Revolución es hacer cada día de nuestro pequeño espacio, un lugar digno de habitar
"La Maldita Máquina de Matar" Pinchevsky/ Medina

domingo, noviembre 01, 2026

Candy _ The Pretender & Iggy Pop


 

CASO $LIBRA

 

 El colmo del ridículo: el juez Martínez De Giorgi exoneró a los hermanos Milei aduciendo que no hubo delito

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Por fin alguién que valoriza como es debido el atentado mortal que contra toda noción de justicia supone la exoneración de los hermanos milei de la megaestafa Libra. Algo tan burdo que no podría parodiar ni siquiera el zarpadísimo dictador de Costa Pobre que encarnaba Alberto Olmedo. Al punto de que me había dejado casi sin palabras (ver, al final «Yapa»). Pues bien, no conozco a nadie que siga y analice lo que publica la prensa hegemónica como Hugo Muleiro, que encima solía tomarse ese trabajo como una militancia sin sacar de ello ningún rédito económico. Sus análisis, que antes me llegaban por e-mails son ahora publicados por La comunicación hace clic, medio en cuyo staff aparece junto a otra distinguida colega, Mónica Beltrán, y a veces colabora su marido, Mario Moldovan, a quien le debo haber ingresado en la agencia Télam en 1993 y con quien compartí en 1998 un intento de revivir a El Porteño, entre otras afinidades. Fue él quien en esta ocasión ligó el vergonzoso fallo de De Giorgi con aquél dictador de pacotilla.

Reseña de medios: el desquicio institucional no es noticia

SIN-VERGÜENZA’s: Fiscal Eduardo Taiano y juez Marcelo Martínez de Giorgi.

La enésima confirmación de la descomposición institucional y del Estado de Derecho que expresa la absolución a la pareja presidencial en la estafa con $LIBRA pasa inadvertida en los medios más poderosos de Buenos Aires, no porque falten algunas críticas al fallo, sino porque no es enfocado en sus gravísimos significados.

Es que la exposición de la evidencia estruendosa de la colonización del sistema judicial es imposible para medios partícipes de todas las maniobras contra la oposición, para convalidar la represión, apresar a trabajadores que protestan y hasta contribuir con el asalto a la AFA, más allá de las andanzas de sus autoridades, por citar solo algunos de muchos ejemplos.

El título principal de tapa de Clarín el sábado 24 lo dice todo: “Sobreseyeron a Milei y a Karina en el caso $LIBRA: no hubo estafa con la criptomoneda”. Como es frecuente, en La Nación primó una cierta reserva de dignidad periodística que, aunque magra, llevó al diario a usar comillas: “No hubo delito”.

El significado político de la resolución del juez Martínez de Giorgi, beneficiado por el mileismo con la imposición de su esposa como jueza federal, no obtuvo espacios: Wiñazki, Miri, Roa y Carelli en Clarín no examinaron el tema en sus extensas notas de sábado y domingo. Igual que Morales Solá, Liotti y Rossi en La Nación y los análisis políticos que el domingo por la mañana estaban al tope en el portal Infobae.

Ninguno de ellos sintió necesidad de interpretar o buscar fuentes que examinaran el significado institucional del fallo, lo que dice respecto del servicio de justicia en el país y sobre qué puede esperar cualquier ciudadano para la custodia de sus derechos.

Se entiende: describir al Poder Judicial descompuesto y colonizado, incluso a partir de su máxima autoridad, equivaldría a ponerse al desnudo, confesar la vileza en tantas causas favorables a los propios, como por ejemplo el sobreseimiento a Macri y Luis Caputo por la millonada obtenida del FMI, y fatales para los adversarios, sean políticos peronistas o de izquierda, sindicalistas o dirigentes sociales.

Mas protección a los Milei

En el funcionamiento de esta matriz hay proezas difíciles de creer, y a veces hay que leer dos veces para convencerse. El jueves 22 fue noticia que la justicia resolvió indagar a empresarios por la corrupción en ANDIS. En Clarín, Lucía Salinas, una de las cabecillas del grupo de tareas judicial del diario, escribió una página sin recordar que los acusados principales, por peso político e institucional, tienen el apellido Milei.

El domingo 25 el diario publicó una página que examina el fallo que regaló impunidad a la pareja de Balcarce 50 en $LIBRA. El autor es Gambini, conocido porque en cada aniversario de la muerte de Nisman encuentra más y más kirchneristas a quienes acusar. Esto de por sí le quita toda envergadura a la nota, que desliza un enfoque crítico del fallo de Martínez de Giorgi pero no se toma la molestia de exponer qué representa para el país, su andamiaje institucional y su ilusión de justicia.

Muchos menos lavados son dos artículos publicados el domingo por Rodríguez Yebra y Rodríguez Niell en La Nación, que terminan constituyendo una excepción. Al menos destacan que el juez eludió investigar la ruta del dinero por la estafa con la criptomoneda o que los camaristas que avalaron apartar a las víctimas son los mismos que reabrieron una causa contra Cristina Kirchner al aceptar a nuevos querellantes.

