Macri está haciendo desaparecer La Boca

Su carrera política comenzó en La Boca y terminará liquidando al barrio
El barrio de La Boca fue hasta la asunción del gobierno amarillo uno de los más emblemáticos de la historia política, económica y cultural de la ciudad de Buenos Aires. En 1871 tenía ya la misma fisonomía que conocimos hasta la primera década del segundo milenio: un barrio muy popular con sus contradicciones de pobreza, viviendas obreras, bellos edificios históricos, inseguridad, cantinas italianas y el teatro Caminito, esa colorida fisonomía que aprendieron a valorar turistas y locales. Allí nació el primer cuartel de bomberos voluntarios del país, en 1884, para atender los frecuentes incendios de los conventillos; los dos clubes de fútbol más grandes de la Argentina fueron fundados por sus habitantes (River Plate y Boca Juniors). Desde allí se elevó a Alfredo Palacios como primer diputado socialista de América Latina en 1904. En 1907 fue epicentro de la larga “Huelga de las Escobas”, llamada así porque las mujeres y los niños portaban una escoba “para barrer la injusticia” de los alquileres de los conventillos. Aquel movimiento popular fue modelo de las luchas de la clase obrera contra el mercado inmobiliario que culminó en la creación de una Corporación de Propietarios y Arrendatarios a la que se le sumaron muchos anarquistas luego encarcelados o deportados. Hasta los años ’90 del siglo pasado se recomendaba en cualquier guía como el paradigma de un hábitat genuino muy difícil de encontrar en otras partes del mundo, por su diversidad social y cultural, por su historia viva, por esa rara belleza labrada por sus habitantes.

Todo esto está siendo arrasado por la especulación inmobiliaria en detrimento de los pobladores genuinos del barrio que sufren la amenaza con la que convive quien no nace en la abundancia: ser expulsado por la riqueza especulativa hacia ninguna parte.
La historia reciente
Durante la década del ’70 sufrió distintas políticas que afectaron el carácter industrial de algunas de sus zonas, dando inicio a un proceso de deterioro de las condiciones sociales y económicas de las familias del barrio. Un nuevo código de planeamiento restringió la instalación de actividades industriales y, simultáneamente, se promovió la creación de parques industriales en el área del Gran Buenos Aires. En 2006 la Legislatura de la Ciudad reconoció la grave crisis causada por estas políticas y sancionó la Ley N° 2.240 que declaró la Emergencia Urbanística y Ambiental en lo que hace a la vivienda, servicios, equipamiento, espacios verdes y de actividades productivas. A cien años de la Huelga de las Escobas, los habitantes de La Boca, haciendo honor a su historia, siguen luchando por el derecho a la vivienda adecuada y a un hábitat digno. Han impulsado y conquistado dos leyes de vanguardia a nivel nacional en materia de política habitacional y urbana.
Una de ellas es la Ley N° 341/2000, actualmente vigente, que creó el Programa de Autogestión para la Vivienda. Se trata de un programa de otorgamiento de créditos con garantía hipotecaria a familias individuales u organizadas colectivamente en cooperativas, asociaciones civiles o mutuales (operatoria colectiva para organizaciones sociales). La ley fue impulsada por el Movimiento de Ocupantes e Inquilinos (MOI), la Mutual de Desalojados de La Boca y el comedor Los Pibes. Desde que asumió la gestión del PRO en la ciudad se frenó la operatoria colectiva y no se otorgaron nuevos créditos para la compra de terrenos.
La otra es la Ley N° 2.240, que reniega de la construcción de grandes complejos habitacionales. En su lugar propone la adquisición por parte del Gobierno de la Ciudad (por expropiación o compra) de los abundantes inmuebles ociosos existentes para construir en ellos pequeños edificios diseminados por todo el barrio e integrados a la trama urbana. Y propone que los grandes predios libres sean destinados a crear nuevos parques públicos. Por ejemplo, ese es el destino que establece la ley para los predios de la ciudad conocidos como Casa Amarilla. Una de las primeras medidas del por entonces Jefe de Gobierno, Mauricio Macri, fue disolver la Unidad Ejecutora del Programa de Recuperación Urbanística y Ambiental de La Boca y, en consecuencia, frenar cada uno de los mandatos y derechos establecidos por esta ley.
