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"La Maldita Máquina de Matar" Pinchevsky/ Medina

domingo, junio 28, 2026

Black magic woman. Fleetwood Mac


 

DIALOG, la secta de Peter Thiel y los superricos transhumanistas

 





Debajo de la nota principal, otra de Nicolás Lantos que no duda en calificar a Dialog como «la secta del fin del mundo» a la que pertenecen entre otros, los nativos Marcos Galperin y Wenceslao Casares.  No le falta razón pues destaca que auspicia charlas no sólo para fundar partidos políticos y sectas (y, conviene no olvidar, para «robar elecciones») sino también sobre el Apocalipsis (la da el propio Thiel) y sobre «“El objetivo (que) es la inmortalidad”.  Recomiendo comenzar por el principio.

Dialog: la sociedad secreta de Peter Thiel

Debate, entre otras cosas, sobre guerras, sexo y como amañar elecciones

Se ha filtrado una lista de nombres vinculados a esta sociedad de tecnoligarcas que incluye a Elon Musk; el yerno de Trump, Jared Kushner; la jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas y el comandante supremo de la OTAN en Europa.

ELENA DE SUS / CTXT

En 2006, Thiel creó junto a Auren Hoffman una organización llamada Dialog, que celebra encuentros privados y a la que solo se accede por invitación. Thiel es fundador de Palantir, una empresa de análisis de datos que colabora con el Pentágono, la CIA y el ICE, entre otros. Auren Hoffman es fundador de SafeGraph, una empresa que registra datos de localización de los teléfonos móviles a nivel masivo y los vende. Ambos se alinean con el Partido Republicano en Estados Unidos, aunque afirman que Dialog es una organización “bipartidista”.

Cuando te llaman desde un numero desconocido y si atendés se corta la comunicación, puede que Safe, la empresa de  Hoffman, esté localizándote.

En 2014, el inversor en tecnología británico Ian Osborne recibió la invitación a Dialog y no mostró ningún entusiasmo: le escribió un mail a Epstein quejándose de que era “la misma mierda” y que “Peter [Thiel] ni siquiera va”. Osborne sí estaba muy interesado, en cambio, en las fiestas organizadas por el propio Epstein.

Epstein y Thiel, quien se ha instalado con su pareja e hijos en el exclusivo Barrio Parque de la ciudad de Buenos Aires.

La hacker suiza maia arson crimew (escrito así, en minúsculas) encontró gracias a una pista anónima una lista de personas vinculadas a Dialog. Esta hacker anarquista es conocida por haber formado parte del grupo que accedió a los archivos internos de la compañía de cámaras de seguridad Verkada en 2021 y por haber hecho pública la lista de personas que tenían prohibido subir a un avión en Estados Unidos en 2019. Acceder a esta lista de personas vinculadas a Dialog no ha sido una gran proeza técnica, ya que estaba incluida en el código HTML de la página web de la organización.

Un día después de la revelación de maia arson crimew (foto), la revista estadounidense Wired, especializada en tecnología, señaló la existencia de una lista más amplia, de 222 personas. La hacker suiza confirmó la filtración de esa segunda lista. Wired publicó otros datos como los temas a tratar en el encuentro que está previsto para este año, entre el 12 y el 16 de agosto en Dublín. Algunos de ellos son: “¿El dinero compra la felicidad?”, “Volvamos a la energía nuclear”, “Cómo afrontar la Tercera Guerra Mundial”, “Tecnologías de combate”, “¿Cómo va tu vida sexual?”, “Cómo crear una secta”, y “Cómo crear un partido político”.

En la lista publicada destacan empresarios e inversores vinculados a la industria de las tecnologías de la información, junto con altos representantes de las instituciones de Estados Unidos, pero también de la Unión Europea, de la OTAN y de Arabia Saudí.

