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domingo, agosto 19, 2018

Escorbuto made in USA

EEUU: La pobreza hace reaparecer el escorbuto

Una enfermedad del siglo XVIII causada por la falta de una sola vitamina, la vitamina C, está emergiendo en un país que desperdicia una cuarta parte de sus alimentos cada año. M. Mestre

Una enfermedad mortal del siglo XVIII está reapareciendo en algunos de los países más ricos del mundo

Niña con escorbuto, durante la guerra civil española, en una localidad sitiada.

SIGNE DEAN / SCIENCE ALERT

En el mundo moderno, no pensamos en la desnutrición como algo que se encuentre en países ricos como los Estados Unidos. Sin embargo, una notoria enfermedad del siglo XVIII causada por la falta de una sola vitamina, la vitamina C, está emergiendo en una nación que desperdicia una cuarta parte de sus alimentos cada año.
La vitamina C se descubrió en 1912, pero mucho antes el médico escocés James Lind descubrió en 1749, que los cítricos podían curar el escorbuto, una enfermedad que ahora sabemos que es causada por la simple falta de vitamina C.
Estamos acostumbrados a pensar en el escorbuto como una enfermedad histórica. En época de la exploración, los largos viajes por mar que limitaban la disposición de alimentos, cientos de marineros murieron. Pero el escorbuto no se ha ido de la faz del planeta. De hecho, está haciendo una reaparición desgarradora en un lugar que no imaginábamos, como se destaca en un documental llamado Vitamania.
Encías sangrantes, dientes en descomposición, cabello cada vez más delgado y una fatiga abrumadora fueron los síntomas que llevaron a Sonny López de Springfield, Massachusetts, a la consulta del médico Eric Churchill. Resultaron ser signos de escorbuto, algo que los médicos pueden pasar por alto fácilmente en hoy en día y en una persona joven, a pesar de que puede ser mortal si no se trata. Pero para el Dr. Churchill, este no fue el primer paciente que apareció sufriendo de esta deficiencia, ya han  diagnosticado entre 20 y 30 casos de escorbuto. El Dr. Churchill y su equipo en el Baystate High Street Health Center se han informado sobre lo que comen sus pacientes, y dirigen un proyecto de investigación sobre el escorbuto en el entorno urbano.
La paciente Sonny López, que vive en la línea de la pobreza y pasó años comiendo sólo una comida al día, terminó con una ‘receta’ de naranja todos los días para corregir y evitar que la deficiencia de vitamina C arruine su salud, pero su situación económica es grave y un desafío para obtener una dieta saludable. “Muchas personas que tienen dificultades para obtener alimentos tienden a consumir alimentos altos en grasa, altos en calorías y muy abundantes”, el Dr. Churchill. “Si tienes un presupuesto de alimentos limitado, esas son las comidas que te llenan y te satisfarán más que comer frutas y verduras”.
Casos como éste muestran que obtener suficientes vitaminas en la alimentación no es lo mismo que simplemente comer lo suficiente. De hecho, muchos de los pacientes del Dr. Churchill con escorbuto tienen sobrepeso o incluso son obesos.
EEUU no es el único país rico en el que el escorbuto ha emergido. En 2016, un informe de Australia indicó una incidencia similar de escorbuto, esta vez en un grupo de pacientes con diabetes.
“Cuando le pregunté sobre su dieta, una persona comía poca o ninguna fruta y verduras frescas, pero el resto comía cantidades razonables de vegetales”, dijo la doctora e investigadora Jenny Gunton del Instituto Westmead de Investigación Médica a ABC. Si bien la investigación de Gunton no destapó un patrón social específico entre sus pacientes, el escorbuto investigado por el Dr. Eric Churchill es sólo un ejemplo más de cómo la desigualdad socio-económica puede dañar a las personas.
“Las personas que han sido diagnosticadas con escorbuto tienen muy pocos recursos a su disposición para responder al estrés o las dificultades en sus vidas hasta el punto en que a veces ni siquiera son capaces de satisfacer sus necesidades nutricionales básicas”, dijo a ScienceAlert.
Este tipo de marginación y disparidad social termina llevando a la desnutrición, lo que nos recuerda escalofriantemente a todos: el escorbuto y deficiencias similares no son sólo un problema raro que aparece en los países menos desarrollados económicamente y en los campos de refugiados. “La pobreza en todo el mundo daña a las personas de muchas maneras: desde la exposición a la violencia, a la falta de voz y oportunidades, hasta el acceso limitado a alimentos saludables y atención médica”, dice el Dr. Churchill. “El escorbuto nos parece algo tan básico y fácil de evitar y sin embargo estas personas han terminado siendo víctimas de una enfermedad que simplemente no debería existir en un país desarrollado”.

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