La gestión del PRO paralizó las dos leyes que establecían políticas populares de acceso a una vivienda y que estaban orientadas a garantizar que los habitantes de La Boca alcanzasen una solución habitacional sin resultar expulsados a otros territorios.
Cartografía del despojo
El gobierno macrista, perteneciente a la clase empresarial inmobiliaria, tuvo otros planes para el barrio desde el inicio de su gestión. Eran, como siempre, negocios para los amigos disfrazados de políticas públicas. En el contexto del capitalismo financiero del nuevo milenio, los gobiernos de Macri-Rodríguez Larreta y sus adláteres como Riva, Angelici, Elsztain o Nicky Caputo adoptaron decisiones para fortalecer los negocios inmobiliarios y favorecer la expulsión de las familias del barrio. El valor cultural y ambiental subvertido en un recurso para aumentar la rentabilidad del capital inmobiliario. Estas fueron las medidas:
Desde que se conformó por ley el Distrito de las Artes, el GCBA avanza como una gran telaraña con grandes obras de supuesta renovación urbana en La Boca, con la finalidad de acelerar el flujo de inversiones, el incremento del valor del suelo y, en consecuencia, la gentrificación de la población originaria, un anglicismo que refiere al desplazamiento de población pauperizada por otra de alto poder adquisitivo. Estas obras comprenden desde la recuperación de zonas degradadas y subutilizadas en torno a la Usina de las Artes, el bajo autopista y el Dique 0, hasta obras más puntuales como la nivelación de la calle Necochea. En 2015 se conformó un consorcio de propietarios e inversores del Distrito de las Artes como una asociación civil que presiona constantemente al gobierno porteño para que el lanzamiento político sea acompañado con políticas concretas para solucionar temas como el de los ocupas, drogas e inseguridad y, por otro lado, para que se elabore un plan de desarrollo urbano. Un informe de la Auditoria General de la Ciudad deja en claro las intenciones al señalar qué partes de la ley se cumplen y cuáles no. Así expresa que el GCBA no ha realizado acción alguna para atender la situación de vulnerabilidad social relevando la necesidad de soluciones habitacionales y para facilitar la permanencia de las familias radicadas actualmente en el Distrito de las Artes. La Renovación Urbana sin medidas de protección de las familias más pobres es igual a una política expulsiva para generar más renta y plusvalía urbana para los empresarios inmobiliarios. Un Distrito creado para negocios inmobiliarios concretos y para organizar a un sector de empresarios que demanden la expulsión de los habitantes de La Boca, “responsables” de la falta de inversión, de la inseguridad y del freno al aumento del valor de las propiedades.
Con el Polo de Desarrollo Urbano se pretende expandir Puerto Madero hacia el Sur para llegar a la Ribera del Riachuelo. En una de las primeras versiones del borrador del proyecto de nuevo Código Urbanístico, que se está discutiendo en la ciudad, la Isla Demarchi y los terrenos aledaños estaban destinados a la construcción de altas torres de perímetro libre, es decir, un barrio de edificios al estilo Puerto Madero. Para no explicitar futuros negocios con la tierra pública o para no adelantar costos políticos, en versiones posteriores decidieron mostrar que no se modificaba la normativa urbanística de estos predios. La sociedad anónima dueña ahora de la Isla Demarchi va a funcionar como la Corporación Antiguo Puerto Madero, que también es una sociedad anónima y fue la encargada de la urbanización y venta de las tierras estatales que conformaron Puerto Madero.
