Dicen que el mejor truco del diablo es hacernos creer que no existe. Yo digo que su mejor trabajo es endurecer el corazón de las personas. (Si no me creen miren a Milei y sus laderos) Reo West.
Sionismo, comercio sin impuestos, desalojo a pueblos indígenas y ocupación de la frontera en la misma licuadora. ¿Piedra libre para el contrabando?
La familia Falic se quedó con la licitación, con ellos como únicos oferentes, del proyecto de la zona franca en la frontera argentino-boliviana de Jujuy.
Miro Falic, hijo de León, en la presentación de la zona franca junto con gobernador Carlos Sadir, el ministro de producción Abud Robles y el intendente de La Quiaca Dante Velázquez.
POR EZEQUIEL GARZÓN
La familia falic emigró de Rusia a Estados Unidos e Israel en el siglo pasado y actualmente gestiona entre otras empresas a Duty Free Americas y Bloomberg línea. La primera está dedicada a la gestión de zonas libres de impuestos en América, Medio Oriente y Asia. La segunda es la incursión mediática de los Fanic como forma de sostener sus posiciones e intereses en América latina a través de la formación de opinión pública, sobre todo en temas económicos y en promover la ideología de derecha y el sionismo.
Los Falic tienen como base operativa Miami y Panamá y aparte de las empresas del grupo gestionan la Falic Family Foundation que patrocina proyectos en la Palestina ocupada.
El gobierno de Jujuy anunció esta semana que la ganadora de la licitación para el desarrollo, la construcción y administración de la zona franca de La Quiaca como única oferente es International Bonded Wasehouses and Free Zone Argentina, que es la subsidiaria local de Duty Free Americas. El predio que el estado provincial cede a los Falic es de 50 hectáreas pero podría ampliarse hasta una superficie de 1200 hectáreas.
.
El objeto de la licitación sería la comercialización minorista libre de impuestos nacionales y provinciales y Duty Free Américas es una especialista en la comercialización de objetos de lujo como perfumes, ropa, bebidas alcohólicas, joyas y relojes. Esto está muy lejos de lo que prometía el gobierno radical desde siempre: instalación de fábricas y concesionarias de motos, auto y maquinaria pesada a la mitad de precio que en el resto de Argentina.
El proyecto fue parte inicial del programa de gobierno que presentó Gerardo Morales y Carlos Haquim durante las elecciones del 2015. En aquel momento el proyecto era mucho más grande: prometía un polo productivo y de desarrollo para la región de la puna jujeña. El actual proyecto es solo mercantil y de comercio minorista aunque el Secretario de Producción de Jujuy le adjudicó el mote de “productivo”.
Para este proyecto Morales y Carlos Sadir desalojaron y desplazaron a la Comunidad Indígena La Quiaca Vieja de parte de su territorio. Como es ya costumbre, el proyecto no gozó de «Consentimiento Libre, Previo e Informado» que la normativa Argentina exige para los proyectos que afectan a los pueblos originarios. En algunos de estos procedimientos la violencia policial fue desmedida.
En sus inicios, el proyecto contó con el apoyo del ex intendente Miguel Ángel Tito y el actual intendente Dante Velázquez. Tito tuvo que ser salvado por el tribunal de cuentas y la justicia controlada por Gerardo Morales tras retirarse de su última gestión con múltiples denuncias por malversación de fondos. Dante Velázquez es conocido por manejar parte del negocio de la noche en la localidad boliviana de Villazón, que comparte frontera con La Quiaca.
En esta entrevista Tina Falic respalda abiertamente la colonización por parte de Israel de «Judea y Samaria» (como llaman los sionistas a la Palestina cisjordana) lo que viola flagrantemente la legalidad internacional y las fronteras de Israel reconocidas tanto por Argentina como por las Naciones Unidas. Cisjordania es hoy el epicentro de los desplazamientos de los campesinos locales y el establecimiento de colonias qué financia el estado y la filantropía privada de sionistas con la logística y el apoyo de las «Fuerzas de Defensa de Israel», su ejército.Videos interesante porque es la misma nota del diario en el que la señora tina falic explica Por qué hay que apoyar la colonización de cisjordania (westbank)
Tina Falic explica su apoyo a la colonización de Cisjordania (Westbank)
Tina no solo apoya la colonización desde un punto político ideológico, también lo hace a través de la Falic Family Foundation mediante «proyectos educativos» y de desarrollo de esas colonias.
