|
|
| "La Maldita Máquina de Matar" Pinchevsky/ Medina |
domingo, marzo 08, 2026
Motosierras sagradas en el Carnaval del Saqueo
Por Ernesto Limo
1. La “casta” son ellos
La Libertad Avanza (LLA) armó sus listas bonaerenses con casi un 50% de empleados públicos, provenientes en su mayoría de organismos como ANSES, PAMI y distintos ministerios del Ejecutivo nacional. Esto ocurre mientras el discurso oficial y militante insiste en una guerra total contra “la casta”, el empleo público improductivo, los ñoquis, y el gasto estatal.
No se trata de una anécdota. Es una contradicción estructural que derrumba el relato base: la motosierra es administrada por burócratas estatales reciclados en libertarios de ocasión.
Y es que, por ejemplo, el recientemente vaciado Instituto de Cultura del Chaco está lleno de bobólicos mileístas recalcitrantes ¿cómo entender a pendejos chetos que lanzan admoniciones terribles contra ñoquis, Estado y empleados públicos en sus asados y reuniones familiares dominicales? Los que no pudieron ubicarse en el Poder Judicial -sitio dilecto para ubicar hijos inútiles con título de grado que luego podrán acogerse a algún retiro voluntario- se ubican donde pueden. En el Instituto de Cultura, por ejemplo.
2. Milei–Caputo: performance mística para bobólicos
Mientras tanto, factos: el discurso de Papadas con Patas Javier Gerarda no es técnico, ni ideológico, ni político. Es religioso-pop, de Guerra Santa contra el Estado, elevado por obra y gracia de la infalibilidad que pareciera emerger de su sólo decir-imbeciloide, a categoría demoníaca. La motosierra es un símbolo, no una política. Milei no necesita coherencia: necesita enemigos.
Mientras denuncia “la casta” pone a su tropa a cobrar sueldos públicos, ubicar familiares y operadores en lugares clave del Estado. Lo hizo antes de ser gobierno (asesorías ficticias), lo hace hoy con nombre y apellido.
Caputo (el Caputito, no el usurero) es el verdadero operador. No cree en la política pública sino en el relato emocional. No le interesa la verdad, le interesa la intensidad del relato y su repetición viral. Que haya empleados públicos libertarios no es un problema si el meme de la casta sigue pegando. La realidad no importa si la estética del conflicto se sostiene.
El plan es claro: tomar el Estado para vaciarlo desde adentro, mientras se lo usa como botín. Tienen un Estado que odian, pero también usan como trampolín.
3. El ejército de bobólicos: devoción, cinismo, venganza gorila.
El votante medio de LLA se divide entre tres núcleos:
El devoto libertario: cree que esto es una etapa transitoria. Ve el uso del Estado como un mal menor para una causa mayor (destrucción del Estado). Justifica cada contradicción como táctica. No ve ñoquis libertarios, ve mártires del ajuste.
El cínico oportunista: sabe que todo es verso pero odia más a los progres que a los mentirosos. Le da igual si hay ñoquis si se “termina con los planes” si “no se gasta en cultura” si se aplasta a los sindicatos. Es la clase de mierda que pasa en asados, brindis y sitios varios por cool y relajado. Se las sabe todas. Supera la categoría de bobólico para erigirse en el peor de los malcogidos.
Por último, tenemos al votante vengativo: votó con rabia, con sed de castigo. Le da lo mismo si los candidatos son empleados públicos: quiere que el otro sufra, que “los zurdos se queden sin curro”. No necesita un gobierno eficiente: necesita un gobierno vengador. Este es el pelotudo de las tres empanadas de la película al que se refiere el personaje de Brandoni. Inabordable de tan imbécil, podría incluirse en esa categoría que los romanos llamaban “débil mental” para justificar la inhabilitación de ciertos derechos civiles para quienes padecieran este mal.
En general este electorado no castiga la incoherencia porque no espera coherencia. No votó ideas, votó resentimiento.
Como esos jubilados que votaron a Gerarda y ahora andan llorando o porque los cagaron a palos o porque no tienen para comprarse un remedio o una milanesa. A llorar a la llorería.
4. ¿Cómo sigue esto?