Este proyecto debería haber surgido del Plan elaborado por la Unidad Ejecutora del Programa de Recuperación Urbanística y Ambiental del barrio de La Boca de acuerdo a la Ley 2.240 que PRO ignoró. El proyecto también forma parte de la intención del GCBA de extender Puerto Madero hacia la ribera del Riachuelo, en este caso, desde el norte de La Boca. Los vecinos presentaron el proyecto de ley N° 1.250-P-2017 para crear la Unidad Ambiental, Deportiva, Cultural y de Gestión Catalinas Sur, es decir, transformar estos predios en un gran parque público. Pero su proyecto fue descartado para avanzar con el emprendimiento inmobiliario. La Ley N° 5.912 constituye una mutilación de la identidad y posibilidades urbanas del barrio en aras de garantizar altas rentabilidades inmobiliarias.

En 2010 las manzanas liberadas fueron transferidas al Poder Ejecutivo por el Instituto de la Vivienda (IVC), propietario de las tierras. Mediante el decreto N° 723/2010, el Poder Ejecutivo las transfirió a su vez a la Corporación Buenos Aires Sur S.E. Los terrenos de Casa Amarilla eran codiciados por el Club Boca Juniors desde 2008, con la intención de construir un nuevo Estadio-Shopping. Como hubo una fuerte oposición, se decidió fragmentar la estrategia.
Por un lado, Oscar Moscariello (Vicepresidente de Boca y diputado de la Ciudad por el PRO), presentó el Proyecto de Ley N° 2462-D-2014 para rezonificar estos terrenos como “Distrito de Zonificación E4 56 -Estadio y Complejo Deportivo del Club Atlético Boca Juniors”.
Por el otro, la Corporación Buenos Aires Sur S.E. llamó a Licitación Pública para la venta de estas tierras a raíz de una iniciativa privada del Club Atlético Boca Juniors. La Licitación fue camuflada a través del engaño de la construcción de bibliotecas, clubes sociales y culturales, salones de juegos, gimnasio. En ningún momento se habla de construir allí un Estadio, sin embargo es lo que el presidente del Club, Daniel Angelici, ha promocionado en reiteradas oportunidades. La licitación para la venta de estos terrenos fue adjudicada el 25 de febrero de 2016 al Club Boca Juniors, por 180 millones de pesos a pagar en cómodas cuotas.
Esta venta violó la Constitución de la Ciudad cuyo artículo 82.4 establece que la Legislatura aprueba transacciones, dispone la desafectación del dominio público y la disposición de bienes inmuebles de la Ciudad. Es decir, no se puede vender tierra pública de la Ciudad sin aprobación de la Legislatura. La venta al Club Boca Juniors ni siquiera fue tratada en la Legislatura. Los predios de Casa Amarilla de acuerdo a la ley N° 2.240 debieron dar lugar a un nuevo parque público para el barrio de La Boca en lugar de ser vendidos al club en el que Macri inició su carrera política.
Además de estas ilegalidades, organizaciones internas del Club Boca Juniors también cuestionan la voluntad de construir un nuevo estadio porque va en contra de la identidad del club y del barrio y porque el endeudamiento para construirlo crearía las condiciones para que Boca se transforme en una Sociedad Anónima Deportiva de capitales privados, viejo proyecto de Macri.

En diferentes entrevistas, Rodríguez Larreta sostuvo que la venta de estos predios fue aprobada por la Legislatura. La justicia lo desmintió. La violación de leyes, los reclamos vecinales y los grandes intereses en juego tuvieron como el mayor punto de violencia el 5 de mayo de 2016. Durante la reunión del Consejo Consultivo de la Comuna N° 4 un grupo de personas agredieron física y verbalmente a integrantes del Consejo y de organizaciones sociales mientras se discutía la venta de los terrenos de Casa Amarilla. Resultaron heridos de gravedad Matías Scínica, de la agrupación Boca es Pueblo, quién sufrió un corte a la altura de la garganta, y Fernando Abal Medina que a raíz de múltiples golpes tuvo una hemorragia cerebral.
