: Nací en 1945 en Soltau, una pequeña ciudad en la Lüneburger Heide, en el norte de Alemania, entre Hamburgo y Hannover. En la Universidad Técnica de Hannover comencé mis estudios de ingeniería mecánica; después del Vordiplom me trasladé a la Universidad Técnica de Berlín para continuar allí los estudios de ingeniería aeronáutica y astronáutica, con especialización en gasdinámica, técnica supersónica, física del plasma, tecnología de reactores nucleares y propulsión espacial nuclear.

    Ya durante mis años de estudio en Berlín mi interés se centró en la fusión nuclear controlada. Así, mi trabajo académico se dedicó a los mecanismos de ignición y a los distintos tipos de fusión controlada, con especial atención a los conceptos de bombardeo de blancos (target). Este trabajo también me puso en contacto con el Dr. Wolfgang Ehrenberg y, a través de él, con las investigaciones del Dr. Ronald Richter.

    Mi profesor berlinés de gasdinámica, el Dr. Alfred Walz, me ofreció la posibilidad de realizar mis primeros experimentos sobre Richter en el búnker de coque abandonado de una central experimental fuera de servicio de la Escuela Superior Técnica de Karlsruhe (hoy KIT – Instituto Tecnológico de Karlsruhe). Así, en 1971 me trasladé allí, trabajé principalmente en un proyecto de investigación sobre la desfibración de fundidos de óxidos vitrificables y me doctoré en 1975 sobre las bases fisicoquímicas, es decir, materiales y reológicas, de la formación de filamentos de esos fundidos. Como colaborador científico de la TH Karlsruhe, también estuve integrado en la actividad docente del Instituto de Mecánica de Fluidos.

    Paralelamente, por iniciativa propia —apoyado por generosas donaciones de la industria— llevé a cabo en el mencionado búnker de coque mis primeros experimentos sobre Richter con arcos eléctricos de alta corriente y descargas de plasma en campos magnéticos transversales. Estos experimentos fueron orientadores para la comprensión posterior de las descargas gaseosas de Richter.

    Tras el doctorado ingresé en BASF Ludwigshafen, donde comenzó una larga carrera industrial, inicialmente en el desarrollo de procesos con énfasis en cristalización industrial, separación de fases, medición de emisiones y tecnologías de filtración. Posteriormente asumí la coordinación de proyectos estratégicos relacionados con tecnología y fabricación de medios magnéticos de almacenamiento (cintas, etc.). Finalmente asumí la dirección completa de la producción de cintas magnéticas en la planta badense de BASF en Willstätt, con un equipo de alrededor de 400 empleados, y obtuve la procuración de la empresa.

    En mi nuevo hogar en Willstätt pude por fin continuar como investigación privada los experimentos sobre Richter iniciados en Karlsruhe, desde plasmas de ondas de choque generados por descargas impulsionales hasta descargas de alta frecuencia en campos magnéticos transversales, también aquí gracias a generosas donaciones, cesiones y aportes de empresas, institutos y entidades. Objetivo principal: la elucidación de los plasmoides de Richter (¿rayos en bola?). De ello surgió un modelo teórico propio del rayo en bola como resonador de cavidad de alta frecuencia con la notable capacidad de almacenar grandes cantidades de energía. También constituye una alternativa el vórtice helicoidal electromagnético de plasma. Pero incluso se impone una solución completamente diferente.

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    Paul John Hahn
    Paul John Hahn

    Ariel Garbarz: ¿Quién es Peter Thiel y qué es Palantir?

    Peter Thiel





      En este nuevo episodio de AGENCIA PACO URONDO PodcastAriel Garbarz, ingeniero en Electrónica y especialista en Inteligencia Artificia, reflexiona sobre la presencia de Peter Thiel en Argentina. Thiel es dueño de Palantir, una controversial empresa tecnológica norteamericana que se dedica a IA, la recopilación de información de los ciudadanos y tiene vínculos con empresas militares de Estados Unidos.

      A continuación, sus principales declaraciones y luego la nota completa:

      “Todos los pueblos están bajo un estado de alienación porque la inteligencia artificial está presente en todos los celulares y la gente está la mayor cantidad de horas del día mirando y escuchando al teléfono. Percibimos una realidad que tiene que ver con el territorio digital en el que nos movemos y que está implantada por sistemas de inteligencia artificial”.