1. Captura total del Estado por operadores libertarios, PRO y ex massistas reciclados. Ya no hay discurso meritocrático: hay una red de favores y lealtades personales con Karina Milei y Sebastián Pareja como ejes. Se reparten organismos entre “soldados” y se montan campañas con recursos estatales.
2. Descomposición institucional con fachada de pureza. Javier Gerarda promete transparencia pero gobierna como una banda de ocupación. No hay planificación ni gestión pública: hay control comunicacional, show y represión.
3. Erosión del relato. Estas contradicciones, aunque hoy no duelan, van a ir minando la credibilidad del discurso libertario. El votante base no castiga ahora, pero la bomba de incoherencia acumulada va a explotar en cuanto el show se agote.
4. Estado en modo saqueo. Usan los recursos estatales como botín de guerra, mientras destruyen sus capacidades. Este modelo no construye nada sólo ocupa y erosiona. El resultado final será un Estado débil, loteado y sin legitimidad.
La Libertad Avanza llegó para destruir el Estado… desde el Estado. Prometieron barrer con la casta y se convirtieron en una versión más rústica, improvisada y vengativa de ella. Todo su discurso es un disfraz: detrás hay operadores, ñoquis, favores, listas armadas con oportunistas. La motosierra es un acting. El plan real es el saqueo.
Si la oposición no logra instalar un relato más potente que la farsa libertaria, la distopía se va a profundizar. Hijos de puta como Grabois, están ahí para contribuir a ello.
Y cuando el humo se disipe, lo que quede será pobreza, represión y un Estado quebrado, infiltrado por los mismos que juraron incendiarlo.
Israel y los archivos Epstein presionaron a Trump
Fuentes: Rebelión
El enorme involucramiento del presidente Donald
Trump dentro de los archivos del depredador sexual Jeffrey Epstein, lo llevaron
a aceptar las presiones del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu para que
lo acompañara en la violenta agresión contra Irán, lo que constituye una
flagrante violación del Derecho Internacional y un enorme peligro para la paz
mundial.
Dos
semanas antes de los ataques del 28 de febrero contra Irán, el 10 de febrero,
Netanyahu llegó a Washington (por cuarta vez en un corto período) para reunirse
con Trump y según varios medios de prensa, obligarlo a lanzar la guerra contra
Teherán, o de lo contrario haría públicos documentos que demostraban sus
acciones de abuso sexual junto con su examigo Epstein.
Pese
a las conversaciones de paz que mantenían Teherán y Washington, con la
mediación de Omán, y que según informaciones oficiales iban por buen camino, a
Trump no le quedó más remedio que aceptar las presiones de Netanyahu.
El
diario The New York Times (NYT) afirmó recientemente que el
primer ministro de Israel desempeñó un papel clave en orientar a Trump hacia la
decisión de atacar Irán, presionándolo personalmente durante meses.
Basándose
en los testimonios de personas con conocimiento directo de las deliberaciones,
incluyendo funcionarios estadounidenses e israelíes, diplomáticos, legisladores
y figuras de inteligencia, el NYT agrega que «cuando el primer ministro israelí
entró en el Despacho Oval el pasado 11 de febrero, su objetivo era claro:
mantener a Trump comprometido con la acción militar».
Ambos
personajes discutieron durante tres horas las posibles fechas para un ataque y
las supuestas escasas perspectivas de una resolución diplomática, informó el
diario.
Netanyahu
había planteado por primera vez la posibilidad de una ofensiva contra Irán
durante una visita a la mansión de Trump en Mar-a-Lago en diciembre.
Para
el NYT el vasto conjunto de documentos publicados por el Departamento de
Justicia a partir de sus investigaciones sobre el delincuente sexual Jeffrey
Epstein no incluyó algunos materiales claves relacionados con una mujer que
acusó al convicto y pedófilo presidente Donald Trump.
Las
afirmaciones de que Epstein podría haber estado empleado por un servicio de
seguridad extranjero han ido ganando fuerza en Estados Unidos debido a
investigaciones del periodista Tucker Carlson y de otros miembros de los medios
de comunicación.