En cambio, Clarín y La Nación coincidieron en lanzarse contra los trabajadores en el conflicto de estos días en los subterráneos. Ambos le colgaron el rótulo de “salvaje” al paro que en verdad fue provocado por el gobierno de la Ciudad cuandó mandó a detener a delegados porque habían liberado molinetes por una hora, para intentar que sus reclamaciones sean escuchadas. “Subtes, la huelga como extorsión”, tituló La Nación el viernes su editorial oficial.

La estigmatización de las protestas del 15 de octubre por el desfinanciamiento de las universidades, mediante la centralidad dada a los disturbios causados por infiltrados que nunca son detenidos, tiene su correlato con el tipo de cobertura que estos medios dan a las oleadas de protestas en Europa.

Títulos y fotos se centran en incendios, violencia de algunos grupos –jamás de los operativos represivos–, daños a la propiedad privada, rótulos como “violencia juvenil”. El castigo a quienes protestan con medidas como las resueltas por la neofascista italiana Giorgia Meloni nunca son contrastadas con opiniones críticas ni con un contexto que explique los motivos del malestar social.

Y seguimos en campaña…

Clarín repitió la fórmula para mantener a Milei como favorito en las elecciones de 2027, justo en los días en que el canciller le cerró la puerta de un acto público a una de sus representantes, una redactora que más que experta en temas internacionales es especialista en promocionar los intereses estadounidenses en el país.

En efecto, por segunda vez en cinco meses, armó un cóctel con encuestas hechas en momentos y con métodos diferenciados y lo puso al presidente como favorito.

La misma postura editorial expresa este título de Clarín el jueves 22: “Kicillof suspendió la cautelar que frenaba la suba de tarifas”. El enunciado quiso dar a entender que el gobernador en persona tomó la medida, que en realidad fue adoptada por la Cámara Contencioso Administrativa de Mar del Plata.

Cronistas y columnistas sí encontraron la gravedad que tiene efectivamente el deseo presidencial de mandar a la hoguera a algunos periodistas. Aquí sí hablan de desorden institucional, afrenta a la democracia, peligro para las libertades. Se enojó mucho con esto Morales Solá, el republicanista que en 2021 escribió: “A Cristina Kirchner le espera la guillotina”. Milei no podría expresarlo mejor.

YAPA 1:

Tras el «regalo» de la Justicia: Milei amenazó con «quemar» a quienes investiguen la criptoestafa

Lejos de moderarse el presidente sigue con los papelones públicos. En la cena de la fundación Faro, volvió a emprenderla con los periodistas, a quienes acusó de intentar un «golpe de Estado institucional: “Los que se tienen que quemar en la hoguera son los hijos de puta», afirmó.

El cierre exprés «regalado» por el fiscal Eduardo Taiano y el juez Marcelo Martínez de Giorgi, en la investigación por la criptoestafa $Libra fue utilizado como plataforma por Javier Milei para revalidar el odio más virulento de su disputa contra la prensa. Durante la cena de la Fundación Faro en el Yacht Club de Puerto Madero, el presidente celebró el vergonzoso fallo que lo desvinculó de la causa (sin siquiera una sola indagatoria a alguno de los imputados), y volvió a arremeter con uno de sus violentos ataques públicos contra quienes no aplauden sus delitos.

En su discurso, acusó a los medios de haber montado una conspiración destituyente y sentenció que “intentaron un golpe de Estado por la vía institucional y no pudieron”.

Lejos de encauzar su descargo en términos institucionales, el economista apeló a una retórica de escarmiento físico y castigo violento contra la labor de investigación periodística. “Sepan que los hijos de puta en Argentina no van a tener piedad; tener piedad con los hijos de puta es ser injusto con los buenos”, vociferó ante la cúpula de su Gabinete, empresarios e invitados del think tank libertario que pagaron hasta 300 mil dólares para asistir al ágape derechoso. Acto seguido, remató con una advertencia que generó repudio generalizado: «Los que se tienen que quemar en la hoguera son los hijos de puta».

En su alocución, el mandatario le puso nombres propios a la diana del oficialismo. Tildó de «ensobrados, corruptos y mercenarios de la mentira» a periodistas como Hugo Alconada Mon, Carlos Pagni, Natalia Volosin, Paulino Rodrígues y Luis Novaresio, responsabilizándolos por las revelaciones sobre el caso $Libra y acusando al Grupo La Nación de intentar «extorsionar al Gobierno y evadir impuestos».

Las declaraciones presidenciales provocaron la inmediata reacción del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), que denunció una “escalada de violencia sin precedentes” y advirtió sobre el peligro real que implica recurrir a imágenes punitivas como la inquisición o el fuego público. Desde la entidad remarcaron que el sobreseimiento judicial no anula la legitimidad del interés público sobre la conducta de los funcionarios y recordaron que el Estado tiene la obligación constitucional de proteger a los comunicadores, en lugar de convertirlos en el blanco de odio del Poder Ejecutivo.