      “Ahora estamos en un estadio nuevo donde hay empresas, como Palantir, que buscan reemplazar los sistemas democráticos por gobiernos de plataforma”.

      “Estamos en una tercera Guerra Mundial, quizás no nos damos cuenta. Es una guerra heterogénea y fragmentada. Primero porque se da no sólo en el frente militar, sino también colonizando con inteligencia artificial la subjetividad de la gente. Luego porque se da en todo el territorio digital, aire y tierra, y no tiene un lugar geográfico específico. Hay una situación de guerra contra la democracia y los pueblos”.

      “No tenemos que dejar que la inteligencia artificial nos remodele desde los intereses de afuera, sean de Palantir, de los monopolios digitales o de los servicios de inteligencia. Lo que tenemos que remodelar nosotros mismos es nuestro pensamiento en forma colectiva. ¿Cómo? Hablando, debatiendo, verificando, desconfiando de los mensajes que nos dividen, reconstruyendo inteligencia humana militante”.

      “Peter Thiel es un tecno-fascista, ya vino en noviembre del 2024. Ya sabe que Javier Milei no va a volver a ser presidente y entonces le pregunta en qué le puede ayudar para que el modelo siga. Por eso se instaló, porque quiere gobernar Thiel”.

      “Palantir es una plataforma que cruza bases de datos de todo tipo, entonces sabe de nosotros más que nosotros mismos. Si manejas todos los datos de una persona, automáticamente ya podes controlar a la persona”.


      Derechas mesiánicas

       


      Las profecías del sionismo evangélico

      Un soldado israelí destruye una estatua de Jesucristo en Deir Siryan, sur de Líbano.

      La profecía de Gog, gobernante en la tierra de Magog, aparece en los capítulos 38 y 39 del Libro de Ezequiel, en el Antiguo Testamento. Según este relato bíblico, Gog dirige una vasta coalición militar de naciones que atacan el pueblo de Israel tras su reunificación. Dios interviene directamente en la contienda provocando grandes terremotos y lluvias torrenciales de fuego y azufre, que permiten que el ejército invasor sea derrotado en los montes de Israel. La magnitud de la derrota es tal que las armas de los vencidos sirven de leña durante siete años y se necesitan siete meses para enterrar a todos los muertos. Simbólicamente esta batalla representa el enfrentamiento final entre las fuerzas del mal y Dios. En la tradición judeocristiana, se asocia frecuentemente con los eventos del fin de los tiempos o Armagedón. El simbolismo se vuelve aún más claro en el Apocalipsis (20:8), donde Gog y Magon representan todas las naciones rebeldes en el conflicto final entre el bien y el mal.

      Estas profecías, que para un agnóstico son ingenuas e irrelevantes, alcanzan gran importancia en las religiones proféticas como el judaísmo, el islam y el cristianismo. Como señala Hans Küng en El Judaísmo (Ed. Trotta), “la concentración en el Dios uno se manifiesta muy frecuentemente no sólo como confrontación con las otras religiones, sino también como excomunión e incluso como destrucción –mediante guerras santas– de los que tienen otro credo”. El inmenso apoyo político y financiero que hasta ahora han venido prestando los sionistas evangélicos en Estados Unidos a Israel se basa en profecías de este calibre.

       

      A la espera del Mesías

      El sionismo evangélico encuentra su origen en la teología protestante de rasgos puritanos de fines del siglo XVI. El sacerdote evangélico inglés Edward Bickersteth escribió un libro en 1841 titulado La restauración de los judíos a su propia tierra. Defendía la idea de que el solo establecimiento del reino de Israel haría volver a la tierra al hijo de Dios y llevaría a cabo la completa cristianización del mundo. De modo que en lo sustancial pensaba, junto con algunos aristócratas ingleses como Lord Shaftesbury, que la “restauración” en Oriente Próximo podía acabar con la fe judía y facilitar la redención cristiana del mundo. Este uso político de las profecías bíblicas estuvo siempre presente en el movimiento protestante que, con el objetivo de diferenciarse del catolicismo, recuperó los relatos del Antiguo Testamento. De este modo se produjo un fenómeno llamado “interpretación profética judeo-céntrica”, es decir, considerar al pueblo judío como un elemento importante para la interpretación de los acontecimientos futuros.