Muchos de los nombres que aparecen en la lista tienen vínculos conocidos con Peter Thiel y sus empresas. Elon Musk, el hombre más rico del mundo, y Reid Hoffman (foto arriba), fundador de LinkedIn, forman parte, al igual que él, de la llamada “Mafia de PayPal”. Joe Lonsdale (foto abajo) participó junto a Thiel en la fundación de Palantir.

Llama la atención la presencia de Kaja Kallas, alta representante para Asuntos Exteriores de la Unión Europea, y del general estadounidense Alexus Grynkewich (foto abajo), comandante supremo de la OTAN en Europa. Wired señala que Grynkewich accedió a este alto cargo en la Alianza Atlántica en julio de 2025, pero lleva asistiendo a encuentros de Dialog al menos desde 2021.

La revista estadounidense destaca que en el retiro de Dialog los dirigentes de las empresas se reúnen con los de las instituciones públicas que deberían regular su actividad. Por ejemplo, Auren Hoffman, cuya empresa se dedica a la recolección y venta de datos, comparte espacio con el senador republicano Ted Cruz, “que supervisa a la Comisión Federal de Comercio y su autoridad en materia de protección de datos”. Thiel y Lonsdale, fundadores de Palantir, aparecen en la lista junto con Jim Himes, un congresista demócrata que supervisa los contratos de las agencias de inteligencia estadounidenses con proveedores como Palantir.

Demócrata Himes, el nexo más visible entre el Pentágono y Palantir.

Los nombres que más indignación han provocado en redes son los de figuras vinculadas al Partido Demócrata de Estados Unidos, especialmente el del senador Cory Booker. En abril de 2025, Booker dio un discurso de 25 horas en el Senado contra las políticas de Trump, pero tiene una relación de amistad y posibles vínculos económicos con Jared Kushner, el yerno sionista de Trump, a cuya boda asistió en 2009. Kushner, que ha realizado labores diplomáticas en Oriente Medio para el Gobierno de Trump, también está en la lista.

N. del E.: Sin embargo, en los últimos tiempos Booker se ha convertido en un claro enemigo tanto de Trump como de Netanyahu (*) 

Hay varios colaboradores de The New York Times, entre ellos el columnista Ezra Klein, un liberal progresista que recibió muchas críticas cuando, tras el asesinato del agitador ultraderechista Charlie Kirk**, escribió que este “practicaba la política de la manera correcta”. También está Nick Tompson, CEO de The Atlantic. Y Jonathan Levin, presidente de la Universidad de Stanford.

Mirando la lista, resulta divertido imaginarse a Jonathan Haidt, autor del libro superventas La generación ansiosa (2024), que ha convencido a medio mundo de que los smartphones son el origen de todos los males de la juventud, dialogar con Manuel Bronstein (foto abajo), jefe de producto de Roblox, una plataforma de juegos que ha sido señalada por su carácter adictivo y por la presencia de pederastas entre sus usuarios.

Puede sorprender la presencia del actor Joseph Gordon-Levitt, protagonista de la comedia romántica 500 días juntos, pero no tanto si tenemos en cuenta que en marzo de este año fue nombrado “defensor mundial de una gobernanza digital centrada en las personas” por la ONU.

Joe Gordon Levitt. ¿Para dónde juega?

Hay otros nombres vinculados a la industria del entretenimiento: el actor Josh Brolin; la guionista Teresa Hsiao, que ha trabajado en series como Padre de Familia; Scott Belsky, de la productora cinematográfica A24; y Scooter Braun, el ejecutivo discográfico que contribuyó al salto a la fama de Taylor Swift y se convirtió después en su archienemigo.

Dos argentinos en la secta del fin del mundo de Peter Thiel

Figuran entre los 222 invitados a la próxima reunión de Dialog, “una sociedad secreta de personajes influyentes de la política, las finanzas y el sector tecnológico”.