Miro Falic, junto a su familia en un «acto filantrópico» de la Falic Family Foundation.
La familia Falic hace negocios en América Latina y parte de sus ganancias las utiliza para financiar el proyecto del Gran Israel que la visión sionista de ultraderecha que encarna el gobierno de Netanyahu busca expandir y consolidar. León Shahal Falic es el encargado de los negocios en esta región y su hijo es quien visitó Jujuy para firmar la concesión de la zona franca. La otra pata de la familia es Tina que se dedica a gestionar la fundación y la política de los Falic en Medio Oriente.
Son tantos los vínculos y tan cercanos de los Falic con el extremismo sionista que tuvieron hospedados en su mansión de Miami al ex primer ministro Naftali Bennett uno de los ministros de Israel que más ha hecho para consolidar la posición de las colonias en territorios ocupados. Bennett que defiende públicamente el proyecto del Gran Israel Histórico, proyecto qué implica la ocupación no solo de Palestina sino también de parte de Siria, Líbano, Jordania, parte de Irak, una franja de Arabía Saudita y parte de Egipto.
No es casualidad que los empresarios que violan abiertamente la legislación internacional en medio oriente sean los únicos que tienen estómago para invertir en el proyecto de Gerardo Morales para La Quiaca y que para ello se hubiera desplazado a comunidades indígenas.
¿Por qué habría de respetarse a los originarios de Jujuy si no se respeta a los palestinos?
Tras la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil, en la que el candidato ultraderechista Flavio Bolsonaro obtuvo 47,03 % de los votos frente al 45,16 % del candidato oficialista a la reelección Luiz Inacio Lula da Silva, no resultó ninguna sorpresa que los primeros en felicitarlo fueran el convicto mandatario estadounidense Donald Trump y el sionista Benjamín Netanyahu.
Recientes denuncias de medios de prensa aseguran que tanto Estados Unidos como Israel se han inmiscuido en una virulenta campaña propagandística y financiera para tratar de derrocar al Gobierno democrático y nacionalista de Lula.
El diario inglés The Guardian y el brasileño Opera Mundi informaron acerca de documentos del Gobierno de Donald Trump y del Congreso estadounidense que revelan la existencia de un fondo secreto de 1 millón de dólares liberado por el Departamento de Estado para financiar acciones contra el Supremo Tribunal Federal (STF).
Los recursos para el programa, denominado “Countering Lawfare and Censorship in Brazil” (Contrarrestar el “lawfare” y la censura en Brasil), fueron liberados el 30 de septiembre, cinco días antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas. La información proviene de UOL, la mayor empresa brasileña de contenidos, tecnología, servicios y medios de pago.
Los mismos documentos registran las gestiones de cabildeo realizadas por el exdiputado federal Eduardo Bolsonaro (Partido Liberal) ante autoridades estadounidenses para que se impusieran sanciones al magistrado Alexandre de Moraes, con el objetivo declarado de forzar una amnistía para su padre, el expresidente Jair Bolsonaro.
Los documentos describen el fondo como una herramienta para «apoyar a la sociedad civil en el combate contra el activismo judicial excesivo y la censura en Brasil».
Uno de los textos es más explícito y afirma que «la subvención tiene como objetivo apuntar al STF de Brasil y a la percepción de que el Tribunal está atacando la libertad de expresión en Estados Unidos».
Eduardo se mudó a Texas en febrero de 2025 y, desde entonces, llevó a cabo una campaña ante las autoridades estadounidenses para que se impusieran sanciones a autoridades brasileñas, centrándose en Alexandre de Moraes.
El objetivo declarado era forzar algún tipo de amnistía para el expresidente Jair Bolsonaro, condenado a más de 27 años de prisión en la investigación sobre la trama golpista.