      El sionismo evangélico pertenece a esa rama del “dispensacionalismo” que entiende la narrativa bíblica como una cadena histórica de pactos entre Dios y el hombre y sostiene que el reino de Jesucristo se concretará en el futuro, cuando los judíos vuelvan a su tierra. En la actualidad, algunos evangélicos consideran que con la creación del Estado de Israel ya se estaría concretando el profético regreso de judíos a Tierra Santa. Por lo tanto, para estos sionistas evangelistas cristianos contemporáneos, no hay tarea más importante que fomentar el regreso de judíos a Israel porque la creación de dicho Estado es una señal del tiempo final, un anuncio del regreso del Mesías.

      Los evangelistas sionistas también se basan en el Antiguo Testamento para sostener el relato bíblico sobre el enfrentamiento entre Isaac e Ismael, los dos hijos del patriarca Abraham. El primero, su hijo legítimo, sería el continuador auténtico de sus enseñanzas, mientras que Ismael, fruto de la relación con una esclava, habría dado nacimiento a las religiones islámicas. De este modo el conflicto en Medio Oriente viene a ser de origen divino, y tiene que ver más con el deseo de Satán de hacer que Dios rompa sus promesas que a razones geopolíticas. Esta supuesta guerra entre judíos y árabes fue luego transformada en una versión laica en el libro de Samuel Huntington El choque de civilizaciones.

       

      La expansión en Estados Unidos

      El Presidente Ronald Reagan, que abrazó la teología dispensacionalista, promovió durante sus dos mandatos (1981-1989) el sionismo evangélico predicado por el evangelista Jerry Falwell. La campaña Moral Majority de Falwell ayudó a elegir a Reagan y convirtió a Israel en un principio central de sus sermones, afirmando que “estar en contra de Israel es estar en contra de Dios” y apoyó la expansión de asentamientos israelíes en tierras palestinas en la década de 1980. Según Haaretz, el gobierno israelí le regaló a Falwell un avión privado por sus relevantes esfuerzos.

      Más adelante, en el año 2006, la organización que tomó abierto partido por Israel desde el evangelismo cristiano en Estados Unidos ha sido Cristianos Unidos por Israel (CUFI, según el acrónimo inglés), fundada por el pastor John Hagee. De acuerdo con cifras proporcionadas por la propia organización, cuenta con más de 10 millones de afiliados en los 50 estados de la Unión y se considera que ejerce influencia sobre alrededor de 50 millones de simpatizantes. Según sus estatutos, la CUFI “lucha para actuar como un escudo defensivo contra las mentiras anti-israelíes, los boicots, la mala teología y las amenazas políticas que buscan deslegitimar la existencia de Israel y debilitar las estrechas relaciones entre Israel y los Estados Unidos”. Según los profesores norteamericanos John Mearsheimer y Stephen Walt en El Lobby Israelí, “al proporcionar apoyo financiero al movimiento de los colonos y al lanzar toda clase de invectivas en público en contra de las concesiones territoriales, los sionistas cristianos han reforzado las actitudes de la línea dura tanto en Israel como en Estados Unidos”.

       

       

      Uno de los principios más controvertidos del movimiento sionista cristiano llama a la construcción de un templo judío en el Monte del Templo en Jerusalén, un sitio sagrado para muchas religiones que también alberga la mezquita de Al-Aqsa, el tercer sitio más sagrado del islam. Una vez que este llamado “tercer templo” sea construido, los sionistas cristianos creen que los judíos regresarán a la Tierra Santa y que novillas rojas serán sacrificadas, dando inicio al Apocalipsis. Durante estos tiempos finales, supuestamente los judíos se convertirán al cristianismo o “serán condenados al infierno”. Tan convencidos están de las profecías bíblicas que ganaderos estadounidenses han estado criando novillas rojas para tal sacrificio. En agosto del año pasado el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, que se describe a sí mismo como sionista cristiano, se reunió con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en un sitio israelí que alberga a estas vacas rojas en Cisjordania, preparadas para recibir al Mesías.

      En una entrevista publicada en febrero de 2026, Huckabee le dijo al comunicador Tucker Carlson que “estaría bien si [Israel] se quedara con todo” el territorio de Oriente Próximo basándose en un derecho bíblico. El embajador norteamericano citó el pasaje de Génesis 15, que describe la tierra prometida al pueblo judío desde el río Nilo (Egipto) hasta el río Éufrates (Irak/Siria). Carlson, sorprendido, le señaló que eso abarcaría básicamente todo Oriente Próximo, incluyendo partes de Jordania, Líbano, Siria, Arabia Saudí e Irak. Ante la pregunta directa de si Israel tenía derecho a toda esa tierra, Huckabee respondió que “estaría bien si lo tomaran todo”.

