Revolución es hacer cada día de nuestro pequeño espacio, un lugar digno de habitar
"La Maldita Máquina de Matar" Pinchevsky/ Medina

domingo, abril 15, 2018

U - 5023

SUBMARINOS NAZIS. El hallazgo del U-5023 en el estrecho de Skagerrak demuestra cuan mentirosa es la Historia Oficial


El viernes se informó del hallazgo, hundido en el estrecho de Skagerrak que separa a Noruega de Dinamarca, de un submarino alemán de la clase XXI, el U-5023. La Nación y Clarín  dieron la noticia con amplio despliegue, repitiendo una crasa mentira de la Historia Oficial: que sólo hubo dos submarinos de esa clase en condiciones de combatir –el U-2511 y el U-2513, ambos de la 11ª Flotilla— y que sólo el primero fue enviado al frente.Toda una curiosidad ya que su comandante era el capitán de corbeta «Adi» Schnee: el mismo que en 1942 había hundido al mercante argentino Victoria y que hasta julio de1944 había desempeñado el cargo de jefe operativo de todas las misiones de los llamados “lobos grises” en el Atlántico norte, tras lo cual se perdió su rastro…hasta que reapareció en los últimos minutos de la guerra como vulgar comandante de submarino a las órdenes del famoso capitán de fragata Wilhem Lehmann-Willenbrock, quien había dirigido la primera fase de la Operación Ultramar Sur desde Bergen y cuyas hazañas inspiraron la novela en la que se basa el exelente film Das Boot (1981) de Wolfang Petersen. En 1947 Lehmann-Willebrock visitó la Argentina a bordo de un velero al que bautizó Magallanes, por el marino portugués que antes de llegar a América repostó en las islas de Cabo Verde, como los submarinos que participaron de la Operación Ultram,ar Sur.   No es difícil calcular que al menos media docena de estos nuevos, verdaderos submarinos, zarparon de Kiel, en Alemania, hacia Bergen, en Noruega, y varios de ellos participaron en la Operación Ultramar Sur, originalmente planeada para instalar a Hitler y sus más próximos colaboradores en la Patagonia argentina.
El pecio del U-3523, recientemente descubierto bastante más hacia oriente que lo que se había dicho originalmente (57.52N, 10.49E) parece confirmar que integraba dicha operación pero que fue rápidamente “dado de baja” el 5 de mayo por carhas de profundidad arrojadas por un bombardero Liberator de la Royal Air Force británica.
Ofrecemos dichas notas (https://www.lanacion.com.ar/2125420-dinamarca-encontraron-los-restos-de-un-submarino-nazi, https://www.clarin.com/sociedad/hallan-restos-rarisimo-submarino-aleman-hundido-segunda-guerra-mundial_0_Byo5PfCsM.html; https://www.clarin.com/sociedad/submarinos-tipo-xxi_0_H16AB80sf.html), y seguidamente, debajo de ellas, un extracto de lo publicado en Ultramar Sur. La última operación secreta del Tercer Reich, que refuta esos embelecos.

Dinamarca: encontraron los restos de un submarino nazi


Se trata del submarino U-3523 tipo XXI, que fue hundido el 6 de mayo de 1945
Se trata del submarino U-3523 tipo XXI, que fue hundido el 6 de mayo de 1945. Fuente: Archivo

Los restos de un submarino nazi fueron encontrados en el mar del Norte danés. “Es un submarino muy especial, el más moderno que construyeron los alemanes en la Segunda Guerra”, indicó el museo de guerra naval de Jutland, a cargo del hallazgo, en un comunicado, según indicó la agencia DPA.
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Hallan los restos de un rarísimo submarino nazi

Era de los sofisticados del Tipo XXI. Solo dos estuvieron en servicio activo.

Submarino alemán Wilhelm Bauer, del Tipo XXI, similar al hallado hundido por investigadores del Museo Jutland.

Submarino alemán Wilhelm Bauer, del Tipo XXI, similar al hallado hundido por investigadores del Museo Jutland.