Un
informe del FBI de la oficina de Los Ángeles, redactado en octubre de 2020, y
que aparece en los archivos del depredador sexual, afirma que la fuente de ese
organismo estaba «convencida de que Epstein era un agente captado por los
servicios de inteligencia israelí, el Mossad».
Entre
los más de tres millones de documentos publicados aparecen memorandos del FBI
en los que se resumen las entrevistas realizadas por la agencia en relación con
las denuncias presentadas en 2019 por una mujer que, tras la detención de
Epstein, declaró haber sido agredida sexualmente tanto por Trump como por el
financista décadas antes, cuando era menor de edad.
En
investigaciones posteriores, funcionarios federales escribieron un memorando en
2025 donde indican que la mujer había dicho que Epstein la presentó a Trump y
afirmó que éste la agredió en un encuentro violento y escabroso. Los documentos
señalan que el presunto incidente habría ocurrido a mediados de la década de
1980, cuando ella tenía entre 13 y 15 años.
Robert
García, representante por California y principal demócrata del Comité de
Supervisión de la Cámara de Representantes, dijo que cuando revisó las
versiones sin censura de los archivos de Epstein en el Departamento de
Justicia, también faltaban resúmenes de entrevistas relacionadas con la
denuncia de la mujer.
En
otro articulo del NYT, los periodistas Steve Eder Michael y David Enrich
afirman que «los archivos están salpicados de referencias a Trump, quien había
sido amigo íntimo de Epstein hasta principios
de la década del 2000.
Por
presiones de legisladores demócratas y republicanos, el Departamento de
Justicia, bajo la dirección de Pamela Bondi, designada por Trump, se vio
obligado a publicar durante varias horas un fragmento del expediente que
contenía testimonios sobre la participación personal de Trump en estas orgías
pedófilas y la intimidación a las víctimas por parte de su equipo de seguridad.
Aunque
los documentos relativos al presidente fueron eliminados al cabo de un par de
horas, los tres millones de archivos restantes permanecieron en línea y fueron
rescatados por varios medios de prensa con la utilización de una herramienta de
búsqueda patentada.
De
esa forma salieron a la luz que al mandatario se le nombra en una serie de
asuntos inquietantes que involucran a menores de edad, entre ellos, el de haber
supuestamente obligado a una niña de entre 13 y 14 años a practicarle
sexo oral. Además, se insinúa que Trump habría organizado fiestas al
estilo «Calendar Girls» (Chicas de calendario) en su mansión Mar-a-Lago, donde
Epstein le habría proporcionado muchachas para subastarlas.
A
Netanyahu, que según todos los analistas tiene en su poder muchos de esos
documentos, le resultó fácil obtener el apoyo de Trump para lanzar la guerra
contra Irán, que comenzó el 28 de febrero pero no se sabe cuando acabará pues
la nación persa cuenta con suficiente fuerza para enfrentarla.
Lo
cierto es que el narcisista, convicto y pedófilo presidente estadounidense, que
también tiene ambiciones de convertirse en «rey del mundo», se ha lanzado en una
peligrosísima aventura en la que llegaron a asesinar al líder supremo chiíta,
Gran Ayatolá, Ali Kamenei.
Se
estima que los chiítas suman alrededor de 170 millones de fieles,
fundamentalmente en Irán, Irak, Bahrein, Yemen, (también importantes comunidades
en India, Kuwait, Líbano, Pakistán, Qatar, Siria, Turquía, Arabia Saudita,
Emiratos Árabes Unidos) y el traicionero ataque israelí-estadounidense podría
incendiar todo Medio Oriente con consecuencias catastróficas para el mundo y en
especial para la dictadura actual que gobierna Estados Unidos.
Aunque
Trump trate de desviar la atención de los medios de comunicación hacia sus
nuevas guerras, los documentos de Epstein lo continuarán persiguiendo.
Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e
investigador cubano, especialista en política internacional.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso
del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su
libertad para publicarlo en otras fuentes.
Los alienígenas están entre nosotros.
Hay razones para temer que dentro de poco la mayoría pueda creer relatos que inundarán nuestros medios de comunicación como expresión máxima de la gran “fake new” cósmica de nuestro siglo XXI.