Ante los cuestionamientos que persisten en la sociedad y el inocultable impacto del ajuste económico, Milei optó por replegarse en su núcleo identitario más duro, convirtiendo el odio explícito en su principal herramienta de propaganda y combate político.

YAPA 2:

YAPA:

El jueves, indignado, escribí lo que sigue. Esperaba seguirla, pero por diversos motivos, no la seguí.

Más allá del papelón histórico del Orate en Madrid, la noticia más importante de los últimos días es la aberrante absolución de todos los estafadores del caso Libra, comenzando por el Orate, por parte del juez Martínez de Giorgi luego de que el fiscal Taiano sostuviera que los estafados no tendrían derecho a litigar contra los estafadores (lo que es todavía peor que lo resuelto por los supremos respecto a que los ex combatientes en las islas Malvinas no tendrían competencia para abogar por que no se entreguen otras tierras argentinas al extranjero). Es tal la desvergüenza de ambos habitantes de Comodoro Py que por un instante quedé perplejo y boquiabierto. Aún así, me parece más fácil que el Orate y su hermana terminen asilados en el desierto del Neguev que semejante desfalco logre evadir los tribunales ordinarios de los Estados Unidos, sobre todo si Trump, tal como parece, pierde las inminentes elecciones de medio término.

 

JUICIO POLÍTICO

 

 La posibilidad de remoción del Presidente por el Congreso sigue sumando apoyos

La diputada Marcela Pagano lo describe como ajeno a las rutinas de su cargo, aislado, fuera de órbita y entornado por el Mossad. Y afirma que no quiere reelegir, pero que su hermana lo empuja a ello por el temor a ir presos. 

El viernes tenía pensado participar del lanzamiento de la campaña para impulsar el juicio político al orate que a pesar de sus continuos dislates sigue siendo al menos formalmente (porque en los hechos ejerce esa función su hermana, a quien nadie eligió) y la Corte Suprema de Justicia, cuyos indignos miembros tampoco nadie eligió. Campaña que se lanzó en un acto celebrado en la sede de la CGT autónoma con el lema de «¡Fuera Milei, su gobierno y la Corte: Juicio Político Ya!» con la adhesión de organizaciones políticas, sociales, sindicales, culturales y de derechos humanos, pero prioricé ir a visitar al sanatorio donde estaba internado mi amigo Ricardo Ragendorfer. Que, por suerte, hoy fue dado de alta.

La campaña había sido iniciado hace tiempo por Alicia Castro y retomada en los últimos tiempos por Néstor Piccone y Claudio Lozano, y a pesar de que las figuras más importantes del campo popular todavía no se sumaron (¿tendrán miedo a que Patricia Bullshit pueda aprovecharlo para sus fines?) considero que tiene un enorme potencial si insistimos y persistimos. Sobre todo Máxime ahora que el Orate se embarró hasta los pañales insultando a troche y moche al presidente de España y ayudando a huir a Flavio Bolsonaro de la justicia de su país (descuento que luego de recibir una orden o un OK , de Marco Rubio), Suele decirse que «la tercera es la vencida», y pedidos de juicio político al Orate ya se presentaron unos veinte.  Tanto va el cántaro a la fuente…

No hay peor astilla que la del mismo palo

Esta iniciativa adquirió para mi renovada importancia porque el día anterior, jueves, había escuchado unas fortísimas declaraciones de la diputada Marcela Pagano, otra de las firmantes del pedido de juicio político.  En diálogo con Cynthia García en la AM540 (la radio de las Madres) Pagano dijo entre otras cosas que presentó un pedido de juicio político a Javier Milei por mal desempeño, corrupción y por su evidente  inhabilidad psíquica. Alegó que en el caso de la ANDIS Diego Spagnuolo (abogado e íntimo de Milei) señaló que se pedían y pagaban coimas por medicamentos por un 8%, de los que un 3% era para Karina pero aún no se sabe quien se quedaba con el 5% restante.

Marcela Pagano fue periodista del Grupo Clarín. Dijo que Johny Viale, que trabaja para ese grupo se la pasa hablando de ella, acusándola de «golpista» pero que no se atreve a llamarla para entrevistarla o concederle derecho a réplica.

«Claro que quiero que se vaya antes Milei. Por supuesto que lo quiero» y agregó que la Constitución prevé que los legisladores puedan plantear  un  juicio político cuando «el Poder ejecutivo se pasa de la raya».