La Boca Resiste y Propone con el patrocinio del Observatorio del Derecho a la Ciudad presentó una acción de amparo en el Fuero Contencioso Administrativo de la Ciudad para que se declare la ilegalidad de esta venta. En esta causa se dictaron dos medidas cautelares por distintos jueces (Guillermo Scheibler y Paola Cabezas Cescato). Aún así, Daniel Angelici decidió avanzar durante el verano con el vallado de los predios e instalar seguridad privada. En la última sentencia, actualmente vigente, se ordenó suspender los efectos de la Resolución N° 207/GCABA/CBAS/15 que autorizó la venta de los predios de Casa Amarilla por licitación pública. El tribunal declaró que la venta no tuvo ninguna aprobación por parte de la Legislatura porteña.
Esta presión inmobiliaria, más intensa que en cualquier otra zona de la ciudad, incrementa el costo de vida, el precio de los alquileres, los desalojos y los incendios. El Grupo de Vivienda y Hábitat en “La Boca Resiste y Propone” viene realizando un acompañamiento a todas las familias con procesos de desalojo en curso y sistematizando los desalojos ya producidos. Para el año 2017 más de mil personas habían sido desalojadas y existen más de cien desalojos en curso. Es el barrio con mayor cantidad de desalojos y a la par con mayor cantidad de inmuebles ociosos y casas tapiadas esperando el momento oportuno para hacer negocios, clara muestra de la especulación inmobiliaria. Se suman los incendios frecuentes de los conventillos y la desocupación de viviendas por peligro de derrumbe, una especie de desalojo forzoso encubierto. No existe política habitacional seria para las familias que son expulsadas del barrio ni políticas urbanas para evitar la gentrificación del barrio. Las leyes que así lo obligan nunca fueron cumplidas.
La Boca está siendo colonizada por la clase especulativa, con grandes proyectos inmobiliarios que avanzan sobre el barrio por el norte, el sur, el este y por sus avenidas principales, modificando toda su fisonomía y su identidad social y cultural. Luego de cien años sigue luchando por el derecho a la vivienda y al hábitat adecuado, y resistiendo heroicamente los intereses inmobiliarios.
El barrio de La Boca fue hasta la asunción del gobierno amarillo uno de los más emblemáticos de la historia política, económica y cultural de la ciudad de Buenos Aires. En 1871 tenía ya la misma fisonomía que conocimos hasta la primera década del segundo milenio: un barrio muy popular con sus contradicciones de pobreza, viviendas obreras, bellos edificios históricos, inseguridad, cantinas italianas y el teatro Caminito, esa colorida fisonomía que aprendieron a valorar turistas y locales. Allí nació el primer cuartel de bomberos voluntarios del país, en 1884, para atender los frecuentes incendios de los conventillos; los dos clubes de fútbol más grandes de la Argentina fueron fundados por sus habitantes (River Plate y Boca Juniors). Desde allí se elevó a Alfredo Palacios como primer diputado socialista de América Latina en 1904. En 1907 fue epicentro de la larga “Huelga de las Escobas”, llamada así porque las mujeres y los niños portaban una escoba “para barrer la injusticia” de los alquileres de los conventillos. Aquel movimiento popular fue modelo de las luchas de la clase obrera contra el mercado inmobiliario que culminó en la creación de una Corporación de Propietarios y Arrendatarios a la que se le sumaron muchos anarquistas luego encarcelados o deportados. Hasta los años ’90 del siglo pasado se recomendaba en cualquier guía como el paradigma de un hábitat genuino muy difícil de encontrar en otras partes del mundo, por su diversidad social y cultural, por su historia viva, por esa rara belleza labrada por sus habitantes.

Todo esto está siendo arrasado por la especulación inmobiliaria en detrimento de los pobladores genuinos del barrio que sufren la amenaza con la que convive quien no nace en la abundancia: ser expulsado por la riqueza especulativa hacia ninguna parte.