       

      Tucker Carlson y Mike Huckabee.

       

       

      La influencia sobre Trump

      Ocho meses antes de ser electo Presidente de Estados Unidos por primera vez, Donald Trump prometió en una conferencia ante el Comité de Asuntos Públicos de Estados Unidos-Israel (AIPAC) que desmantelaría el acuerdo nuclear con Irán y llevaría la embajada de Washington a Jerusalén, “la capital eterna del pueblo judío”. “Cuando sea Presidente, los días en que se trata a Israel como un ciudadano de segunda clase habrán terminado”, dijo Trump en aquel discurso de marzo de 2016. Por su parte, el pastor John Hagee de Cristianos Reunidos por Israel reveló que había mantenido audiencias en la Casa Blanca con Trump y el Vicepresidente Mike Pence para urgirlos a que mudaran la embajada de Estados Unidos a Jerusalén. Trump había conseguido el apoyo financiero para su campaña de Sheldon Adelson, un multimillonario de los casinos que ha sido uno de los principales donantes de grupos pro Israel y mantenía un vínculo muy estrecho con Netanyahu. Después de que Trump llegara a la presidencia, Adelson usó su influencia para asegurar el cumplimiento de la promesa de trasladar la embajada a Jerusalén, según informó el diario The New York Times. El cambio de la embajada de Estados Unidos en Israel, de la ciudad de Tel Aviv a Jerusalén, finalmente se materializó en mayo de 2018, en el contexto de la celebración de los 70 años de la proclamación del Estado de Israel. De modo que estos antecedentes revelan que la actual guerra con Irán tiene viejos espónsores.

       

      Confluencia de derechas

      Según informa Noa Landau en Haaretz, “durante muchos años, Benjamin Netanyahu, con la ayuda de una bien engrasada maquinaria de organizaciones, donantes y asesores, supervisó la formación de una alianza artificial entre la derecha cristiana (principalmente, aunque no exclusivamente, en Estados Unidos) y la derecha judía”. Esta ha sido una tarea ardua, porque existe una diferencia teológica importante. La profecía bíblica sobre la conversión de los judíos al cristianismo (o sea el reconocimiento de Jesús como Mesías al momento de la Segunda Venida) se basa principalmente en una interpretación de textos de San Pablo en su Carta a los Romanos y un pasaje de Zacarías (12:10) que describe el momento en que Jesús regresa y es reconocido por los moradores de la casa de David. Los evangelistas sionistas confían en el cumplimiento de la profecía apocalíptica en la que Israel y los infieles judíos se convierten al cristianismo, mientras que la derecha ultra ortodoxa judía ignora deliberadamente la segunda parte de la profecía para reivindicar solo la primera, en la que judíos de todo el mundo regresan a Israel para vivir en paz y seguridad. Paradójicamente, las víctimas propiciatorias de este concierto rocambolesco entre las derechas mesiánicas son los palestinos, que tienen un sector de población cristiana vinculada a Roma.

      La derecha cristiana en Estados Unidos se encuentra actualmente en medio de una transformación ideológica fundamental. Las posiciones adoptadas por el comunicador conservador Tucker Carlson y otros afines del movimiento MAGA reflejan una creciente tendencia entre los cristianos estadounidenses a alejarse de una ética judeocristiana que privilegia la Biblia hebrea y ciertos ideales judaicos. Según Esther Solomon, también en Haaretz, “existe un creciente consenso entre la derecha y la izquierda estadounidenses con respecto a la oposición a la guerra contra Irán, junto con un profundo escepticismo sobre el valor de Israel como aliado de Estados Unidos y el costo (tanto monetario como moral) de la alianza”. Carlson fue duramente atacado por la entrevista en la que dejó en ridículo al embajador norteamericano en Israel. Sin embargo, llamativamente, el presidente de la conservadora Fundación Heritage, Kevin Roberts, defendió a Carlson declarando que “mi lealtad como cristiano y como estadounidense es primero con Cristo y siempre con Estados Unidos”. Añadió que “los conservadores no deberían sentirse obligados a apoyar por reflejo a ningún gobierno extranjero, por muy fuerte que sea la presión de la clase globalista o sus portavoces en Washington”. La Fundación Heritage publicó un informe de políticas que exigía a Estados Unidos reducir gradualmente su ayuda militar directa a Israel para 2047.