Por E. Raúl Zaffaroni*
(para La Tecl@ Eñe)
No resisto la tentación de relatar lo que sigue. Fue no hace mucho, había regresado esa madrugada en un torturante vuelo con escalas desde Centroamérica y estaba agotado; no obstante, quise cumplir con un compromiso académico en La Plata. Volvía manejando mi añejo “Vento” cuando sentí que perdía fuerzas, percibí una claridad y supuse que se trataba de los “fantasmas” que ven los choferes cuando están agotados. Me hice despacio hacia la banquina y estacioné el automóvil, pensando en descansar un rato y maldiciendo mi imprudencia. La claridad provenía de algo que me ocultaban los árboles y entre ellos surgieron un hombre y una mujer particularmente perfectos, hermosos, solo que su piel era celeste con algunos reflejos un tanto violáceos. Se comunicaron conmigo telepáticamente, para decirme que me calme, que no tema, que solo querían ver mi coche. Se aproximaron con un extraño aparatito similar a un teléfono que arrojaba luces verdes y que enfocaron al automóvil, me dijeron gracias y se volvieron a perder entre los árboles. A los pocos segundos logré ver la fuente de la luminosidad, que era un objeto redondo, de unos veinte metros de diámetro que ascendió verticalmente y casi de inmediato se perdió en el cielo nocturno.
Este relato lo creerán pocos; la mayoría pensará que deliro o pretendo ser un embaucador, y hará bien en pensar eso, pues lo inventé hace cinco minutos. ¿Por qué lo hice? Porque hay razones para temer que dentro de poco la mayoría pueda creer relatos mucho más creativos que inundarán nuestros medios de comunicación, como expresión máxima de la gran “fake new” cósmica de nuestro siglo XXI. Me genera ese temor la circunstancia de que Trump mandó “desclasificar” y publicar toda la supuesta documentación sobre los OVNI, platos, cigarros o salchichas que vuelan, criticando a Obama porque declaró que no había evidencias, lo que sería información “reservada”.
Se me ocurre que lo primero que darán por cierto será el famoso “caso Roswell”, donde se dice que en 1947 un plato volador se quedó sin nafta o algo parecido y se estrelló en una granja en ese pequeño pueblo de Nuevo México, que desde entonces explota esa historia como destino turístico. Se pretende que se hicieron autopsias de alienígenas, registradas con fotografías que resultaron trucadas y que unos doscientos soldados recogieron los restos del vehículo. En verdad no sé cómo pudo mantenerse el secreto entre tantas personas, sin que nadie se emborrache o se lo cuente a su amante.
En materia de objetos voladores se ha escrito mucho, pero quizá un libro casi póstumo de Carl Gustav Jung (“Un mito moderno. De cosas que se ven en el cielo”) sea uno de los más dignos de releerse ahora, pese a los casi setenta años de su publicación en 1958.
Dejando de lado las interpretaciones de Jung en base a su tesis de los arquetipos, que hace a la discusión de escuelas psicoanalíticas, cuestión en la que no abro juicio porque no me considero competente, lo cierto es que parte de presupuestos y reflexiones que resultan por demás racionales.
En principio no se trata de negar la existencia de objetos voladores que no nos explicamos: sería demasiado soberbio pretender que no existe todo lo que todavía no nos explicamos.
Jung no discute la existencia física de esos objetos, que parece que suelen dejar alguna huella en los radares, sino que se ocupa de los mitos que generan como cuestión psicológica. No niega los testimonios de quienes los han visto ni los considera patológicos, por lo que no los denomina “alucinaciones”, sino “visiones” generadoras de “rumores visionarios”, incluso colectivos, dado que es posible verificar que hay muchos casos de personas que ven cosas que otras al mismo tiempo no ven, fenómeno que atribuye a una muy fuerte base emocional. A este respecto precisa que no todo lo que no es racional es patológico, es decir, que no es verdad que se carezca de cualquier espacio intermedio.
La fuerte base emocional a que se refiere consiste en una alta tensión afectiva, que da lugar a que el inconsciente deba proyectar psicológicamente, o sea, impulsar (“yectar”) hacia adelante (“pro”), hacia afuera, algo que, en términos vulgares, diríamos que no puede digerir.