En el caso concreto de Milei dijo que «es una persona que no está en el uso pleno de sus facultades». Explicó que conoció a Milei cuando era una joven, novel periodista veinteañera, que lo entrevistó muchas veces y que entonces, a pesar del personaje que encarnaba, solía departir tras las cámaras contra sus contrincantes, y decirles que se ofendieran. «Sabía que lo que hacía estaba dando rating y muchas veces contricantes con los que él había tenido discusiones delante de las cámaras, detrás de ellas les daba la mano y les decía ‘Vos entendés cómo es esto…'».

Pagano y Milei. Illo tempore.

«Podía sostener un diálogo sin insultar», redondeó, y recordó un debate con Juan Grabois organizado por Jorge Fontevecchia

Dijo que ella se fue de LLA y del bloque cuando se enteró de lo del Andis y de que «ellos iban a embestir contra los discapacitados». Que a comienzos de 2024 la relación se había enfriado porque ella no acudía a las reuniones de diputados que él citaba, ya fuera en la Casa Rosada o en Olivos. «Realmente no me interesaba ir  (porque) venía manifestando mi incomodidad, mi desconcierto y sobre todo mi molestia enérgica porque él delegara absolutamente todos los temas políticos en la hermana» con quien nunca habló de política.

Y tras señalar que grandes psiquiatras consideran que Milei no está en sus cabales, averiguó que Milei «está recluido absolutamente todos los días, encerrado en una casa o en un lugar que hay dentro de Olivos y sin contacto con ninguna persona más allá de dos asesores que lo asisten. Uno para rezar y que prueba su comida antes de dársela por el constante temor que Milei tiene al envenenamiento». (N. de E.; Hay medios que hay lanzado la versión de que también prueba la comida de los perros de Milei).

Pagano dijo que Milei tiene «una suerte de altar» y pidió disculpas por no poder precisar que tipo de rezos ya que ella es católica y Milei profesa una suerte de religión judía y que le «llamó la atención la persona que lo asiste a rezar (porque) es lo único que hace a las madrugadas». Agregó que esa persona se llama Mario Suli. «Ustedes lo habrán visto detrás de él, mentirosamente se dice que es de Seguridad, habría  que investigar  los vínculos de esta persona con el Mossad», que en la campaña «no tenía mayor relevancia» pero que «hoy no se despega de él».

Respecto al aislamiento casi total en el que se encuentra el Presidente, dijo que «no tiene contacto con las personas que antes tenía, porque ahora la hermana decidió meter a la Casa Militar en Olivos» y si hay alguna persona que quiera tener una reunión con Millet» tiene que pedir una audiencia y expresar «no solamente el horario de ingreso», sino también cuando se irá y por qué lugares de la quinta se moverá. «Son cuestiones que invalidan todo tipo de intimidad» y que «personas que son o han sido (…) un sostén emocional del Presidente como Santiago Caputo, hoy no tienen libre acceso a él» porque la hermana «fue achicándole cada vez más el anillo, acercándolo a un punto de una soledad extrema y absoluta», excepto por el » relato de la realidad que le escriben por WhatsApp un grupo de bufones de ministros que le sacan lo que ellos quieren» y la propia hermana. «Contacto con la calle ya no tiene, ningún contacto con amistades o relaciones de largo plazo», solo «nuevos vínculos (…) ocasionales, no tiene vínculo con ninguna de las personas con las que militó con él en campaña», con personas que «tenemos una mirada crítica, que nos animamos a decirle ‘Javier, esto no está bien’ o ‘¿Cómo pensás hacer esto que estás diciendo?'».

Marcelo Pagano estima que es por este aislamiento que Milei «no crea que cierto que la gente no llegue a fin de mes o que dos de cada tres personas llegan al 20 de cada mes». Pero agregó que no puede ignorar  lo terrible de la realidad económica porque sigue atentamente algunas variables económicas».

Al respeto, dijo «mi reproche en su momento fue que únicamente estaba detrás de las variables financieras y no miraba más allá de eso», que para él  «no existe la industria, no existe la situación social de la gente y no existe ninguna otra política de Estado que no sea lo peligroso. No la tiene en cuenta» pero que si hay  «un número que mi ley sigue es el riesgo país y hoy la noticia es que supera los 700 puntos básicos, entonces no puede ignorar lo que implica», que «hay una aceleración de la crisis que está entrando en una espiral exponencial».

Agregó que así como 2025 fue el año del endeudamiento, este año va a ser el año del desempleo. «Él lo sabe, no lo puede ignorar y es por eso es que debe andar tan nervioso. No puede ignorar el cierre de las pymes, esas a las que  no les quiso dar un solo beneficio, y a las que le manda al ARCA a confiscarle lo poco que tienen porque muchas son deudoras impositivas y  no pueden pagarle a sus acreedores».