Dos argentinos en la secta del fin del mundo de Peter Thiel

Dos empresarios argentinos, Marcos Galperín y Wenceslao Casares, figuran entre los 222 invitados a la próxima reunión de Dialog, “una sociedad secreta de personajes influyentes de la política, las finanzas y el sector tecnológico” fundada por Peter Thiel hace dos décadas y que sesiona una vez por año en condiciones de total secreto, de acuerdo a una filtración publicada ayer por la revista norteamericana Wired.

El exclusivo club, al que se accede sólo a través de una invitación, y luego de pagar 16 mil dólares, tiene previsto reunirse entre el 12 y el 16 de agosto en las afueras de Dublin, Irlanda, para discutir asuntos como la Tercera Guerra Mundial, el desarrollo de la inteligencia artificial, la creación de sectas y partidos políticos, y hasta para hacer ‘match’ en una app de citas que se encarga de formar parejas entre los miembros supermillonarios de Dialog. Un verdadero comportamiento de casta.

Además de Thiel, el fundador, figura en la lista Elon Musk, el primer billonario de la historia; Jared Kushner, el yerno de Donald Trump que quiere convertir la Franja de Gaza en Miami; el secretario del Tesoro, Scott Bessent; el general Alexus Grynkewich, comandante supremo de la OTAN y jefe de las fuerzas norteamericanas en Europa; el secretario del Ejército de Estados Unidos, Dan Driscoll, y la vicepresidenta de la Comisión Europea, Kaja Kallas.

Secretario del Tesoro Scott Bessent y agradecido presidente Milei.

También aparecen el ex CEO de Google, Eric Schmidt; el presidente de OpenAI, Greg Brokman (foto abajo); dos senadores, Ted Cruz y Cory Booker; un representante, Jim Haines, el miembro de mayor rango de la comisión de Inteligencia de la cámara baja. En la lista hay actores de Hollywood, escritores, periodistas e incluso figuras vinculadas al Partido Demócrata, como el exsecretario de Vivienda y posible precandidato presidencial Julian Castro.

En la agenda para el encuentro de agosto aparecen actividades temáticas con títulos como “¿El dinero compra la felicidad?”, “Navegando la Tercera Guerra Mundial”, “Tecnologías del campo de batalla” y “¿Cómo va tu vida sexual?”, además de seminarios sobre “Cómo crear tu propia secta” (dictada por el dueño de Pray.com, rezar punto com) y “Cómo crear tu partido político”, en manos de un ex funcionario de seguridad nacional de la Casa Blanca.

De acuerdo a la misma filtración, en los formularios para inscribirse, todos los miembros de Dialog coincidieron en una misma obsesión: “que la IA reordenará el trabajo, la guerra, la educación y las ideologías” provocando “un desplazamiento masivo de la mano de obra de los trabajadores y un retorno hacia los sindicatos y los programas gubernamentales”. Algunos temen “terrorismo doméstico contra data centers” o “un renacimiento religioso provocado por esta disrupción”.

Dialog existe desde hace veinte años y muchos lo llaman “el Grupo Bilderberg del siglo XXI”. No es el único ni el más extremo de los foros que financia Thiel en el marco de su cruzada para reescribir las reglas de juego de todo el planeta a su imagen y semejanza. En enero de 2022, en pleno pico de la pandemia de Covid-19, Founders Found, la firma de capital de riesgo del dueño de Palantir, organizó lo que ellos mismos describen como una “conferencia para el crimen de pensamiento”.

“Hereticon” fue un campamento de cinco días donde se intercalaban cenas al aire libre, fiestas, “té psicodélico” e “invocaciones a OVNIS” con charlas sobre la colonización de Marte, eugenesia, interfaces máquina-cerebro, parapsicología, impresión de armas de fuego 3D, natalismo (“fábricas de bebés”) y ciudades charter. Una se tituló: “El objetivo es la inmortalidad”. Otra, “Cómo robar elecciones”. Thiel en persona dio una llamada “APOCALIPSIS”, así, en mayúsculas.