La campaña dio resultados concretos. Moraes llegó a ser objeto de sanciones en virtud de la «Ley Global Magnitsky», mientras que otros magistrados del Tribunal Supremo Federal fueron incluidos en una lista de restricciones de visado para Estados Unidos por parte del Gobierno de Trump.
Por otro lado, compañías de telecomunicaciones privadas controladas por Washington hicieron sus trabajos. A diez días de la primera vuelta electoral, Meta, cuyo presidente y director ejecutivo es Mark Zuckerberg, deshabilitó la cuenta publicitaria de Lula en Facebook. La campaña recurrió la decisión y la cuenta fue restablecida, pero la empresa no explicó públicamente por qué la había bloqueado. No era una cuenta secundaria: Lula había invertido millones de reales en publicidad política y dependía de esa infraestructura para llegar a millones de votantes.
También Instagram retiró publicaciones de ministros, militantes y organizaciones sociales a favor de Lula durante la campaña, mientras favorecieron a candidatos de la derecha.
O sea, una compañía privada decide qué ves, qué no ves, qué se impulsa, qué se hunde y qué desaparece durante unas elecciones nacionales. Lo hace con reglas que cambian, algoritmos que nadie fuera de la empresa puede auditar de verdad y sistemas automáticos capaces de equivocarse a escala de millones de personas.
En cuanto a Israel, se asegura que ha estado involucrado contra el Gobierno brasileño. Empresas privadas de ese país que venden espionaje, campañas digitales e intervención política como BlackCore, BlackCube y Team Jorge están detrás de campañas desinformativas y difamatorias contra organizaciones, partidos y dirigentes políticos que no apoyan al régimen sionista y sí promueven a los que les son afines.
Como se conoce, el ultraderechista Flavio ha declarado en reiteradas ocasiones que estrechará las alianzas con Israel, ha defendido el genocidio que comete ese régimen contra los palestinos y afirmó que sus primeros viajes tras ser «elegido» serán a Tel Aviv y a Washington.
Flavio también asegura que pondrá en libertad a su padre, Jair Bolsonaro, preso por intentar un golpe de Estado contra el Gobierno de Lula, y se integrará rápidamente a la ola derechista de gobiernos latinoamericanos dirigidos desde Estados Unidos.
Tras los resultados negativos de la primera vuelta, Lula ha salido con fuerza en los medios sociales de comunicación y en sus apariciones publicas, lo cual ha ido despertando a una gran masa que indecisos que no llegó a votar en la consulta anterior. Ahora millones de brasileños han llenado las calles en su apoyo, lo cual puede darle la ventaja para derrotar al ultraderechista oponente en el balotaje.
Hoy más que nunca se hace necesario que Brasil se mantenga como un eje progresista y nacionalista en el continente americano y solo la experiencia y el prestigio de Lula junto a las organizaciones populares y democráticas pueden lograrlo.
Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano, especialista en política internacional.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
Esta entrevista fue realizada en el año 2002 en el sótano del Bar Mirador Cultural, en San Telmo, donde Syms estableció la última trinchera de la redacción de Cerdos & Peces, y publicada en el primer sitio de La Tecl@ Eñe.La recuperamos para una lectura actual que quizás arroje algunas claves para interpretar las relaciones que pueden establecerse entre rock, culturay poder.
Por Conrado Yasenza*
(para La Tecl@ Eñe)
Enrique Symns nació el 2 de enero de 1946 en Lanús, Provincia de Buenos Aires. Cultor de un periodismo inteligente y ácido a la vez, trabajó en diferentes medios: fue redactor del diario La voz en el año 1982, de Clarín en 1983 y en 1988 del diario Sur. Siempre dentro del campo del periodismo gráfico su presencia aportó una cuota innovadora en revistas como Eroticón, Fin de siglo, revista dirigida por Vicente Zito Lema. También se desempeñó como prosecretario de redacción de Satiricón, jefe de redacción de El Porteño, en el cual tuvo origen, primero en forma de suplemento, la ya mítica y desaparecida revista Cerdos & Peces, que luego cobró una autonomía propia dejando hasta el presente una impronta difícil de superar en cuanto al desarrollo de un estilo marginal, despojado de máscaras y convencionalismos.