La diputada dijo que con muchísimos argentinos endeudados, cuando ya los pequeños empresarios y comerciantes «quemaron el canuto» es decir sus ahorros en dólares, con una clase media en trance de desaparición «se empieza a complicar la cosa, porque no hay ahorros y no hay empleo· por lo que «creo que la crisis va a ser exponencial, y el presidente lo sabe, tomó nota de esto, y hay que ver cómo le va a Donald Trump en las elecciones de medio término, porque Miei decidió pender del pantalón de ese presidente, de la pollera de esa nación. El destino de su gobierno depende del destino de Trump». Porque si a Trump no le va bien «le va a ser muy difícil él explicar públicamente cómo sigue dándole dinero a otra nación sin inyectarlo en la propia economía» y destacó que en 2017 habrá que pagar 40.000 millones de dólares por intereses de la deuda externa. Y que con un riesgo país de más de 700 puntos aparece en el horizonte el riesgo de un corralito.

Temor a la cárcel

Pagano añadió que si el gobierno logra reformar la carta orgánica del Banco Central «la garantía de los futuros préstamos que tome cualquier gobierno serán los depósitos (bancarios) de los argentinos» y que «está todo dado para que la olla empiece a recalentarte y yo empiezo a sentir esa ebullición» lo que «significa que hay que tener mucha prudencia», y que no la tienen Miley y «Toto Caputo, que no están haciendo absolutamente nada para que por lo menos la gente de clase media (que) votaron el proyecto anticasta del cual fui parte, puedan volver a tener herramientas para salir adelante». Resumiendo: dijo que «el que comía poco ya no come, el que más o menos zafaba hoy no zafa (…)  y cuando «me corren desde el oficialismo con estadísticas», les dice «Muchachos, ¿de qué estadística están hablando? Si otra vez echaron mano de la credibilidad del INDEC, hostigaron a los técnicos y cuando Marco Lavagna dijo que iba a cumplir con lo pactado con el FMI y vamos a reformular esa canasta porque hay que actualizarla con las incidencias reales, el peso real que tiene en el bolsillo, el aumento del transporte, la quita de subsidios, la luz que aumentó exponencialmente, el gas, el agua, etcétera, lo echaron. Porque esa es la realidad, lo invitaron a que se fuera. Hoy ni siquiera tenemos estadísticas reales Milei lo sabe. Sabe que hizo trampa. Y como falta mucho para que termine su mandato y como lo empujan a reelegir… porque él no quiere ser presidente nuevamente, él no quiere, no quiere, no quiere ser presidente.»

«Milei ya no quería ser presidente hace un año, está sobrepasado porque no le gusta la política, por eso no se reúne con nadie, él solamente se quiere ocuparse de los temas que le gustan, que son los temas financieros. Imagínate con todo los líos que hay por delante para arreglar. Lo que pasa es que viene el pajarito de la hermana, le abren la conciencia, viste el cucu cucú que le come la cabeza y le dicen ‘vamos a ir presos, te tenés que poner de nuevo ahí, tenemos que ir con una lista de diputados y senadores porque van a venir por el juicio político, es evidentemente que vamos a tener problemas judiciales».

Pagano dijo que es evidente que «están robando todo» y recordó que sus amigos, los Kovadliker pedían «el 8% de las coimas de los medicamentos del Andis, cuando le manotearon la guita los capacitados y a los medicamentos. Ya sebemos que el 3% era para Karina ¿y el resto?¿ para quién? Vamos a ver si lentamente pero a paso firme podemos empezar a descubrir toda esa corrupción que yo he denunciado.

Cicatrices

 



Este rostro mutilado muestra las cicatrices del odio y nos acerca a la magnitud de la barbarie humana.

El hombre nuevo es no humano

 

Personería jurídica para la IA: cuál es la trampa


Mientras el mundo debate cómo regular la industria de la inteligencia artificial, Milei lleva al Congreso un proyecto para darle personería jurídica a la IA. ¿Se viene la “sociedad no humana”? Lo que suena bizarro o como flashback al siglo XVII es un gesto más del nuevo colonialismo. Busca liberar el funcionamiento algorítmico de los límites humanos, desregular lo vivo. Una obediencia a las big tech para que los tecno-ricos puedan hacer de Argentina un campo de pruebas del mundo que imaginan. ¿Hay otras formas posibles de hibridación?

–Así como la revolución industrial nos liberó de las limitaciones de la fuerza física humana, la IA nos liberará de las limitaciones del cerebro humano, impulsando la productividad más allá de nuestros sueños más ambiciosos. 

Javier Milei insiste con este enunciado: lo incluyó, primero, en su discurso durante la Semana de la Inteligencia Artificial. Lo acaba de repetir en un artículo publicado en el Financial Times. Y, seguramente, será el criterio con el que el Congreso trate el proyecto para modificar la Ley de Sociedades y otorgar personería jurídica a la IA.  

–En Europa no va a ocurrir, en Estados Unidos no va a ocurrir– dijo el ministro Sturzenegger el último miércoles cuando presentó el proyecto en comisión de senadores en el Congreso–se abre la oportunidad para que en Argentina sea atractivo hacerlo. 

Y agregó en su lábil defensa: 

–¿Va a funcionar esto? No sabemos ¿Vale la pena intentarlo? Claro que sí.