      Son varios los motivos que llevan al creciente distanciamiento entre la derecha evangélica norteamericana y la ultraderecha israelí. Cada vez resulta más difícil para sectores cristianos –que teóricamente siguen las enseñanzas de Jesucristo de “ofrecer la otra mejilla”– defender un Estado que está cometiendo un genocidio a la vista de todos y que no ha reparado en bombardear una iglesia católica en Gaza. En julio de 2025, el ejército de Israel bombardeó el complejo de la Iglesia de la Sagrada Familia, la única parroquia católica en la Franja de Gaza, causando con el ataque tres muertes, varios heridos y daños estructurales en el templo que servía de refugio a cientos de desplazados cristianos. Por otro lado, los “hardali”, que representan sectores del fundamentalismo sionista judío, siempre han perpetrado atentados contra las comunidades católicas. La reciente destrucción de una estatua de Jesús por un soldado israelí en el Líbano y la agresión a una monja en Jerusalén son episodios provocados por estos sectores, que reciben apoyo de los ministros ultraderechistas del gabinete de Netanyahu que conservan reservas teológicas e históricas contra la Iglesia Católica, acusada de favorecer en otras épocas el ancestral antisemitismo.

       

       

      A estas diferencias religiosas se debe sumar que en la guerra contra Irán, Israel y Estados Unidos han aparecido intensificando la cooperación militar con algunos de los países del Golfo Pérsico, en especial con Emiratos Árabes Unidos, a los que Israel le cedió un escudo antimisiles. Estas relaciones encajan poco con la visión tradicional de la derecha cristiana norteamericana y su concepción del enfrentamiento radical del choque de civilizaciones.

      La teología y la geopolítica nunca se han llevado del brazo. Por ese motivo las guerras de religión pueden tener consecuencias imprevistas que desbordan las previsiones originales. Y con Trump sentado en el asiento del conductor y Netanyahu en el de acompañante, hasta lo más imprevisible se torna posible. El jurista italiano Vincenzo Pellegrino ha reflejado en un par de frases la dramática situación que actualmente atraviesa el mundo: “El momento de mayor peligro –cuando la teología y la estrategia nuclear convergen de forma explosiva– se produce cuando un liderazgo empieza a interpretar su situación desde una perspectiva escatológica. No se trata simplemente de creer que el Estado tiene un mandato divino: es la convicción de que las propias acciones son pasos necesarios en un plan que conduce al fin de la historia”.

      Mucho más que ajuste


      Una cesión de soberanía energética sin antecedentes

       
       

       

      Siguen manifestándose en todo el territorio los frutos materiales del posicionamiento geopolítico de la administración de Javier Milei, subordinado a la estrategia global de Estados Unidos y al puñado de capitales concentrados que buscan montar centros de datos en la Argentina. A partir del lunes 4 de mayo, una delegación del Estado norteamericano accedió al control físico de la sede central de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y los centros atómicos Constituyentes, Ezeiza y Bariloche, una decisión sin antecedentes conocidos, advertida por los trabajadores estatales y calificada como cesión de soberanía. Al mismo tiempo, finalizó el Operativo Kekén, ejercicio militar realizado en Chubut y Santa Cruz, destinado a blindar la infraestructura energética de la Patagonia.

      El lugar del sur del Sur en el marco de la guerra de Israel y Estados Unidos en el Golfo Pérsico ya había quedado planteado con el ejercicio militar combinado “Daga Atlántica”, que estaba previsto para desarrollarse entre abril y junio, que Milei aprobó por decreto y después el Pentágono postergó sin fecha.

       

      El ministro Carlos Presti, supervisando el Operativo Kekén. Foto: Ministerio de Defensa.

       

       

      El vaciamiento de servicios públicos alcanza a sectores inimaginables, al punto que la semana pasada hubo despidos en el Instituto de Tecnologías Nucleares en Salud (Intecnus) de Bariloche, complejo único en su tipo diseñado y construido por INVAP SA y dependiente de CNEA. Millones de inversión estatal en tecnología propia, con personal altamente capacitado que encontrará nuevo empleo en la competencia privada.