La historia reciente
Durante la década del ’70 sufrió distintas políticas que afectaron el carácter industrial de algunas de sus zonas, dando inicio a un proceso de deterioro de las condiciones sociales y económicas de las familias del barrio. Un nuevo código de planeamiento restringió la instalación de actividades industriales y, simultáneamente, se promovió la creación de parques industriales en el área del Gran Buenos Aires. En 2006 la Legislatura de la Ciudad reconoció la grave crisis causada por estas políticas y sancionó la Ley N° 2.240 que declaró la Emergencia Urbanística y Ambiental en lo que hace a la vivienda, servicios, equipamiento, espacios verdes y de actividades productivas. A cien años de la Huelga de las Escobas, los habitantes de La Boca, haciendo honor a su historia, siguen luchando por el derecho a la vivienda adecuada y a un hábitat digno. Han impulsado y conquistado dos leyes de vanguardia a nivel nacional en materia de política habitacional y urbana.
Una de ellas es la Ley N° 341/2000, actualmente vigente, que creó el Programa de Autogestión para la Vivienda. Se trata de un programa de otorgamiento de créditos con garantía hipotecaria a familias individuales u organizadas colectivamente en cooperativas, asociaciones civiles o mutuales (operatoria colectiva para organizaciones sociales). La ley fue impulsada por el Movimiento de Ocupantes e Inquilinos (MOI), la Mutual de Desalojados de La Boca y el comedor Los Pibes. Desde que asumió la gestión del PRO en la ciudad se frenó la operatoria colectiva y no se otorgaron nuevos créditos para la compra de terrenos.
La otra es la Ley N° 2.240, que reniega de la construcción de grandes complejos habitacionales. En su lugar propone la adquisición por parte del Gobierno de la Ciudad (por expropiación o compra) de los abundantes inmuebles ociosos existentes para construir en ellos pequeños edificios diseminados por todo el barrio e integrados a la trama urbana. Y propone que los grandes predios libres sean destinados a crear nuevos parques públicos. Por ejemplo, ese es el destino que establece la ley para los predios de la ciudad conocidos como Casa Amarilla. Una de las primeras medidas del por entonces Jefe de Gobierno, Mauricio Macri, fue disolver la Unidad Ejecutora del Programa de Recuperación Urbanística y Ambiental de La Boca y, en consecuencia, frenar cada uno de los mandatos y derechos establecidos por esta ley.
La gestión del PRO paralizó las dos leyes que establecían políticas populares de acceso a una vivienda y que estaban orientadas a garantizar que los habitantes de La Boca alcanzasen una solución habitacional sin resultar expulsados a otros territorios.
Cartografía del despojo
El gobierno macrista, perteneciente a la clase empresarial inmobiliaria, tuvo otros planes para el barrio desde el inicio de su gestión. Eran, como siempre, negocios para los amigos disfrazados de políticas públicas. En el contexto del capitalismo financiero del nuevo milenio, los gobiernos de Macri-Rodríguez Larreta y sus adláteres como Riva, Angelici, Elsztain o Nicky Caputo adoptaron decisiones para fortalecer los negocios inmobiliarios y favorecer la expulsión de las familias del barrio. El valor cultural y ambiental subvertido en un recurso para aumentar la rentabilidad del capital inmobiliario. Estas fueron las medidas:
Creación del Distrito de las Artes:
Desde que se conformó por ley el Distrito de las Artes, el GCBA avanza como una gran telaraña con grandes obras de supuesta renovación urbana en La Boca, con la finalidad de acelerar el flujo de inversiones, el incremento del valor del suelo y, en consecuencia, la gentrificación de la población originaria, un anglicismo que refiere al desplazamiento de población pauperizada por otra de alto poder adquisitivo. Estas obras comprenden desde la recuperación de zonas degradadas y subutilizadas en torno a la Usina de las Artes, el bajo autopista y el Dique 0, hasta obras más puntuales como la nivelación de la calle Necochea. En 2015 se conformó un consorcio de propietarios e inversores del Distrito de las Artes como una asociación civil que presiona constantemente al gobierno porteño para que el lanzamiento político sea acompañado con políticas concretas para solucionar temas como el de los ocupas, drogas e inseguridad y, por otro lado, para que se elabore un plan de desarrollo urbano. Un informe de la Auditoria General de la Ciudad deja en claro las intenciones al señalar qué partes de la ley se cumplen y cuáles no. Así expresa que el GCBA no ha realizado acción alguna para atender la situación de vulnerabilidad social relevando la necesidad de soluciones habitacionales y para facilitar la permanencia de las familias radicadas actualmente en el Distrito de las Artes. La Renovación Urbana sin medidas de protección de las familias más pobres es igual a una política expulsiva para generar más renta y plusvalía urbana para los empresarios inmobiliarios. Un Distrito creado para negocios inmobiliarios concretos y para organizar a un sector de empresarios que demanden la expulsión de los habitantes de La Boca, “responsables” de la falta de inversión, de la inseguridad y del freno al aumento del valor de las propiedades.