Desde el RIGI y su versión aumentada (el Súper RIGI que beneficia a corporaciones ya involucradas en proyectos, en lugar de incentivar nuevas inversiones), hasta la ley de Inocencia Fiscal, pasando por la estafa Libra o la propuesta de crear un Gemelo Digital Social, las políticas libertarias forman parte de una hondonada que nos sumerge en un valle temporal donde se tocan el siglo XVII, cuando se inventaron las sociedades de responsabilidad limitada, y la tierra incógnita del siglo XXI. Milei no sólo no está loco sino que se adapta, obediente, a la racionalidad emergente de este tiempo histórico. 

Este nuevo proyecto deja ver, por un lado, una lectura simplista de la relación entre una forma jurídica (la creación de la sociedad de responsabilidad limitada) y un proceso social y político (la colonización bajo la figura de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales). Por otro, lo ubica en el centro de nuestra época signada por la complejidad material, cuya racionalidad se hace lugar entre la incertidumbre y un sentido común erosionado y simplificador. Milei confunde el efecto -la creación de las SRL en el siglo XVII-, con la causa -un proceso de dominación territorial, político y comercial que originó la figura del “Estado empresa”, como dice el historiador israelí Harari en respuesta al artículo de Milei-. Desconoce que la “imaginación jurídica” es apenas una delgada capa de la voluntad de poder. 

Los transhumanistas buscan la desregulación política y económica porque, en el fondo, se basan en la desregulación de lo vivo.

El proyecto de darle personería jurídica a la IA homologa un sistema digital a un fenómeno orgánico, presupone que el cerebro es el epicentro de la inteligencia humana y en un extremo considera que el humano (como especie) resulta una limitación para la productividad o incluso el puro funcionamiento. En el libro La inteligencia artificial no piensa (el cerebro tampoco), dedicamos unas cuantas páginas a explicar la diferencia de naturaleza entre los fenómenos orgánicos (que involucran los ecosistemas, la historia, la herencia, la cultura, la técnica, la subjetividad) y las máquinas digitales (que, aun en su versión más sofisticada, funcionan de manera agregativa pero en ningún caso pensando). Asimilar las correlaciones algorítmicas con la inteligencia humana supone un reduccionismo con efectos desastrosos sobre las otras dimensiones de lo orgánico. Como se plantea en el libro La singularidad de lo vivo, hasta qué punto la corporalidad, los lazos sutiles que conforman relaciones a nivel de los ecosistemas, los ritmos y ritos y, sobre todo, los límites que nos conectan con lo real, no son limitaciones sino condición de la vida. 

Quienes bregan por liberar al funcionamiento algorítmico de los límites humanos hacen confluir su simplismo con una gran sofisticación económica y tecnológica. Los transhumanistas buscan la desregulación política y económica porque, en el fondo, se basan en la desregulación de lo vivo: para las máquinas sólo hay información, partes, entidades aislables, pero nunca un todo como unidad de sentido. El proyecto de poder que encarnan se corresponde con un mundo regido por la medida cuantitativa, que produce una realidad sin límites, es decir, sin esa tosquedad de lo real que guarda algo de inconmensurable. 

La exaltación

El proyecto de ley, según explica Milei en su artículo periodístico, “establece un marco jurídico específico para el despliegue de la IA”. Si bien aún no cuenta con número de expediente parlamentario, menciona sus pilares: “mantener la IA sin regular”, “crear una nueva categoría de sociedad en la legislación argentina: la sociedad no humana” y “un entorno fiscal competitivo”. Más allá de la incontinencia desreguladora y del eufemismo fiscal, la personería jurídica “no humana” es, de todo el planteo, el gesto que realmente se corresponde con la novedad o la especificidad de la época. 

El Hombre de la modernidad fue un dispositivo que, en su narrativa, pretendió ubicar a la especie humana como dominadora de la naturaleza, eximiéndose incluso a sí misma de esa naturaleza, estableciendo un gobierno de la razón pura representado por la supremacía blanca, europea, colonial. En realidad, todo antropocentrismo debe entenderse como un dispositivo concreto de producción y poder que no tiene mucho que ver con una centralidad de la especie humana (dislocada en segmentos que junto a otros elementos y segmentos fue parte del dispositivo que, finalmente, la puso al borde de su destrucción). Es un punto en que conviene no confundir la “episteme” con la producción material de prácticas y condiciones.

De esta exaltación civilizatoria participaron también los aires revolucionarios con su proyección de un Hombre nuevo de signo ideológico opuesto al del progreso capitalista. Al desarmarse ese dispositivo (la muerte de Dios anunciada por Nietzsche, seguida de la “muerte del Hombre” pregonada por Foucault), le sucedió una suerte de vacío, una dispersión sin sujeto -al menos, sin un sujeto sustancial- ya que, en el modo de “autoproducción” del mundo contemporáneo no hay más lugar para la supuesta centralidad de la humanidad. ¿Entonces?