Investigadores del Museo Jutland, especializado en guerra naval, ubicado en Thyboron, Dinamarca, hicieron un notable descubrimiento durante su búsqueda continua de naufragios en el Mar del Norte y en el estrecho de Skagerrak: encontraron los restos del muy particular submarino alemán U-3523, hundido sobre el final de la Segunda Guerra Mundial.
Submarino alemán Wilhelm Bauer, del Tipo XXI, similar al hallado hundido por investigadores del Museo Jutland.
Submarino alemán Wilhelm Bauer, del Tipo XXI, similar al hallado hundido por investigadores del Museo Jutland.
El U-3523 fue hundido por bombas de profundidad en el estrecho de Skagerrak por un avión B24 Liberator británico el 6 de mayo de 1945. El día anterior, las fuerzas alemanas en Dinamarca, el noroeste de Alemania y los Países Bajos se habían rendido, y el submarino no estaba en una acción de guerra, aunque probablemente estaba huyendo.
Registro del hallazgo del submarino alemán U-3523 (Museo Jutland).
Registro del hallazgo del submarino alemán U-3523 (Museo Jutland).
Detalla el Museo Jutland en un comunicado que esta embarcación era uno de los entonces nuevos y altamente avanzados submarinos Tipo XXI, que podrían haber revolucionado la guerra submarina si se hubieran fabricado suficientes a tiempo. Pero solo dos ingresaron al servicio activo, y ninguno de ellos llegó a participar de una batalla.
Registro del hallazgo del submarino alemán U-3523 (Museo Jutland).
Registro del hallazgo del submarino alemán U-3523 (Museo Jutland).
Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, se extendieron muchos rumores sobre altos jefes nazis que huyeron en submarinos y llevaron el oro nazi a un lugar seguro: el U-3523 alimentó esos rumores. Los Tipo XXI eran los primeros submarinos que podían navegar sumergidos durante un tiempo prolongado, y el U-3523 tenía un alcance que le habría permitido navegar sin emerger hasta Sudamérica. Sin embargo, nadie sabe si este era el destino del submarino, y nadie sabe tampoco si la embarcación llevaba objetos de valor o pasajeros a bordo además de los 58 tripulantes, todos los cuales murieron.
Submarino alemán Wilhelm Bauer, del Tipo XXI, similar al hallado hundido por investigadores del Museo Jutland.
Submarino alemán Wilhelm Bauer, del Tipo XXI, similar al hallado hundido por investigadores del Museo Jutland.
Las señales que indicaron la presencia del U-3523 en las profundidades aparecieron en una pantalla durante una exploración del fondo marino que investigadores el Museo Jutland realizaban a diez millas náuticas (18,5 km) al norte de la ciudad danesa de Skagen.
Registro del hallazgo del submarino alemán U-3523 (Museo Jutland).
Registro del hallazgo del submarino alemán U-3523 (Museo Jutland).
Lo más inusual del hallazgo es que toda la parte delantera del submarino está enterrada en el lecho marino. La nave se encuentra a 123 metros de profundidad, por lo que será muy difícil acceder a ella, detalla el museo.
Registro del hallazgo del submarino alemán U-3523 (Museo Jutland).
Registro del hallazgo del submarino alemán U-3523 (Museo Jutland).
El U-3523 fue hallado a unas 9 millas náuticas (16,6 km) al oeste de la posición en que fue reportado por el bombardero británico que lo atacó.En la actualidad, solo hay un submarino tipo XXI preservado. Se encuentra como un barco museo en el puerto frente al Museo Marítimo Alemán en Bremerhaven.
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Hallazgo en Dinamarca

Los submarinos nazis que podrían haber cambiado la historia

De avanzada para su época, fueron construidos para la Armada del Tercer Reich durante el último período de la II Guerra.
Submarino alemán Wilhelm Bauer, del Tipo XXI, similar al hallado hundido por investigadores del Museo Jutland
Submarino alemán Wilhelm Bauer, del Tipo XXI, similar al hallado hundido por investigadores del Museo Jutland
Este viernes se supo que investigadores del Museo Jutland, especializado en guerra naval, ubicado en Thyboron, Dinamarca, descubrieron restos del muy particular submarino alemán U-3523. El U-3523 formaba parte de los denominados submarinos Tipo XXI, en su época sofisticados aparatos que, dicen los expertos, de haber llegado a participar más de la Segunda Guerra Mundial, podrían haber tenido un gran peso en el devenir de las batallas navales.
Submarino alemán Wilhelm Bauer, del Tipo XXI, similar al hallado hundido por investigadores del Museo Jutland.
Submarino alemán Wilhelm Bauer, del Tipo XXI, similar al hallado hundido por investigadores del Museo Jutland.
Construidos para la Armada del Tercer Reich durante el último período de la Segunda Guerra, los submarinos Tipo XXI eran sumamente avanzados para la época, y su diseño marcó pautas para las embarcaciones sumergibles de generaciones ulteriores.
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Hallan los restos de un rarísimo submarino nazi