Creación del Polo de Desarrollo Urbano en la Isla Demarchi:
Con el Polo de Desarrollo Urbano se pretende expandir Puerto Madero hacia el Sur para llegar a la Ribera del Riachuelo. En una de las primeras versiones del borrador del proyecto de nuevo Código Urbanístico, que se está discutiendo en la ciudad, la Isla Demarchi y los terrenos aledaños estaban destinados a la construcción de altas torres de perímetro libre, es decir, un barrio de edificios al estilo Puerto Madero. Para no explicitar futuros negocios con la tierra pública o para no adelantar costos políticos, en versiones posteriores decidieron mostrar que no se modificaba la normativa urbanística de estos predios. La sociedad anónima dueña ahora de la Isla Demarchi va a funcionar como la Corporación Antiguo Puerto Madero, que también es una sociedad anónima y fue la encargada de la urbanización y venta de las tierras estatales que conformaron Puerto Madero.
La Urbanización y venta de los predios conocidos como Catalinas Sur 2:
Este proyecto debería haber surgido del Plan elaborado por la Unidad Ejecutora del Programa de Recuperación Urbanística y Ambiental del barrio de La Boca de acuerdo a la Ley 2.240 que PRO ignoró. El proyecto también forma parte de la intención del GCBA de extender Puerto Madero hacia la ribera del Riachuelo, en este caso, desde el norte de La Boca. Los vecinos presentaron el proyecto de ley N° 1.250-P-2017 para crear la Unidad Ambiental, Deportiva, Cultural y de Gestión Catalinas Sur, es decir, transformar estos predios en un gran parque público. Pero su proyecto fue descartado para avanzar con el emprendimiento inmobiliario. La Ley N° 5.912 constituye una mutilación de la identidad y posibilidades urbanas del barrio en aras de garantizar altas rentabilidades inmobiliarias.
El negocio de Angelici, la venta de los predios de Casa Amarilla al Club Atlético Boca Juniors:

En 2010 las manzanas liberadas fueron transferidas al Poder Ejecutivo por el Instituto de la Vivienda (IVC), propietario de las tierras. Mediante el decreto N° 723/2010, el Poder Ejecutivo las transfirió a su vez a la Corporación Buenos Aires Sur S.E. Los terrenos de Casa Amarilla eran codiciados por el Club Boca Juniors desde 2008, con la intención de construir un nuevo Estadio-Shopping. Como hubo una fuerte oposición, se decidió fragmentar la estrategia.
Por un lado, Oscar Moscariello (Vicepresidente de Boca y diputado de la Ciudad por el PRO), presentó el Proyecto de Ley N° 2462-D-2014 para rezonificar estos terrenos como “Distrito de Zonificación E4 56 -Estadio y Complejo Deportivo del Club Atlético Boca Juniors”.
Por el otro, la Corporación Buenos Aires Sur S.E. llamó a Licitación Pública para la venta de estas tierras a raíz de una iniciativa privada del Club Atlético Boca Juniors. La Licitación fue camuflada a través del engaño de la construcción de bibliotecas, clubes sociales y culturales, salones de juegos, gimnasio. En ningún momento se habla de construir allí un Estadio, sin embargo es lo que el presidente del Club, Daniel Angelici, ha promocionado en reiteradas oportunidades. La licitación para la venta de estos terrenos fue adjudicada el 25 de febrero de 2016 al Club Boca Juniors, por 180 millones de pesos a pagar en cómodas cuotas.