Los objetos voladores arreciaron en las noticias a partir de la última posguerra y en especial en los Estados Unidos, que es donde cundieron mayoritariamente los “rumores visionarios”. Es obvio que, si estos objetos existen físicamente, lo lógico es que se distribuyan por todo el planeta y no se concentren en un país y cerca de sus aeropuertos o de sus aviones en vuelo, de modo que, más bien, es cuestión de preguntarse a qué obedece la tensión afectiva que explica su causalidad psicológica, no física.
En esta materia Jung escribe acerca de los fenómenos psíquicos espontáneos de los aviadores, cuya soledad en la inmensidad la compara con la del eremita, pero más en general mencionaba en su tiempo el peligro de la guerra nuclear, el exceso de población, la guerra fría del mundo bipolar y, en definitiva, el temor al fin del mundo físico, dado que el metafísico había dejado de funcionar y, por ende, entendía que se buscaba un acontecimiento redentor extraterrestre, en medio de una general sensación de desorientación.
En su momento Jung atribuía esa sensación de desorientación a la realidad angustiante y sin brújula del mundo bipolar y, por cierto, no era el único en percibir un panorama caótico: Teilhard de Chardin presagiaba una “huelga de la biósfera”, o sea, de la inteligencia, Velasco Ibarra en nuestra región escribía un libro titulado “Caos político en el mundo contemporáneo”, en filosofía, de la “nada nadea” heideggariana se pasaba a la “nada, nada” sartriana y podríamos seguir.
Ahora parece que los objetos voladores no son materia predilecta de noticias o, al menos, lo son mucho menos que en tiempos de Jung. No obstante, la sensación de desorientación y la proximidad del “fin del mundo” parecen mucho más cercanas que hace setenta años: la destrucción del medio ambiente, el peligro de volver humanamente inhabitable el planeta, el arsenal nuclear acumulado, las guerras insensatas, el exceso de información, la celeridad que incapacita para la reflexión, todo es más desorientador que en el tiempo de Jung.
Dicho más claramente: están presentes y reforzadas la base emocional y la fuerte tensión afectiva necesarias para producir este género de “rumores visionarios” en gran escala. Lo que temo –no gratuitamente- es algo que a Jung no se le hubiese ocurrido jamás, o sea, que se los fomente mundialmente como instrumento político.
Si me permiten delirar un poco, me imagino a Trump exigiendo la unidad bélica del mundo –por él comandada- para defendernos de los extraterrestres, miles de relatos mejores que el que inventé al principio, millones de personas “viendo” alienígenas en las cocinas y los baños de sus casas, objetos voladores de todas las formas, sistemas de seguridad para prevención de agresiones extraplanetarias y cuantos disparates resulten funcionales al poder del colonialismo financiero y de la economía financiarizada.
¿Qué? ¿Acaso la opinión pública no lo aceptaría? Quisiera ver qué sucede si resulta funcional a los intereses financieros y nuestros medios de comunicación se llenan de series interplanetarias, los digitales de mensajes y testimonios de visiones, se forman las burbujas de personas convencidas, de testimonios de personas que viajaron en platos voladores, del repiqueteo constante de las incursiones de los alienígenas y hasta del riesgo de que tengan infiltrados y espías entre nosotros.
No me extrañaría que surjan “especialistas” en alienígenas, médicos especializados en biología extraterrestre y teóricos del derecho que discutan si se trata de “personas” o si esa condición está reservada a nosotros, como también otros que escriban gruesos tratados, ya no sobre derecho interplanetario, sino interestelar o intergaláctico, congresos, seminarios, conferencias, etc.
Gracias por permitirme delirar un poco, pero, delirio aparte, por lo menos no puedo descartar que sea un recurso político para distraernos de las guerras criminales, las bravuconadas, las agresiones, el retroceso de la dignidad humana, la crueldad de los dueños del poder y el riesgo cierto de catástrofes bélicas y climáticas.
Viernes, 6 de marzo de 2026.
*Profesor Emérito de la UBA.