Fugaz vida tuvo la revista El Cazador – sólo existen dos números, difíciles de hallar -, también fundada y dirigida por Symns. Finalmente, utilizó su corrosiva pluma en La Maga durante los años noventa. Luego partió hacia Chile, donde creó la revista The Clinic.
Syms ofició de presentador y monologuista en los recitales de Los Redonditos de Ricota y La Bersuit Vergarabat, y presentador en los shows de Los Caballeros de la Quema y Los Piojos
Enrique Symns también editó libros como «Ñan Fri Fruli Fali Fru – Los Redondos», junto a Horacio Gonzáles, Luis Chitarroni, Carlos Polimeni y otros autores (1992), «Invitación al abismo», selección y prólogo de Fito Páez, «La vida es un bar», editorial Cuarto Propio, Santiago de Chile (2000), un libro que reúne cien poemas de Charles Bukowsky.
Sus últimos libros fueron publicados por la editorial El cuenco de plata: «El señor de los venenos» (dos ediciones, en 2004 y 2005) y «Big Bad City» (2006)
Syms falleció en marzo de 2023.
-Conrado Yasenza: ¿Existe algún tipo de vínculo entre poder y rock, entendiendo el rock como una expresión, además de musical, sociocultural?
– Enrique Syms: Aunque parezca una obviedad, en el caso del Rock and Roll ligado a la palabra Poder, debe establecerse una diferenciación epistemológica, porque poder tiene dos acepciones: como verbo y como sustantivo. Podemos, entonces, hablar de impotencia o de no poder.
– CY: ¿Cómo describiría esa diferenciación epistemológica?
– ES: El poder como verbo tiene mucho que ver con el rock. El rock es un resucitamiento de la violencia, que viene de los negros y que penetra en nosotros, en Occidente, a través de, por ejemplo, Elvis Presley; se mueve, entonces, todo el culo del mundo, todo Occidente se contornea con ese bamboleo. Hay que recordar las cláusulas morales que regían en Estados Unidos de Norteamérica, que dictaban la ley moral de todo el mundo, y que esos bamboleos eran violencia y poder, le quitaba la impotencia a la gente. Luego vinieron los Beatles y desaletargaron a la gente de otra manera: pusieron el poder en verbo. Así la palabra poder se transforma en poder en sí, en poder que luchaba contra el Poder como sustantivo.
Ahora bien, existe un dato muy curioso: durante la segunda guerra mundial, los aliados, por un decreto instaurado, tenían la obligación de confesar las bajas mientras que los alemanes no debían hacerlo, no tenían decreto alguno que los obligase a ello. Entonces, los grandes sesudos estos se dedicaron a leer todos los diarios del país, prestando atención a todos los muertos de determinada edad, lo cual arrojaba una muestra de los muertos de la guerra. En base a esto se elaboró un sistema que analizaba la manera, o el método, de cómo detenerlos o modificarlos. En relación con esto y para volver al tema del rock, cuando se mezcló el verbo poder con el Poder, es decir, cuando el Poder comenzó a mirarlo y lo captó, y se equivocó, y dijo no al rock, volvió a mirar y dijo no a lo otro, y no a lo otro también, empezó a repetir una capacidad de congelamiento. Para decirlo de alguna manera, la cultura sobre el arte. El arte está en movimiento mientras, pareciese, la cultura convierte en historia cada vez más rápidamente las cosas.
-CY: Es decir, la cultura corre el riesgo de convertirse en un museo en el cual se exhiben meras cosas ya despojadas de movimiento…
-ES: Pregunto: cómo se llega a un Museo del Rock treinta años después del fenómeno; cómo poner un museo; será que el universo se ha vuelto más veloz. ¡Ya existe un museo del rock! En la velocidad de los fenómenos, un pibe de catorce años ya no sabe qué es el poder de la acción, no sabe si su cuerpo se mueve o no. Él ya va al disco, va al hecho concreto, y esto es lo terrible del poder. No sé por qué yo lo comparo, y trato de imaginarlo, con el nacimiento de un sacerdote, o, mejor dicho, lo comparo con cómo nace la hipnosis sacerdotal, que logra atrapar un movimiento y decir algo sobre él. La responsabilidad mayor de este acontecimiento la tienen la mayoría de los intelectuales de todas las épocas, los filósofos, los teólogos y los científicos, que trataron rápidamente de captar un fenómeno en movimiento y congelarlo. Los científicos, por ejemplo, tienen el atrevimiento de decir que las cosas caen por la Ley de Newton, tratan de explicar algo que el lenguaje no sabe de qué se trata.