La segunda edición de ese encuentro se llevará a cabo este año, en octubre, en Miami, y se anuncia en la página oficial del Founders Found como “Hereticon II: una Feria del Fin del Mundo”. En el texto de lanzamiento hablan de una “exhibición y celebración de tecnologías y proyectos tan ambiciosos que transformarán fundamentalmente nuestro mundo para mejor… o lo destruirán” y dicen que “sí, existe un riesgo apocalíptico, pero eso es bueno”.

“Quizás si no estás intentando destruir el mundo, no te estás esforzando lo suficiente”, concluye la invitación. Cómo no entusiasmarse.

 

 

 

Notas

* El senador Cory Booker no se anda con rodeos al hablar de Trump y Netanyahu. En el programa Meet the Press, afirmó que la gente debería estar «muy preocupada» por el hecho de que ambos líderes obstaculicen cualquier posibilidad real de paz en Oriente Medio, al boicotear con sus ataques a Líbano, las conversaciones que tienen lugar en Suiza entre Estados Unidos e Irán. Cuando le preguntaron si consideraba que Israel era un socio fiable, Booker dijo que «tanto en Israel como en Estados Unidos tenemos dos presidentes (Netanyahu es en realidad primer ministro) delincuentes», y recordó la condena penal de Trump por alentar un golpe de Estado y los juicios por corrupción que afronta Netanyahu. Calificó a ambos de «líderes mundiales fracasados» y expresó su vehemente deseo de verlos pronto «fuera de la escena internacional». Estas declaraciones tuvieron lugar luego de que la NBC informara que, según la inteligencia estadounidense, Israel trata por todos los medios de boicotear el incipiente acuerdo de paz con Irán.

**Kirk fue asesinado luego de romper con Israel y el sionismo y denunciar el genocidio que se estaba perpetrando en Gaza.

Tecno-oligarquía y privatización de la soberanía: la nueva fase del capitalismo


 

Por Carles Manera |

Fuentes: Economistas frente a la crisis

1. Soberanía privatizada, la tecno-oligarquía en marcha

Empecemos con una conclusión: privatizar la soberanía se entiende en una dirección concreta: los dirigentes de grandes empresas tecnológicas están decidiendo temas que van a afectar a millones de personas, sin haber sido elegidos en procesos democráticos. Algunos autores hablan de tecno-feudalismo para referirse a esta situación. C. Durand (Tecnofeudalismo. Crítica de la economía digital, Palinodia, Madrid, 2021) indica la extracción de rentas por parte de los tecno-oligarcas mediante el control de datos. Y. Varoufakis (Tecnofeudalismo, Deusto, Barcelona, 2024) subraya que las plataformas tecnológicas han relevado partes de la lógica capitalista por relaciones de dependencia que se asemejan a las feudales. Un concepto discutible que radica, en esencia, en la expansión de la inteligencia artificial. La inserción en sistemas complejos por la necesidad de cruzar y poder interpretar millones de datos, da a los tecno-oligarcas un poder clave: no tienen competencia de otros actores con capitalizaciones menores y con recursos tecnológicos inferiores. Esto es nuevo en un sentido: los capitalistas industriales ejercían un dominio importante sobre los principales resortes económicos, pero su grado de influencia social tenía límites, marcados por las propias dinámicas de las sociedades y de las economías industriales. La eclosión de los servicios, con todas sus complejas derivadas, ha dinamitado esta visión tradicional. Y esos nuevos grandes capitalistas tienen procesos de acumulación relativamente rápidos, en buen grado de carácter especulativo, sin descuidar sus proyectos vinculados a la Industria 4.0. Los beneficios son escandalosos, y las sumas patrimoniales en poco tiempo son insólitas.