1933
Discurso de Hitler en el Reichstag el día en que se aprobó la ley habilitante. Fuente: Archivo Federal Alemán
Para comprender en su alcance y gravedad el discurso que va a leer Milei el próximo 1° de marzo, es útil recordar el que pronunció Adolfo Hitler ante el parlamento alemán el 23 de marzo de 1933 y el contexto de sus palabras.
Por Carlos Rozanski*
(para La Tecl@ Eñe)
El gobierno de Javier Milei es un fenómeno criminal complejo que hace más de dos años está saqueando el país y tiene en jaque a todo el arco político no corrupto. En la dirigencia opositora en general y en especial dentro de ambas cámaras legislativas, no ha pasado un día en que no se analicen estrategias para enfrentar esa criminalidad que, si bien no es original de La Libertad Avanza, presenta novedades que agregan dificultad a semejante desafío.
Así, los avances tecnológicos en materia de comunicaciones de masas multiplican geométricamente la posibilidad de manipulación de un importante sector de la comunidad. Con publicaciones en plataformas de redes sociales y un par de canales de streaming, los dueños del poder real llegan cada día a millones de usuarios a quienes convencen que aquello está mal está bien, que se está venciendo al demonio y que sufrir, tiene sus beneficios.
Frente a ello, es imprescindible desentrañar la mecánica perversa que llevó a Milei y a sus cómplices a la casa de gobierno desde donde digitan el mayor plan sistemático de eliminación de derechos que se haya intentado jamás en el país. En ese sentido, todo indica que quienes asesoran y dirigen a Milei, han tomado los cuerpos normativos más importantes del mundo en materia de Derechos Humanos (art. 75 inc. 22 CN) y respecto de cada norma, han elaborado una contranorma que la anule. De ese ejercicio surgieron por ejemplo el Decreto 70/23, la Ley Bases y los proyectos en trámite para encarcelar niñas y niños y esclavizar trabajadores.
Un dicho popular refiere que las comparaciones son odiosas y muchas veces es así. Pero sucede que en un momento como el que vive el país, de las comparaciones apropiadas y sobre todo de la memoria histórica, puede depender la continuidad de nuestra sociedad tal como la conocemos.
Detengámonos brevemente en lo que está sucediendo estos días. Para el 26 y 27 de febrero están fijadas dos sesiones claves en el Senado de la nación. El jueves 26 se tratará el “Proyecto de Ley Penal Juvenil”, eufemismo con el que los libertarios denominan la criminalización de las niñas y niños. También se tratará la iniciativa para desproteger los glaciares (modificación Ley 26.639). Luego, el viernes 27, encabeza la agenda la llamada Ley de Modernización Laboral encaminada a legalizar y profundizar un sometimiento sin precedentes de la clase trabajadora.
Será el cierre del período de sesiones extraordinarias dispuesto por el Poder Ejecutivo, clave para el momento que vive el país y que resulta previo al discurso que pronunciará el presidente Javier Milei dos días después en la inauguración del año legislativo 2026.
Sin dudas serán mensajes triunfalistas ya que tiene asegurados los votos afirmativos para todos los proyectos, los que dejan atrás siglos de conquistas sociales fundamentales. El país estará ante un escenario impensable algunos años antes cuando Milei era apenas un panelista de televisión que se ufanaba de ser profesor de Tantra Yoga, integrar tríos sexuales y poder estar tres meses sin eyacular (1). Ese extraño personaje dirige hoy los destinos del país y como es sabido, con sus decisiones genera angustia, enfermedad y muerte en los sectores más vulnerables de la sociedad.
Para comprender en su alcance y gravedad el discurso que va a leer Milei el 1 de marzo, es útil recordar el que pronunció Adolfo Hitler ante el parlamento alemán el 23 de marzo de 1933 y el contexto de sus palabras.
Algunas semanas antes -el 27 de febrero-, se había incendiado el edificio del Reichstag (parlamento) y los nazis culparon rápidamente a un joven comunista holandés, Marinus van der Lubbe, de 24 años. Fue enjuiciado, condenado a muerte y guillotinado el 10 de enero de 1934. Cuarenta y ocho años después (en 1982), la justicia alemana determinó la inocencia del joven Lubbe y atribuyó al Partido Nazi la responsabilidad de haber orquestado, amparado, impulsado y encubierto el vital incendio del Parlamento alemán. La anulación legal del fallo quedó ratificada en el año 2008.