– CY: ¿Podría, entonces, hablarse de una sacralización del rock?
– ES: Salvo raras excepciones, al observar un evento de rock, uno puede descubrir allí el nacimiento de la Iglesia Católica del Rock and Roll. Para llamarlo de alguna manera, nunca he visto nada tan parecido a un rito bestial, tan similar al rito de una secta muy antigua, en el hecho de ver a un tipo, allá arriba de un escenario, cantando lo que una multitud le pide que cante, repitiendo canciones, ofreciendo su producto vil de consumo. Todo muy bien producido.
Se supuso que el rock era lo más parecido al poder que habían perdido los poetas y los actores, y que misteriosamente habían recuperado los músicos, los cantantes. El primero que sospechó esto fue Eric Clapton, que dijo una frase que siempre recuerdo: «La culpa de toda esta porquería la tienen John Lennon y Bob Dylan, porque le hicieron creer a la gente que nosotros somos alguien que podemos hablar de algo». He seguido las giras de Fito Páez. He estado en el recital de los Rolling Stones, y siempre he visto y oído lo mismo: «¡ahhh!», «¡ahhh! «, «¡ahhh!». Aliento. Pero sin modificación sustancial alguna de la energía. Quiero decir: en una época, ir a un recital de rock era, en realidad, como en las películas: la música era un elemento, pero en el recital ocurrían – se daban, pasaban – modificaciones. Uno estaba dentro del recital y le ocurrían cosas; el cambio se ejercía en uno. Hoy, ahora, en los eventos de rock, todos tienen que decir lo mismo, oír lo mismo, y el peor de los cantos que se escucha es ése terrible que dice «es un sentimiento, no puedo parar». Detengámoslo epistemológicamente: es un sentimiento, que significa miento, es decir, un sentir fingido. Sigamos: no lo puedo parar, porque es paralítico. Este canto se puede aplicar, para poner un ejemplo, en un mitin de Menem, o en un recital de Ludovica Squirru. ¿Por qué no? Esa uniformización es nazi.
– CY: ¿Cómo se manifiesta esa uniformización nazi?
– ES: Creo yo que cada persona es como huellas digitales diferentes. Somos tan distintos, tan completamente diferentes, que para poder asimilarnos tendríamos que hacer, no sé, una revolución. Nadie se suicida por lo mismo, nadie escribe, ni hace o canta por lo mismo. Parecía que en el rock esto se notaba, digo parecía. Trasladémonos al underground. A mí siempre me gustó lo chico, los recitales pequeños. Pero hoy, ya en lo chico o pequeño se nota, por la disposición de los músicos en el escenario, que apuntan hacia allá arriba, apuntan rápidamente al poder que congela un evento y lo trasforma en objeto de consumo. Cambiemos, ahora, la palabra. En lugar de underground hablemos de upground, que expresa el sentido o la idea de «levántate». Subsiste siempre un error en el hecho de discutir si el margen o el centro. Pero ¿el margen o centro de qué? En un árbol, por ejemplo, el centro permanece más inmutable. Los cambios que se van a producir se dan a través de las membranas externas. Bueno, yo llamo el underground a lo más estándar en un cuerpo vivo, suponiendo que exista un cuerpo vivo. Es aquello que, curiosamente, antes se componía de los locos, los poetas, los guerreros que surgían de esa zona. Toda la porquería surgía de esa zona, desde lo mejor a lo peor surgía de ahí. Por otra parte, todo lo que surgía del centro era siempre lo mismo. No importa quién es Napoleón, o quién Stalin, siempre surgían del centro mismo del poder. Nacían siempre de una continuidad sacerdotal.
Enrique Symns. Foto: gentileza La Yapa.