Esta venta violó la Constitución de la Ciudad cuyo artículo 82.4 establece que la Legislatura aprueba transacciones, dispone la desafectación del dominio público y la disposición de bienes inmuebles de la Ciudad. Es decir, no se puede vender tierra pública de la Ciudad sin aprobación de la Legislatura. La venta al Club Boca Juniors ni siquiera fue tratada en la Legislatura. Los predios de Casa Amarilla de acuerdo a la ley N° 2.240 debieron dar lugar a un nuevo parque público para el barrio de La Boca en lugar de ser vendidos al club en el que Macri inició su carrera política.
Además de estas ilegalidades, organizaciones internas del Club Boca Juniors también cuestionan la voluntad de construir un nuevo estadio porque va en contra de la identidad del club y del barrio y porque el endeudamiento para construirlo crearía las condiciones para que Boca se transforme en una Sociedad Anónima Deportiva de capitales privados, viejo proyecto de Macri.

En diferentes entrevistas, Rodríguez Larreta sostuvo que la venta de estos predios fue aprobada por la Legislatura. La justicia lo desmintió. La violación de leyes, los reclamos vecinales y los grandes intereses en juego tuvieron como el mayor punto de violencia el 5 de mayo de 2016. Durante la reunión del Consejo Consultivo de la Comuna N° 4 un grupo de personas agredieron física y verbalmente a integrantes del Consejo y de organizaciones sociales mientras se discutía la venta de los terrenos de Casa Amarilla. Resultaron heridos de gravedad Matías Scínica, de la agrupación Boca es Pueblo, quién sufrió un corte a la altura de la garganta, y Fernando Abal Medina que a raíz de múltiples golpes tuvo una hemorragia cerebral.
La Boca Resiste y Propone con el patrocinio del Observatorio del Derecho a la Ciudad presentó una acción de amparo en el Fuero Contencioso Administrativo de la Ciudad para que se declare la ilegalidad de esta venta. En esta causa se dictaron dos medidas cautelares por distintos jueces (Guillermo Scheibler y Paola Cabezas Cescato). Aún así, Daniel Angelici decidió avanzar durante el verano con el vallado de los predios e instalar seguridad privada. En la última sentencia, actualmente vigente, se ordenó suspender los efectos de la Resolución N° 207/GCABA/CBAS/15 que autorizó la venta de los predios de Casa Amarilla por licitación pública. El tribunal declaró que la venta no tuvo ninguna aprobación por parte de la Legislatura porteña.
El Nuevo Código Urbanístico para la Ciudad de Buenos Aires:
Esta presión inmobiliaria, más intensa que en cualquier otra zona de la ciudad, incrementa el costo de vida, el precio de los alquileres, los desalojos y los incendios. El Grupo de Vivienda y Hábitat en “La Boca Resiste y Propone” viene realizando un acompañamiento a todas las familias con procesos de desalojo en curso y sistematizando los desalojos ya producidos. Para el año 2017 más de mil personas habían sido desalojadas y existen más de cien desalojos en curso. Es el barrio con mayor cantidad de desalojos y a la par con mayor cantidad de inmuebles ociosos y casas tapiadas esperando el momento oportuno para hacer negocios, clara muestra de la especulación inmobiliaria. Se suman los incendios frecuentes de los conventillos y la desocupación de viviendas por peligro de derrumbe, una especie de desalojo forzoso encubierto. No existe política habitacional seria para las familias que son expulsadas del barrio ni políticas urbanas para evitar la gentrificación del barrio. Las leyes que así lo obligan nunca fueron cumplidas.
La Boca está siendo colonizada por la clase especulativa, con grandes proyectos inmobiliarios que avanzan sobre el barrio por el norte, el sur, el este y por sus avenidas principales, modificando toda su fisonomía y su identidad social y cultural. Luego de cien años sigue luchando por el derecho a la vivienda y al hábitat adecuado, y resistiendo heroicamente los intereses inmobiliarios.
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