      En suma, de acuerdo al análisis de distintos espacios gremiales, sociales y políticos:

      • cesión de soberanía a Estados Unidos en el control físico de la infraestructura y bienes del sector nuclear;
      • desmantelamiento de infraestructura pública de energía y telecomunicaciones en favor de los pulpos trasnacionales de la economía de plataformas y los mercados de la información; e
      • institucionalización del control militar de las explotaciones e infraestructura de la producción, transporte y exportación de hidrocarburos en la Patagonia.

      “Quieren reducir el Estado a un puesto de Gendarmería”, sintetizó Luis Zas, de Foetra, durante la presentación del anteproyecto de ley de un régimen de integración energética nuclear para infraestructura digital crítica que elaboró la coordinación de los trabajadores de la empresa ARSAT y CNEA en la CTA Autónoma.

       

      Conversatorio "ARSAT y CAREM”, en la CTA Autónoma.

       

      Aguijones

      El 1 de mayo, Día Internacional del Trabajador, comenzó a circular la nota oficial de tres páginas de la autorización del ingreso a los centros atómicos –e instalaciones respectivas– de una delegación de los Estados Unidos de América conformada por representantes del Departamento de Estado (DOS), Departamento de Energía (DOE), la Comisión Reguladora Nuclear (NRC) y personal diplomático de la Embajada de ese país en la Argentina. Un grupo de cinco especialistas norteamericanos coordinados por Sarah Dickerson, con 30 años de experiencia en cooperación nuclear y actuación en distintas administraciones de gobierno en forma continua como asesora principal de Asuntos de Seguridad Nuclear en el Departamento de Energía/Administración Nacional de Seguridad Nuclear (DOE/NNSA). En su momento, trabajó durante 13 años en los Laboratorios Nacionales Sandia como experta en protección física y gerente de proyectos. Ahora, por esos laboratorios recorrió las instalaciones argentinas Oleg Bukarin. Entre sus antecedentes profesionales, resulta inquietante su intervención en las presiones al gobierno de Libia por el envío de uranio en diciembre de 2009, según cables de la embajada norteamericanos difundidos por The Guardian. En 2011 Estados Unidos invadió ese país, asesinando a su Presidente Muamar Gadafi.

       

       

       

      El lunes último, con el control por parte del escuadrón de fuerzas especiales “Alacrán” de Gendarmería Nacional, iniciaron la recorrida a las oficinas con camiones hidrantes, armas largas, el grupo antidrogas y grupo de perros. Un dispositivo desmedido si lo que pretendían era tener acceso a las medidas de seguridad físicas de edificios y equipamiento, especialmente a las cámaras de seguridad, indicó una fuente gremial.

      La Argentina es parte de la Convención sobre Seguridad Nuclear (CSN), para la que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) actúa como depositario. Mantiene compromisos internacionales en materia nuclear, pero este acceso a la seguridad física de las instalaciones por parte de un Estado extranjero excede esos compromisos y constituye una resignación de soberanía, concluyó ATE-CNEA.

       

       

      Reserva estratégica

      “La CNEA representa una reserva estratégica irreemplazable”, concluyó un panel de expertos de distintas disciplinas del sector nuclear que se reunió el 24 y 25 de abril en Bariloche, convocados por la Fundación Balseiro. El taller de pensamiento “CNEA en el Siglo XXI” acordó que “esa agenda no se reduce a la defensa presupuestaria de una institución existente, sino que plantea una pregunta más profunda: qué tipo de capacidad científica, tecnológica, industrial y estratégica necesita preservar y desarrollar la Argentina en un mundo donde la energía, la seguridad, la salud, los materiales, la inteligencia artificial, la computación avanzada y las tecnologías nucleares ocupan un lugar central”. El documento final planteó que el organismo debe “organizarse alrededor de prioridades explícitas: energía nuclear, combustibles, reactores avanzados, aplicaciones a la salud, radioisótopos, materiales, seguridad, enriquecimiento, ciencia básica estratégica, tecnologías emergentes, formación regional y apoyo al ecosistema productivo”.