Los recientes datos conocidos de la fortuna de Elon Musk son tan llamativos como obscenos. Según Oxfam, la riqueza personal del tecno-oligarca ha aumentado a un ritmo superior a un millón de dólares por minuto en el último año. Esto recoge el incremento estimado del empuje de las acciones de Tesla, SpaceX y otras empresas de Musk. El origen de esta expansión desproporcionada se relaciona con sus contratos con la administración Trump, a pesar de sus teatrales desavenencias. La sintonía del capital es absoluta; su vinculación al capital público –este que tanto se suele criticar– es palmaria. Esta situación de Musk no es exclusiva. Otros tecno-oligarcas se hallan en escenarios parecidos. Sus generosas donaciones a la campaña de los republicanos, y particularmente su apuesta por Trump, les moviliza para reclamar las facturas correspondientes: las que debe devengar la administración federal en forma de concesiones en proyectos considerados como estratégicos y que abrazan preferentemente la industria militar y la aeroespacial. Estamos ante una nueva fase del desarrollo capitalista, caracterizada por una elevada concentración del capital tecnológico. Y con otro rasgo característico: la amenaza a los sistemas democráticos por el control de la información y la capacidad financiera para depredar medios de comunicación. Se ha visto y se ve en Estados Unidos; y se aprecia igualmente en Europa. El pretexto: enfrentarse al crecimiento de China y a su gradual dominio en los mercados.

En 2016, Peter Thiel, desde el Silicon Valley, ya apostó con fuerza para frenar el empuje chino, observado como un peligro económico real. Para obtener ese objetivo, se arbitraron medidas concretas: por un lado, el veto contra Huawei –en 2019–; por otro, una privatización efectiva de la administración en forma de contratos particulares, que brindan generosos emolumentos y posibilidades efectivas de contactos a quienes los suscriben. Esto ha sido advertido por la periodista Ana Swanson, especializada en política industrial y en las relaciones entre Estados Unidos y China (The New York Times, del 13 de marzo de 2026). Hablamos –señala Swanson– de poder acceder, desde el ámbito privado, a 200 mil millones de dólares de inversión pública durante tres años, con accesos privilegiados y la posibilidad de formar redes al más alto nivel. Evidentemente, eludiendo al máximo la responsabilidad fiscal y criticando cualquier movimiento que trate de impulsarla.

En tal sentido, la campaña que se está desplegando contra economistas que están trabajando en los campos de la desigualdad, el cambio climático y la distribución de renta es feroz, a raíz de un trabajo firmado en The Guardian por Olivier De Schutter, Joseph Stiglitz, Jayati Ghosh, Thomas Piketty, Kate Raworth y Jason Hickel. Sobre todo, cuando desde este ámbito heterodoxo se plantean perspectivas plausibles de un impuesto sobre el patrimonio del 2%, de carácter mundial (G. Zucman, Por qué los multimillonarios no pagan impuestos sobre la renta, Cuadernos Anagrama, Barcelona, 2026).

2. Capitalismo que muta: el poder omnímodo de las nuevas élites

La mutación del capitalismo parece clara en estas células incipientes, pero meridianas, que se están detectando. Debemos recordar que, tras la Segunda Guerra Mundial, en Estados Unidos existía una planificación liderada por profesores e investigadores universitarios, con participación sindical y con la bendición de la administración. El cuadro de decisiones estaba en manos públicas. El contexto actual parece otro: ahora, los tecno-oligarcas y sus terminales, que provienen de consultoras privadas, son quienes marcan la determinación y los proyectos estratégicos en la economía relacionada con las tecnologías avanzadas y con el entramado militar. Se maneja dinero público para alimentar negocios privados. Y con un frontispicio, recordémoslo: ningunear las consecuencias del cambio climático y de la desigualdad en la distribución de rentas. Al mismo tiempo, renegar de lo público en beneficio de lo privado, a pesar de las contradicciones de ese modelo que se promulga (sobre esto: N. Oreskes-E. M. Conway, El gran mito, Capitán Swing, Madrid, 2024).