Tras una abultada pérdida de submarinos en 1943, la construcción de una nueva embarcación sumergible era urgente para el ejército alemán. Sin embargo, los Tipo XXI aún estaban en sus etapas iniciales y los ingenieros estimaban que los primeros podían entrar en servicio recién a fines de 1944.
Plano de un submarino Tipo XXI de la Armada nazi (centroeu.com)
Plano de un submarino Tipo XXI de la Armada nazi (centroeu.com)
La mejora fundamental en los submarinos Tipo XXI fue el aumento considerable de la capacidad de sus baterías, aproximadamente el triple que en el Tipo VII-C (“el caballo de batalla” de la Armada nazi). Esto les permitió una gran autonomía bajo el agua y redujo drásticamente el tiempo de navegación en la superficie o cerca de ella. Los Tipo XXI podían navegar sumergidos a unos 9,3 km/h durante dos o tres días antes de necesitar recargar las baterías. Un submarino convencional de la época apenas podía mantener un máximo de 24 horas en inmersión.
Submarino alemán Wilhelm Bauer, del Tipo XXI, similar al hallado hundido por investigadores del Museo Jutland.
Submarino alemán Wilhelm Bauer, del Tipo XXI, similar al hallado hundido por investigadores del Museo Jutland.
A la vez, los Tipo XXI eran muy silenciosos, por lo que eran más difíciles de detectar cuando estaban sumergidos.El diseño del casco ágil y “limpio” desde el punto de vista hidrodinámico permitía a los Tipo XXI una alta velocidad bajo el agua; de hecho, sumergido era más rápido que muchos buques de superficie.Otro punto fuerte de los Tipo XXI era lo rápido que podían sumergirse (a lo que también contribuía la forma de su casco). Por eso habrían sido difíciles de perseguir y destruir.
Submarino alemán Wilhelm Bauer, del Tipo XXI, similar al hallado hundido por investigadores del Museo Jutland.
Submarino alemán Wilhelm Bauer, del Tipo XXI, similar al hallado hundido por investigadores del Museo Jutland.
El nuevo diseño de sus cascos también redujo la posibilidad de detectarlos con radares marinos o aéreos. Si eso fue un objetivo deliberado o un beneficio que apareció sin haber sido buscado todavía se discute, señala Wikipedia.Otro adelanto que tuvieron los Tipo XXI fue un sistema hidráulico de recarga de torpedos que permitía recargar los seis tubos lanzatorpedos de proa muy ágilmente. El Tipo XXI podía disparar 18 torpedos en menos de 20 minutos. Además contaba con un sonar pasivo muy sensible para su época.Según detalla el sitio especializado u-historia.com, el nuevo diseño de los Tipo XXI tenía una eslora total de 76,70 metros (9 metros más largo que el antiguo tipo VII-C), 5,60 metros de manga, 7,70 metros desde la cubierta hasta la quilla y un calado de 6,86 metros. La altura total desde la parte superior de la vela a la quilla era de 11,34 metros.Sobre la cubierta se alzaba una torreta de forma hidrodinámica de 3,64 metros de altura, 2,40 metros de anchura y 14,7 metros de longitud, que servía de soporte a la torreta antiaérea de proa, al radar aéreo extensible, a un aro localizador aéreo o FPR (de 1,3 metro de altura y 80 cm de diámetro), al periscopio de navegación, al periscopio de ataque, a un radar aéreo y al snorkel (este último recubierto de un material absorbente de ondas de radar y con el detector aéreo).

Operación Ultramar Sur (fragmentos)