Suplantar a la especie humana

Desde hace dos décadas, la aparición en nuestra región (y luego en India, Nueva Zelanda, entre otros países) de una jurisprudencia que no sólo protege al mundo animal y a los ecosistemas, sino que les otorga personería jurídica, deja ver un campo de exploración que asume las nuevas condiciones desde nuevos agenciamientos. En el fondo, aquello dañado por determinadas acciones, trátese de especies o biomas, es la vida: una existencia capturada por algo que le impide actuar de acuerdo a su naturaleza se legitima, defiende y relanza explorando posibles que incluyen la protección jurídica de nuevo tipo. 

Esta personería jurídica significa el fin radical de la posición colonial cartesiana y binaria donde el único sujeto era el Hombre frente a ese mundo que se le presentaba como objeto. El despertar tardío de nuestros contemporáneos frente a esta multiplicación de otros sujetos ocurre cuando otro candidato a esta jerarquía crece con fuerza, la IA y la vida artificial. 

La legislación que pretende otorgar personería jurídica a la IA comparte el mismo zócalo epocal con los “derechos de la naturaleza”, pero no en términos de protección de la vida, sino de liberación del puro funcionamiento.

La legislación que pretende otorgar personería jurídica a la IA comparte el mismo zócalo epocal con los “derechos de la naturaleza”, pero no en términos de protección de la vida, sino de liberación del puro funcionamiento. Si la creencia en la incompletud del mundo había dado nacimiento al binomio Hombre (sujeto)/mundo (objeto) y la idea de que desarrollando la humanidad se completaría la obra, en el mundo de los transhumanistas no hay incompletud, la saturación es total, no hay negatividad ni sentido de la historia, sino una positividad a prueba de fallas, el sentido único de la cantidad y el mandato de la aumentación. A diferencia de los bichos, la IA, que puede causar daño, no puede ser dañada, sino “limitada” o “retrasada”... Se trata de otro régimen de relación que resignificaría la “personería jurídica”, ya no protectiva, sino garante de la ilimitación. Como suele ocurrir en contextos neoliberales, la jurisprudencia, a veces regula o modula en exceso las micro conductas, pero otras veces, mantiene un principio económico o, como en este caso, un puro funcionamiento a salvo de todo aquello que podría “limitarlo” o “retrasarlo”. ¿Qué es para ellos lo limitante? Nada menos que la discusión democrática, la singularidad de los modos de vida, los rituales, la exploración, la morosidad, en el fondo, los principios de la organicidad.

Los supremacistas tradicionales hablan del “gran reemplazo” refiriéndose a la inmigración musulmana, pero el verdadero gran reemplazo, patrocinado por los nuevos supremacistas, estaría encabezado por la IA. Tal vez, por el grado de naturalización con el que se vive este proceso, pasan desapercibidos acontecimientos como la existencia de una ministra IA en Albania o la promesa de un candidato parlamentario británico de colocar en su lugar un avatar. “La tecno-oligarquía va más allá: su objetivo es suplantar a la especie humana. Pretende superar al ser humano mediante una IA que dejaría obsoleta la inteligencia humana”, señala el intelectual ucraniano Anton Shejovtsov. 

La ruptura de la frontera corporal

El proyecto del gobierno es un mojón más en la tendencia a ocupar el vacío histórico con este nuevo pretendido sujeto que sería la IA, realización definitiva del sueño moderno en una hípermodernidad que ya no admite sueños sino pura vigilia. Primero fue la partición del núcleo del átomo, luego la codificación genética con las cadenas de ADN y ahora el reemplazo del pensamiento por lo neuronal y de lo neuronal por lo algorítmico, como corolario de la utopía constructivista. 

Pero esos eslabones constructivistas no pueden ser considerados errores ni figuras meramente ideológicas, ni mucho menos verdades superadoras, sino conocimientos que hacen parte de la producción de realidad. 

Las tecnologías digitales funcionan para algo, los fenómenos orgánicos (trama de biología, cultura, historia, técnica) se desarrollan para alguien, para-sí. Porque la vida desea la vida. Lo vivo no es una esencia inmaculada, sino que supone posibles modos de existencia. Mientras para el modo de existencia en que impera la máquina, lo real es un sustrato literal que no presenta límite ya que puede ser desagregado y recombinado al infinito.

El proyecto de darle personería jurídica a la IA se inscribe en un pasaje histórico que se corresponde con una transformación en curso del cuerpo intocable, la sociedad como algo sagrado o la psiquis como núcleo potente y frágil, hacia recursos, capacidades, prestaciones, competencias. De modo que la imaginada gestión algorítmica, la IA ocupando el podio de un nuevo Estado empresa o los robots humanoides enviados por las corporaciones a las tierras francas en que buscan emplazar sus enclaves extractivistas, encuentran como correlato una humanidad modelizable y unos paisajes convertidos en simples entornos sobre los que se podría operar sin reparar en las consecuencias. 