Ese siniestro se llevó a cabo para disciplinar a la oposición con lo que logró que un sector votara una ley que se denominó “Ley del Poder” la que habilitaba a Adolfo Hitler a legislar. El nombre técnico de la norma, en castellano es “Ley para Remediar la Aflicción de las Personas y el Reich” y su cita en estas líneas es pertinente porque refleja la promesa de Hitler de dar felicidad y libertad a los alemanes.
El crecimiento del partido nacionalsocialista alemán fue el antecedente de esa
votación. Así, en 1928 el Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP) tenía 12 bancas; en 1932, obtuvo196, y en 1933, 288.
En su encendido discurso del 23 de marzo, Hitler hizo dos promesas que sintetizan una mecánica de manipulación comunicacional que se reitera hasta nuestros días en los regímenes totalitarios.
La primera es la de una rápida baja de impuestos. Lo expresó en estos términos: “La preconcebida reforma fiscal debe conducir a una simplificación en el reparto y de este modo a una disminución de gastos y de cargas. Por principio hay que levantar el molino de los impuestos en la corriente y no en el manantial…”. (2)
La segunda, es sobre el final donde concreta su duro mensaje a los legisladores. Allí, vocifera Hitler: “El gobierno brinda a los partidos del parlamento la posibilidad de una evolución pacífica y de una inteligencia en el futuro resultante de ella. Pero el gobierno está también dispuesto y decidido a aceptar la notificación de la negativa y con ello el reto de oposición”. Y cierra con una advertencia tan violenta como premonitoria “Ahora, señores, elegid vosotros mismos entre la paz y la guerra”. (3)
La respuesta de los legisladores fue que con 444 votos a favor y 94 en contra, el Parlamento aprobó la ley que abrió el camino a Hitler para la naciente dictadura nazi. No obstante las intimidaciones, es remarcable la valentía de los 94 parlamentarios del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) que votaron en contra. Por su parte, los parlamentarios comunistas no pudieron estar presentes, debido a persecución previa, encarcelamiento o asesinato.
En ese sentido, es importante es recordar que, un día antes de la sesión, el 22 de marzo, se había inaugurado el primer campo de concentración en Dachau, en las afueras de Múnich. Ese centro, estuvo inicialmente previsto para alojar opositores políticos, siendo los internos principalmente alemanes comunistas, socialdemócratas, sindicalistas y otros opositores políticos del régimen nazi.
De ese modo, la aprobación de la infame ley habilitante fue consecuencia directa de semejante violencia, fundacional para la época e inspiradora sin dudas para los actuales esbirros de la extrema derecha local.
2026
Comprender en serio el riesgo social que significan Milei y su runfla implica una tarea dura y también muy dolorosa. Nos enfrenta a verdades que no siempre estamos en condiciones de aceptar. Al mismo tiempo nos arroja en el rostro nuestra propia impotencia para frenar a quienes están aumentando intencionalmente la mortalidad infantil, la de las vejeces y la de quienes, completamente desolados se quitan la vida para dejar de sufrir.
Milei está logrando una sociedad devastada, que es el campo más propicio para el saqueo de los recursos naturales de nuestro país. Ante ese panorama, la demora en poner en marcha una respuesta adecuada, resulta muy riesgosa.
Ello por cuanto si bien los hermanos Milei son peones fungibles que sin dudas serán reemplazados por sus amos cuando su desgaste sea irreversible, en el camino dejan un tendal. Es innegable que durante ese proceso, el daño social y cultural es inconmensurable y cuanto antes se logre frenar, antes se podrá iniciar la reconstrucción de un tejido que está siendo impiadosamente agredido.
Después, siempre es tarde.
Referencias:
1) Telefé, programa PH (Podemos Hablar), Andy Kusnetzoff (2018)
2) Carlos Alberto Rozanski. “De Hitler a Milei. Curiosidades dementes criminales”, Ediciones Ciccus, CABA 2024. Pág. 119
3) Ibid. Pág. 119
Miércoles, 25 de febrero de 2026.
*Ex Juez de Cámara Federal y ex presidente del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N.º 1 de La Plata.