Estamos ante una nueva élite económica con un enorme poder económico y de influencia, que va mucho más allá de los límites conocidos de la empresa privada. Son grandes empresarios de las ramas tecnológicas que detentan plataformas digitales, inteligencia artificial, potentes redes de comunicación, algunos sectores productivos como la industria del automóvil o la aeroespacial, y que informan sobre hechos consumados en cuanto a posibles proyectos en los que se involucra de manera directa la administración por las acciones lobistas que perpetran esos magnates. Uno de los máximos dirigentes reclutado desde Wall Street en todos estos procesos en los que participa el Pentágono es George K. Kollitides II, director de la Economic Defense Unit. Se trata de una nueva institución que tiene como objetivo integrar elementos económicos, financieros e industriales en la seguridad nacional de Estados Unidos. Este financiero proviene del capital privado, como alto ejecutivo de la firma Cerberus Capital Management, y tiene la misión de movilizar inversiones estratégicas para robustecer la base industrial estadounidenses.

La cadena causal que se impulsa es esta: el Pentágono redacta las cláusulas, los tecno-oligarcas gestionan los fondos de inversión, Palantir escruta la situación, Nvidia suministra informaciones y datos, el Tesoro culmina la burocracia. La historia económica inspira: en una investigación publicada en 2010 por T. Roy en la London School of Economics (Rethinking the Origins of British India: State Formation and Military-Fiscal Undertakings in an Eighteenth Century World Region, Working Papers, 142/10) ya se expone ese esquema de combinación entre los poderes económico, financiero e industrial en una estrategia para la seguridad nacional, con protagonismo de la Compañía de las Indias Orientales del imperio británico, con actividades desde el siglo XVIII hasta su disolución en 1874. Algunos analistas han invocado esta analogía. Es el uso de capital privado y experiencias financieras para apoyar lucrativos objetivos estatales; un híbrido entre Estado y mercado (sobre todo esto, véase E. Morozov, “Frente a Pekín, Washington tiene un plan”, Le Monde Diplomatique, junio de 2026).

3. Utopías y burbujas

En la esfera más pública, la estrategia de la tecno-oligarquía es diáfana. Conflictos contra la migración, por ejemplo, se alientan sin recato desde X, como se ha observado recientemente en los graves disturbios en Belfast, con la ultraderecha desatada quemando negocios regentados por población no considerada “nacional”. La narrativa es simple, pero muy efectiva. Las derechas compran unos mensajes que son porosos para franjas de población, y que se divulgan a través de redes sociales y medios convencionales de comunicación. La democracia no parece necesaria cuando el “enemigo” es el “otro”, al que se hace responsable de pretendidas inseguridades y del consumo de recursos públicos, a la vez que se aboga por la reducción drástica de impuestos lesionando justamente esos servicios públicos. Con un telón de fondo: el ensalzamiento de una “libertad” edificada sobre arenosos cimientos.

La utopía ultraliberal está servida. Y los tecno-oligarcas ejercen de sumos sacerdotes, con la aquiescencia de determinados poderes públicos, de administraciones concretas que se escoran, sin tapujos, hacia posicionamientos cada vez más ultraconservadores. Esa utopía tiene fundamentos tecnológicos, y una idea clara de que nada debe obstruir un avance imparable, que se vende como beneficioso para todos. Es decir, nada de regulaciones, ni de auditorías, ni de controles a esos poderes paralelos cuyas riquezas superan el PIB de muchos países. En tal sentido, Musk ha comparado la importancia de establecer presencia humana en Marte con combatir problemas como la pobreza o las enfermedades, vinculando esto a la supervivencia de la especie humana. El reclamo de inversiones para desarrollar más tecnologías que vayan en esa dirección representa un delirio en el que están incurriendo fondos de inversión con financiaciones opacas, un hecho que preocupa al sistema financiero por la posible generación de una burbuja tecnológica. No sabemos a ciencia cierta si nos estamos moviendo en un pavimento en el que puede explosionar una crisis tecnológica por su sobreinversión. Un tema sobre el que un gran economista ya fallecido, Hyman Minsky, escribió analizando crisis económicas auspiciadas en recalentamientos de los activos.