La ruptura de la frontera corporal supone una crisis mayor de toda alteridad, ya que el cuerpo como otro impide la promiscuidad de un accionar ilimitado sobre él, los otros con quienes se convive suponen algún tipo de regulación del comportamiento propio, pueblos o países, etnias o religiones que ocupan ese lugar representan alianzas y conflictos posibles alrededor de los cuales se mecen estrategias y orfebrerías políticas. Es ese límite denso y delgado el que tambalea, como deja en claro el hecho caricaturesco de que un presidente de una potencia militar con historial genocida como Estados Unidos pueda anunciar por las redes sociales la próxima desaparición de una civilización completa. 

Los supremacistas tradicionales hablan del “gran reemplazo” refiriéndose a la inmigración musulmana, pero el verdadero gran reemplazo, patrocinado por los nuevos supremacistas, estaría encabezado por la IA.

Sin alteridad, la relación entre las máquinas digitales y los humanos, los ecosistemas, en definitiva, lo vivo, está destinada a una forma de colonización rampante. ¿Es la personería jurídica del nuevo colonizador lo que busca el gobierno como obediencia debida a las corporaciones big tech con las que trata?  La hibridación está en marcha y las tecnologías digitales son lo suficientemente potentes como para establecer su dominio al modo de una especie que coloniza un bioma cuando se expande, en detrimento del resto. 

Sturzenegger se refirió a la crítica del historiador Yuval Harari al proyecto del gobierno y a la desconfianza que genera. Con una ingenuidad que no sabemos si es impostada o auténtica, el ministro dijo el miércoles frente a los senadores: 

–¿La IA es más segura o más insegura? Si confiamos en el google maps, que es una IA que te dice andá para acá o andá para allá, no hay que tenerle miedo a esto. 

El proyecto propone dos tipos nuevos de sociedades. Las sociedades automatizadas (o de inteligencia artificial) que pueden ser creadas, fundadas y gestionadas enteramente por agentes de inteligencia artificial o robots, y no necesitan la intervención de personas humanas para tomar decisiones o ejecutar acciones corporativas. Y luego las Organizaciones Autónomas Descentralizadas (DAO), un tipo de sociedades descentralizadas y autónomas en las que la administración y el proceso de toma de decisiones se gestiona mediante un cerebro informático o contrato inteligente, no cuentan con un jefe o gerente traidcional: sus miembros participan en las votaciones y su poder de decisión está directamente vinculado a la cantidad de criptomonedas o tokens que posean. 

Desafío

Para disputar la hibridación, es necesario desviar el sentido único de aumentación y maximización algorítmicos, y reintroducir las dimensiones del sentido y de la fragilidad propias de lo vivo. Porque la avanzada tecnocientífica pretende deconstruir, volver codificable y recombinar de manera ilimitada todo rito y ritmo propios del campo biológico tanto como de la cultura, la espiritualidad y la subjetividad. El desafío consiste en producir procesos orgánicos de hibridación que protejan la vida, sin aspiraciones a purezas o trascendencias.

El desafío es situacional. Sólo desde dentro de los procesos de hibridación ya irreversibles, pero de manera situada, será posible imaginar formas de regulación que garanticen la continuidad de la vida y sostengan la complejidad de las dimensiones orgánicas. No es en nombre de una Humanidad universal que seremos capaces de aprender a experimentar hibridaciones “virtuosas”, ya que, en primer lugar, no hay un modo correcto y definitivo de ser humanos y, luego, atravesamos un momento histórico de descentramiento del Hombre consciente y rector de su mundo, que nos fuerza y nos expone a otros agenciamientos posibles. 

¿Es la personería jurídica del nuevo colonizador lo que busca el gobierno como obediencia debida a las corporaciones big tech con las que trata?

Creemos que es una equivocación y un riesgo otorgar personería jurídica a la IA porque no hay posibilidad de enmarcarla en el orden del sentido ni de asignarle responsabilidad. Para la IA no hay situaciones sino funcionamiento en todo tiempo y lugar (cálculo, correlación estadística, programación). Es una trampa asumir que la innovación está siempre del lado de la tecnología, mientras que las preguntas éticas o el problema del sentido sólo retrasarían la evolución tecnológica. 

¿Cómo innovar a nivel de la regulación, situándose al interior de los procesos de hibridación? Tanto la regulación tradicional (exterior, moral, policial) como la voluntad desreguladora (parada sobre el autoritarismo) forman un binomio anticuado que nos condena a un falso problema. Solo la búsqueda de nuevas formas de legitimidad de lo vivo y sus consecuentes modos de organización puede reintroducir el vector algorítmico, digital, en el marco de una hibridación viable, volviendo a la centralidad humana participación en dispositivos que garanticen, cada vez, la singularidad de lo vivo como exploración y deseo de más vida.