Un próspero empresario genovés, Renzo Zanasi, que en su juventud fue oficial submarinista y llegó a recibir la Cruz de Hierro de manos de (el gran almirante -y sucesor de Hitler- Karl) Dönitz, se encontraba en Kiel los últimos días de abril de 1945 cuando vio “como todos los submarinos en condiciones de hacerlo” zarpaban hacia el estrecho de Skagerrak, que separa a Dinamarca de Suecia y Noruega.
Lo recordaba bien, dijo, porque quiso habían querido marcharse con ellos, pero le explicaron que no quedaba una sola plaza libre.
Zanasi le contó a su compatriota Patrick Burnside (seudónimo del autor de “El escape de Hitler”) que en los años cincuenta conoció en Buenos Aires a Otto Nagel, un alemán que vivía en Quilmes, y que celebrando su común condición de submarinistas con vino y en animada conversación, descubrieron que habían estado en Kiel en la misma época.
Nagel recordó que había servido en la 8ª Flotilla con base en Danzig hasta la caída de ese puerto en manos de los soviéticos en enero de 1945, y que su U-Boot había zarpado de Kiel integrando un convoy de submarinos de las clases IX y XXI, y que eso había sucedido un día antes de que Dönitz anunciará por radio la muerte de Hitler, es decir, el lunes 30 de abril. No cabe duda de que se trató de una partida de último momento, pues al día siguiente, martes 1 de mayo, la RAF bombardeó sistemáticamente el puerto de Kiel, que el miércoles estaba totalmente destruido.
Los dichos de Nagel y Zanasi sobre un convoy en el que abundaban submarinos de la clase XXI concuerdan con las informaciones disponibles. La 8ª Flotilla —de entrenamiento— llegó a contar con al menos 23 submarinos de la nueva clase (el U-2501 y el Y-2505 y toda la serie que va del U-3501 al U-3522 inclusive, excepto el U-3509). Es un cálculo conservador ya que según otras fuentes le fueron destinados la totalidad de los treinta construidos en los astilleros F. Schichau GmbH de Danzig —la serie que va del U-3501 al U-3530, inclusive— lo que haría un total de 32.
Cuando durante los últimos meses de la guerra la 8ª flotilla fue absorbida por la 5ª de combate con base en Kiel, de la que ya formaban parte una docena de submarinos de ese tipo —la serie que va del U-4701 al U-4712, ensamblada y botada en los astilleros locales F. Krupp Germaniawerft AGm—, casi todos aquéllos pasaron al nuevo destino. Con lo cual la 5ª Flotilla pasó a disponer de más de treinta, acaso cerca de cuarenta submarinos de la nueva clase.
La historia oficial asegura que ningún U-Boot de la clase XXI combatió ni cruzó el Atlántico, y que sólo había dos en condiciones de hacerlo.
Esta última afirmación es una mentira tan interesada como flagrante. El convoy que Zanasi vio partir de Kiel y en el que iba Nagel tenía como destino Noruega, y los mejores de esos submarinos, incluyendo como poco media docena del tipo XXI, se incorporó a la 11ª Flotilla de combate, con base en Bergen, que ya contaba con siete submarinos de la clase XXI: U-2502, U-2503, U-2506, U-2511, U-2513, U-2518 y U-3008.
A comienzos de mayo de 1945, un selecto grupo de U-Boote, incluyendo una docena o más submarinos de la clase XXI, se reunió en ese recoleto y hermoso puerto, entre escarpados fiordos, refugio en el que los antiguos vikingos se sentían a salvo de sus enemigos.
La mayor parte de los comandantes de U-Boote, obedeciendo la orden general de Dönitz, hundió sus naves alrededor del 5 de mayo, fecha en la cual se materializó la rendición formal del gran almirante a los aliados anglosajones. Del resto, unos pocos fueron hundidos por los aliados en torno a esa fecha, otros se rindieron en puertos ingleses o noruegos, pero aún así quedó un remanente de submarinos sobre los que no hay información, ni siquiera indicios considerables sobre su suerte.
(…) Dönitz necesitaba imperiosamente auténticos submarinos: naves que se desplazaran rápidamente bajo el agua, que pudieran permanecer sumergidas varios días y atacar desde las profundidades. Naves así habían sido diseñadas en la preguerra por el profesor Helmut Walter, que se había propuesto reemplazar el sistema dual de motores —un motor diésel para navegar en superficie y otro eléctrico para desplazarse en inmersión— por un solo motor alimentado con peróxido de hidrógeno (H2O2) que al contener oxígeno hacía innecesario el aporte del aire para su combustión. En 1930 un prototipo había alcanzado la increíble velocidad submarina de treinta nudos, cuatro veces más veloz que los sumergibles convencionales de la época. Con un motor de ese tipo —sostenía Walter— los grandes U-Boote lograrían navegar sumergidos a 24 nudos.