Esa utopía abraza consideraciones de carácter macroeconómico, relacionadas con el desempeño de las economías públicas. Las propuestas que ya se están plasmando desde la ultraderecha siguen en esa senda de un ultraliberalismo sin freno: fiscalidades más bajas con menos tramos en los impuestos sobre la renta, eliminación total de los tributos sobre el Patrimonio y las Sucesiones, contraer el IVA y aportar menos carga fiscal a las empresas. Lo ha expuesto hace pocos días Vox; pero no descarrila con lo que algunos economistas conservadores proponen. Todo esto no cuadra con un ejercicio simple de contabilidad, a no ser que el mensaje opaco que se esconde es la reducción drástica del gasto público y, en especial, del gasto social.

Recordemos que esto supone un mensaje peligroso para los mercados: menos ingresos y posible mantenimiento de los gastos (reducirlos al nivel de la contracción de ingresos puede provocar movilizaciones sociales), conduce a un déficit severo que deberá ser financiado por la emisión de deuda pública. Con elevados intereses y con la sospecha de su devolución. Esto le pasó a Liz Truss, la premier británica asesorada por un gurú titulado en Oxford –poca broma– enaltecido en su momento por la prensa, Kwasi Kwarteng, tras la presentación, en 2022, de un presupuesto muy reducido que contemplaba grandes rebajas fiscales y fiaba los ingresos a las emisiones de deuda. Los inversores no se lo creyeron y ese economista formado en la élite académica duró apenas un mes en el cargo (uno se pregunta qué diablos se les enseña en la Facultad). La libra se desplomó y la crisis política se acentuó.

Pero estas premisas encajan plenamente con los postulados de los tecno-oligarcas, cuyo objetivo estratégico es eliminar cualquier obstáculo que impida expandir sus negocios. Y a pesar de que sus beneficios son astronómicos en este momento. Según Bloomberg, los resultados corporativos en Estados Unidos en el primer trimestre de 2026 han aumentado de forma vertiginosa, por encima de previsiones previas establecidas. Esto es extensible a sectores como el inmobiliario, las comunicaciones, la tecnología, la energía, los materiales y los productos industriales. Según la misma fuente, la situación europea es igualmente boyante, si bien menor que en Estados Unidos, en prácticamente todos los sectores considerados.

Esta visión utópica de una realidad tecnologizada al máximo, sin cortapisas democráticas, con gobiernos de perfil autocrático o dictatorial, presentados como ejecutivos positivos que velan por los administrados pero que dejan rienda suelta a los tecno-oligarcas, solo puede ser desvelada y combatida por las armas de la política. En escenarios de gran dificultad, con inundaciones informativas que se sustentan sobre mentiras y falsedades en muchísimas ocasiones, urgen procesos de unidad de los demócratas. Este es el desafío para éstos últimos. Porque ellos no van a cejar hasta obtener sus objetivos.

Carles Manera. Catedrático de Historia e Instituciones Económicas, en el departamento de Economía Aplicada de la Universitat de les Illes Balears. Doctor en Historia por la Universitat de les Illes Balears y doctor en Ciencias Económicas por la Universitat de Barcelona. Miembro de Economistas Frente a la Crisis Blog: http://carlesmanera.com

 

Universidad y fraternidad democrática

 


La disputa por el financiamiento universitario excede la discusión presupuestaria. Frente al incumplimiento de una ley votada por el Congreso, el conflicto pone en cuestión el vínculo entre Estado, legalidad y democracia. A partir de un pasaje de Georges Bataille, este texto propone pensar la negativa oficial a aplicar la norma como un rasgo constitutivo de la lógica fascista contemporánea: del tecnofascismo.


Infantino: La cara opuesta de «El Negro» Enrique

 


El mundo del fútbol todavía tiene algunos antídotos contra los Infantino. «El Negro» Enrique, campeón del mundo en 1986 con Argentina, es uno de ellos.