      Uno de los participantes, Diego Hurtado, doctor en física y ex vicepresidente de la CNEA, consideró que el sector nuclear, en tanto sector económicamente estratégico, es compatible con los gobiernos que impulsan políticas industriales, energéticas y de I+D convergentes y de escala nacional. En ese sentido, cuestionó la cancelación de proyectos como las centrales nucleares de tipo CANDU y Hualong One que China había ofrecido financiar. “Las centrales nucleares de potencia son la columna vertebral y el principio ordenador del sector nuclear argentino que garantiza la articulación de la trama institucional-empresarial y la convergencia de agendas institucionales y empresarias”.

      El conjunto coincidió sobre los alcances de la política salarial, considerando que “el núcleo más sensible es la pérdida de recursos humanos. La institución corre el riesgo de perder su activo más valioso: las personas. La infraestructura puede conservarse durante un tiempo; los edificios, reactores, laboratorios y equipos pueden seguir existiendo físicamente. Pero el conocimiento nuclear profundo —el que permite diseñar, licenciar, operar, reparar, evaluar, innovar y formar— es conocimiento encarnado en comunidades técnicas. Se transmite entre generaciones mediante trabajo conjunto, dirección de tesis, participación en proyectos, operación de instalaciones y resolución de problemas reales. Una interrupción de esa cadena puede ser irreversible. Por eso, la cuestión salarial, el ingreso de jóvenes, la carrera profesional, la retención de docentes de los institutos y la participación en proyectos desafiantes aparecen no como demandas sectoriales, sino como condiciones de supervivencia institucional”.

      Al mismo tiempo que elaboraron y publicaron un documento final, se conocían 18 despidos y el cierre de quirófanos y salas de internación en Intecnus en la misma ciudad.

       

      Otras voces, mismos temas

      Los trabajadores nucleados en ATE de CNEA y de la empresa Argentina de Soluciones Satelitales SA (ARSAT), la estatal de telecomunicaciones creada en 2006, elaboraron un proyecto de ley para la creación de un “régimen de integración energética nuclear para infraestructura digital crítica, destinado a garantizar el abastecimiento eléctrico estable, continuo y de bajas emisiones para centros de datos estratégicos de titularidad estatal, mediante el uso de reactores modulares de diseño nacional tipo CAREM”. El reactor Carem (Central Argentina de Elementos modulares) es una pequeña central nucleoeléctrica diseñada íntegramente por la CNEA y emplazado dentro del complejo nuclear Atucha, en Lima, provincia de Bueno Aires.

      El proyecto entiende por “infraestructura digital crítica a los centros de datos, redes de telecomunicaciones y sistemas asociados operados por el Estado nacional o sus empresas, incluyendo los gestionados por ARSAT”.

      Tanto el Carem como ARSAT están en peligro por las privatizaciones y la transferencia de recursos estatales a capitales amigos. Así es que la propuesta de ley es una respuesta desde las organizaciones gremiales críticas que buscan discutir la soberanía energética en relación con la soberanía digital en una economía que crea valor con la explotación de informaciones (datos) de todo tipo.

      En esa lectura integral del modelo Milei, los grupos económicos y la geopolítica imperial norteamericana, se comprenden mejor algunas hechos:

      • Starlink, la empresa de internet de alta velocidad del grupo aeroespacial SpaceX, de Elon Musk, trepó a 200.000 usuarios en áreas rurales gracias a la paralización de Arsat;
      • Una empresa norteamericana y otra canadiense captan la mano de obra altamente calificada que despidió la CNEA;
      • De 450 centrales nucleares en todo el mundo, un puñado están en el Sur global, lideradas por las de Argentina y las de México, Sudáfrica y Brasil;
      • Reino Unido no cuenta con una central comparable al Carem, paralizada y resguardada a tiempo por directivos responsables, cuya finalización de obra estaba prevista para fines de 2018;
      • La inteligencia artificial (IA) cambió el modelo de data center y Arsat desarrolló un modelo propio certificado, cuyo desfinanciamiento fue la antesala del desembarco de 14 grandes empresas globales de servicios en la nube con interés de instalar centros de datos en la Argentina.

      “Los datos son los recursos naturales más valiosos”, planteó Sebastián Cativa Tolosa, de ATE-CNEA, citando a un CEO de una multinacional procesadora de IA. “La información se ha convertido en el recurso más importante del capitalismo actual”, sintetizó el filósofo alemán Joseph Vogl en Capital y resentimiento, una breve teoría del presente. Lo cierto es que urge repensar las dimensiones de las soberanías, territorios y sociedad local, tomando los aportes de estos espacios de debate.