– CY: Volviendo al tema de la articulación entre poder y rock, ¿queda algo de contestatario, de rebeldía, en el rock?
– ES: Una anécdota: le estaba haciendo un reportaje a Baglietto durante la dictadura de Viola. Le pregunto sobre el régimen y un chiquito de anteojos viene corriendo desde lejos y dice: permiso, puedo decir algo. Yo no sabía quién era y le dije que sí. Entonces empezó a putear a los militares. Aquel muchacho era Fito Páez. Él nunca cambió. Es el único tipo que siempre puteó contra los militares, y contra Menem y toda la casta política. Yo digo que hoy esta actitud se ha vuelto un ejercicio más fácil de realizar. El rock es cobarde. Los músicos de rock son seres tan insensatos y egocéntricos. La música aquí está tan dispersa que una de las discusiones que tuvo lugar dentro del underground fue si alguna vez no había que comprar siete mil guitarras y repartirlas entre la gente. Wagner discutió esto con Bakunin. Wagner dijo: «Yo estoy destruyendo la música», y cuando se planteó esto argumentó que las construcciones que él estaba elaborando las realizaba para que la gente no tocase más música. Entonces, esto es lo más grave, porque las cosas deben ser devueltas, la música debe ser devuelta a la gente. Cualquier lenguaje en poder de pocos es temiblemente peligroso. Esto es lo que quiso decir Wagner cuando maldijo la música.
– CY: ¿Cómo se manifiesta el poder dentro del rock?
– ES: El rock es Hitler. Una situación cualquiera: Estoy ahí, recital de los Rolling Stones, un millón de personas. Si yo digo «mátense», ¡se matan! Ese es el poder que ellos saben que existe. Otra anécdota útil para el análisis: Hay músicos recontra revulsivos. Existen actualmente unas 500 o 600 bandas de abajo, del pueblo, que las conozco, que tocan mal. Agarran los instrumentos, como cuando un ignorante toma un libro, y nada importa, cantan. ¿Y qué cantan? Bueno, una muestra: «hijo de puta, me mataste la vida», «policía hija de puta, mataste a Miguel Brú». No importa si es bueno o malo. Yo estoy cansado de creer que existe el arte. ¿Qué es el arte? Qué es lo que llaman arte sino ese circuito exclusivo y frívolo donde nos juntamos, algún taller de escritura en el que nos reunimos a escribir poesía cuando a la vuelta están matando a tu abuela. Para qué sirve la poesía, los libros escritos. ¿Para qué sirven? No sirven. Por eso Artaud escribe esa maravillosa frase, desde el sufrimiento que lo desgarra, que lo sacude: «El deber / del escritor, del poeta, no es ir a encerrarse cobardemente en un texto (…) sino al contrario salir afuera / para sacudir / para atacar / a la conciencia pública».
Finalmente, volviendo a la diferencia entre rock y poder, creo que el rock nunca intentó ser revolucionario. Lo creímos en un momento. Había muchas revoluciones para hacer. Yo creo que sigue habiendo una revolución a desarrollar en la pareja, en la vida cotidiana. Si uno no es capaz de alterar su casa, no puede alterar su cuadra. Si uno es un punk y después va al banco a trabajar, la palabra va adelante pero no es acompañada por la acción. Si el verbo no va ligado al hecho, me parece que todo es una gran decepción, una gran mentira brutal. Y como las palabras se han alejado tanto de la acción, ya el mundo es una cosa que ha quedado acartonada y entonces ahí se unifica todo. Así el rock va en camino de extinguirse, si no se ha extinguido ya. Ojalá nos llevemos una sorpresa. Tal vez la única sorpresa que nos puede ofrecer es que los chicos de las villas en lugar de tomar una ametralladora agarren una guitarra. Quizás sea mejor que en lugar de salir a robar hayan usurpado las guitarras. Los ignorantes saben hablar, pero no leer. El lenguaje de la música, al igual que todos los lenguajes criptográficos – llamémoslos sacramentales, que están en poder de pocos – son tremendamente peligrosos y por ello sería bueno que existiese algo así como la imprenta de la música, entonces, de esta manera, se acabaría el poder actual que detentan los grandes monopolios del negocio musical.
