Revolución es hacer cada día de nuestro pequeño espacio, un lugar digno de habitar
"La Maldita Máquina de Matar" Pinchevsky/ Medina

jueves, agosto 25, 2011

Histeria en la caja boba.

¿Es lo que hay? ¿Es lo que nos merecemos? ¿Somos pelotudos? ¿Nos hacemos los pelotudos para pasarla bien? ¿Somos conformistas, cuando permitimos que otros piensen o elijan por nosotros? O, simplemente, aquellos que manejan los medios, son personas iluminadas que intentan incansablemente transmitirnos (de buena leche) algo de su luz para que entendamos cómo se mueve el mundo?
Nada de eso. Hay un poco de todo pero no como la quieren "vender". En el el ochenta por ciento de los casos, me atrevería a asegurar, la cuestión pasa por otro lado. La lectura fina nos habla de otras realidades: la imposibilidad que tiene la gente de elegir, que nada tiene que ver con hacer "zapping". Porque, ¿qué sucedería si las gentes tuvieran la oportunidad económica de ir al teatro, al cine, practicar algún deporte, viajar, ocupar su tiempo con algún hobby o, simplemente, realizar actividades al aire libre? lejos, bien lejos de la caja boba...
Los directores artísticos de los canales, los que publicitan en las pantallas, los conductores, conocen al dedillo tales limitaciones y nos dan mierda (por más que algunos viajados aseguren que nuestra televisión es la mejor del mundo).
La televisión argentina se ha convertido en una especie de "mercado persa de la perversión". Alimenta nuestro morbo y, a su vez, retro alimenta los bajos instintos de productores, ejecutivos, representantes, etc. Cuando deberían, como verdaderos profesionales, incorporar contenidos de excelencia. Basados en la estética, el buen gusto, el talento o la creatividad; y no todo lo contrario. 
El negocio, hoy por hoy, pareciera ser diametralmente opuesto. Figuritas seleccionadas a través de un casting, en donde lo que más pesa es su historia de vida (cuanto más marginal y retorcida, mejor), o su capacidad para generar escándalos.
Jamás van a mover un pelo del orto para seleccionar a los mejores. Esos que se rompen el lomo estudiando, aprendiendo, capacitándose en las escuelas de teatro, en los conservatorios, en las escuelas de periodismo y locución. No, ¿para qué? Es más redituable convocar a los cero talento., con buen culo, buenas tetas, y bonitas/os... Y es terrible que esto se maneje tan livianamente cuando la realidad, para los que estamos del otro lado del vidrio, se complica cada vez que nos postulamos a un trabajo porque nos piden hasta brevet de paseador de tortugas...
¿De qué carajo hablo? Cortita y al pie: Carne fresca para los los lobos.
Ignotas jovencitas, cuando no jovencitos, que no escatiman recursos por un minuto de pantalla porque saben cual es la llave para acceder al medio. Un escándalo, si tiene connotaciones sexuales mucho mejor. Gustos ídem. "Lo hice con cuatro en una verdulería, me gusta por atrás, por adelante, me la trago toda. Tengo el video porno...." Todo esto fagocitado por los mal cogidos de la tele (que confunden cantidad por calidad). Tipos y tipas que se transformaron en bananas ya de viejos y con la billetera abultada. Personajes que gozan de cierto poder y que jamás se levantaron un chongo, un chabón o una mina en la calle porque se encajetaron con la primera concha o la primer verga que se curtieron en su vida.
Claro, la muchachada de ahora,  es ambiciosa y conoce el lado flaco de estos personajes, cierra los ojos y le mete para adelante. Seguros de que algo van a sacar. Además de ser el camino más corto, se gana buena guita y es divertido.
Pero hay más. Últimamente, y de la mano de la igualdad de género, la no discriminación, la homosexualidad a "cielo abierto", han desembarcado una serie de exponentes que distan mucho de ser el fiel reflejo de los muchos y muchas que tienen claro cuales son sus inclinaciones sexuales y no se valen de una pantalla para ventilar sus vidas privadas o lo que hacen entre cuatro paredes con sus parejas. Personas laboriosas que se levantan de madrugada, de gustos simples, pero por sobre todas las cosas: dignas.
No se necesita declamar a los cuatro vientos "me decidí a salir del ropero y quiero que todos lo sepan" para ser aceptados. Porque costó, sangre, persecución y muerte, gozar de este estado de bienestar que hoy se vive para que una manga de tilingos, lamentablemente del medio artítico, vengan a desparramar su histeria ególatra porque han tenido la fortuna de ser reconocidos por el público, cosa que no sucede con la mayoría de los de su misma condición. Aunque eso no debería ser un impedimento para llevar una vida decorosa, sin golpes bajos, ni triquiñuelas.
Quiero a los artistas desplegando su arte sobre un escenario. No puntuando, opinando o peleándose porque el contrato lo dice, porque el conductor lo induce o porque el alto cachet les asegura una vida más confortable.
Es patético ver el triste papel que desempeñan. Las ambición los ha convertido en bufones con purpurina  que se disputan la permanencia EN LA TELEVISIÓN a fuerza de escándalos y chismes, en nombre del show.
¿Qué show? El show de la histeria que nos "regala" a diario la CAJA BOBA. Donde unos pocos ganan mucho, pero mucho, mucho y se han convertido en una especie de semi dioses "todopoderosos" a los que hay que rendirle pleitecía porque, según afirman las rémoras periodísticas que morfan de sus migajas, son "talentosos", "creativos" y hasta seductores,,, siempre rodeados de la troupe de adulones mediáticos que exhiben sus miserias por dos mangos.
Roque Paz

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