Dönitz respaldaba el proyecto, pero en el mejor de los casos debería esperar un año para obtener un submarino semejante, y más hasta acondicionarlo para el combate. Para acelerar los tiempos estrechaba relaciones con el poderoso ministro Albert Speer. Gracias a ello, y mientras las condiciones de la guerra marítima cambiaban con rapidez y la eficacia de los U-Boote disminuía proporcionalmente, consiguió su ansiado objetivo de disponer de una flota de trescientos submarinos.  Alcanzó la cifra mágica en la primavera de 1942 cuando los astilleros alemanes, impulsados por Speer, comenzaron a entregar treinta unidades por mes.
(…) . Sin embargo aún no se daba por vencido, y por eso desesperaba por auténticos submarinos. Y como ya no tenía tiempo para aguardar el desarrollo del motor alimentado a peróxido de hidrógeno diseñado por el profesor Walter —que en las pruebas se había revelado ideal para los pequeños submarinos de la clase XXIII, pero problemático para sus hermanos mayores de la clase XXI— se inclinó por una solución de compromiso. La variante elegida fue una nave híbrida que triplicaría la capacidad de almacenamiento de baterías, lo que aumentaba sustancialmente tanto la velocidad bajo el agua como el tiempo que podía permanecer sumergida. El submarino de Walter se prestaba a estos requerimientos: si el ingeniero había diseñado un hidrodinámico doble casco con el propósito de almacenar peróxido de hidrógeno —más voluminoso que el fuel que utilizaban los submarinos convencionales—, ese espacio sería destinado a acumular más y más potentes baterías.
De esta manera nacieron los elektroboote de la clase XXI, que se botaron equipados con schnorkel, un tubo rebatible doble que apenas asomaba, y camuflado, por encima de la superficie. El doble tubo permitía tanto el funcionamiento de los motores diésel —por uno entraba aire fresco para alimentar los motores convencionales y el otro servía de tubo de escape de los gases de los motores— como recargar baterías a profundidad de periscopio. A causa del schnorkel y otras innovaciones, la torreta de los submarinos de la clase XXI ocupaba el doble de espacio que la de los U-Boote convencionales. Pero también se diferenciaba de éstos por carecer de cañón y por su modo de construcción, mediante el revolucionario ensamble de ocho elementos prefabricados, solución aportada por Speer –inspirada en las nuevas técnicas que empleaban los norteamericanos para construir en serie los buques mercantes del tipo Liberty, la mayor pesadilla de los lobos grises por su velocidad de reposición– para  satisfacer las urgencias de Dönitz.
Las ocho secciones se elaboraban en once lugares diferentes y luego se ensamblaban en astilleros de Hamburgo, Bremen y Danzig, reduciendo casi a la mitad el tiempo de fabricación. Su constructor, Otto Merker, botó unos 120 submarinos de la nueva clase desde septiembre de 1944 hasta el fin de la guerra, aunque la inmensa mayoría no alcanzó a entrar en operaciones, porque aquellos astilleros y puertos eran sometidos a devastadores y rutinarios bombardeos que inutilizaron muchas naves antes de que fueran botadas, y porque los ingenieros encontraron inesperadas dificultades al intentar ponerlas a punto para combatir.
Mientras esperaba impaciente la entrega de los primeros elektroboote, Dönitz dispuso que se dotara de schnorkel a todos los submarinos en condiciones de operar. Ese instrumento estaba pensado para absorber aire y evitar la entrada de agua cuando se navegaba a profundidad de periscopio, pero aquellos primeros ejemplares solían cerrarse por completo si el mar estaba embravecido. En ese caso, si los motores diésel no eran detenidos de inmediato, consumían el oxígeno del interior de la nave creando un vacío que hacía jadear a los tripulantes, cuyos ojos pugnaban por salirse de sus órbitas y sus tímpanos se combaban, amenazando estallar. Además, la falta de ventilación y las emanaciones de monóxido de carbono intoxicaban, y hasta podían matar por asfixia a los tripulantes.
A pesar de todo esto, el tipo XXI era, al fin, un verdadero submarino que podía viajar hasta el Cabo de Hornos sin necesidad de emerger de día ni reabastecerse de combustible. Y lograba disparar 18 de sus 24 torpedos en 20 minutos —los otros 8 iban en compartimientos exteriores y había que emerger para introducirlos—. Además, sus sensibles hidrófonos captaban blancos a 80 kilómetros de distancia y un nuevo sónar les permitía prescindir del periscopio y lanzar sus torpedos a ciegas desde 50 metros de profundidad.

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