Syms. Foto: David Fernández.
– CY: ¿Cómo transformar en acción, en hecho, la metáfora «imprenta de la música» para poder crear un nuevo lenguaje musical?
– ES: Todos tenemos que tocar y cantar. Las computadoras nos van a acercar al poder tocar o cantar. Existen aparatos por medio de los cuales uno puede programar y emitir la voz que quiera. No sé cómo hablaremos de aquí en más, pero la música es el rock, la canción popular, todas las formas de canción popular. Hablo en este caso del rock porque es la forma de la canción hegemónica en el mundo. No hay que olvidar que lo que hacen los sajones, que tienen sistemas de lenguaje poderosos, desde la lengua y la tecnología, ha aportado al enriquecimiento musical, como por ejemplo con el surgimiento de los Beatles, quienes han sido una genial bendición, pero detrás de lo cual viene la escupida salvaje. Es decir, atrás de ellos viene la invasión; ellos depredan. Vienen a depredar nuestro medio interno. No vienen a hacer nada más que llevarse grandes cantidades de dinero con esos brutales mega shows. De todas maneras, el rock como poder-verbo no tiene demostraciones actuales. Las últimas que quedaban, como las de Negú Gorriak y Mano Negra, ya extinguidas, produjeron la muerte de todo un movimiento latino que se perfilaba como un poder y un lenguaje musical alternativo. Espero que interfiera un fenómeno que modifique esta situación. Cuando pierde poder el teatro y la poesía, la leyenda que provenía de ellos se transfiere a la música. Pero ésta posee una estructura que reproduce el esquema del andamiaje que sostiene el poder. Existe el África Corps, compuesto por el bajista y el baterista, los cuales son productos, no participan; ellos son el África, son el fondo verdadero. Luego se encuentra adelante, avanzando, el Imperio. Viene la guitarra – que es una voz – y finalmente el cantante, que es, digamos, como el cura. No importa lo que diga ni lo que haga. Por otra parte, el público es dictador, quiere que sea todo como ayer. Es ahí cuando éste se convierte en un forrito.
– CY: ¿Cuál es el escenario actual que dota de sentido al rock?
– ES: Hoy en día es el escenario de la Iglesia Católica, y el mejor escenario del poder mundial. Es la droga más anestesiante que existe en este momento, porque toda expresión posible de violencia se halla sedada, tranquilizada y uniformizada. De todas formas, en este momento el rock no molesta ni a los porteros de Suiza. El arte en general va a tener que plantearse si va a sobrevivir el siglo que viene. El arte es en donde, en realidad, está escondida la fórmula «magia transformadora». Si nos damos cuenta de que los artistas tenemos el mismo poder que los políticos, bueno, tal vez le transmitimos algo a la gente, y tal vez la gente escuche y obre de alguna forma. La magia también se encuentra oculta en la música: Si los Beatles dijeran «abandonen a sus familias» yo saldría corriendo. Quiero decir que existe un poder oculto en esto de la palabra y la canción. Ahora, nadie lo sabe usar o no pueden usarlo. El poder es una concepción abstracta. Se supone que existió una famosa charla entre Trotsky y un anarquista en la cual se dijo lo siguiente: Trotsky dijo: «tenemos que decidir qué vamos a hacer con los ferrocarriles», y el anarquista contestó: «pero cómo, si vamos a hacer la revolución es para que no existan más los trenes». ¿Para qué queremos derrumbar al poder? ¿Para no hacer nada más? ¿O alguien va a tener que trabajar?
Pero hay algo más fuerte: yo creo en la tormenta, creo en la tempestad. Todo este fenómeno que el hombre ha creado es porque le han dado una certera y terrible paliza a la mentira. Me gusta mucho la leyenda de ese hombre que tuvo que hacerse tigre para poder vengarse. Convertirse en algo que mata, en un ser que te va a quitar la vida en nombre de sus hermanos, como la encantadora idea de Santucho. La Mentira mintió tanto que le va a ir mal, y es necesario que así sea. Sí, es necesario.
*Periodista. Director/Editor de La Tecl@ Eñe. Docente en la Universidad Nacional de Avellaneda.