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"La Maldita Máquina de Matar" Pinchevsky/ Medina

domingo, septiembre 02, 2018

Sabemos dónde está la plata


La corrupción siempre fue el caballito de batalla de la derecha ante los gobiernos populares en Latinoamérica, y es en nombre de esta lucha por la moral burguesa que lo único que se hace es etiquetar de la peor manera a todo dirigente que de una u otra manera haya cambiado la redistribución de la riqueza en nuestros pueblos, redistribución que si es beneficiosa para el pueblo afecta a todo poder económico concentrado. A veces alguno se anima a preguntar qué se hace con la plata que ahora no se roba, pero el grito de “no vuelven más” se replica en la cadena nacional.
Por Ariel Fernández



Desde que Macri asumió como presidente de nuestra Nación, el discurso oficial se convirtió en un oxímoron. Por definición un oxímoron es una figura retórica de pensamiento que consiste en complementar una palabra con otra que tiene un significado contradictorio u opuesto. Y así, con esta utilización poética se plantean dos argumentos opuestos que sostienen de manera engañosa (con la complicidad de los medios de comunicación hegemónicos) la triste situación del país.
La corrupción siempre fue el caballito de batalla de la derecha ante los gobiernos populares en Latinoamérica, y es en nombre de esta lucha por la moral burguesa que lo único que se hace es etiquetar de la peor manera a todo dirigente que de una u otra manera haya cambiado la redistribución de la riqueza en nuestros pueblos, redistribución que si es beneficiosa para el pueblo afecta a todo poder económico concentrado.
Entonces la “gente” (como le gusta describir a Clarín) se balancea sobre el oxímoron, aunque olvidando el valor de los dos conceptos opuestos que lo componen, y es por eso que la lógica discursiva puede sostenerse.
En un comienzo, el rumbo era claro: “El Kirchnerismo dejó un estado de despilfarro inaudito” declaraba el actual presidente mientras bajaba de un helicóptero para jugar al golf.
La palabra despilfarro alteró a la sociedad, que (ya desclasada) justificó (¿y aun justifica?) cada despido en el estado nacional, cada recorte de programas sociales y cada interrupción de proyectos a largo plazo. Posiblemente, este “despilfarro” molestaba y molesta porque se dirigía, al OTRO, al de al lado, sin percibir que también le pertenecía.
Pero en algún momento el despilfarro no alcanzó, entonces aparece su opuesto: “Se robaron todo”. A partir de la instalación del eslogan aparecen y desaparecen bóvedas, cuadernos fotocopiados y quemados en algún asado, testimonios y videos de perros desesperados porque huelen dinero en toda Santa Cruz. El tema es tan importante que se dejan de hacer informes sobre las calzas de Cristina, y las marchas ya no son para que el periodismo haga preguntas que ¿no puede hacer?
Todo es robo, todo es corrupción, hasta que despiden a los trabajadores de TELAM y nos acordamos del despilfarro, entonces se piensa que la vida política es un desastre total, por eso, que las universidades estén cerradas, que maten adolescentes por la espalda o que niños y niñas no puedan tomar la leche pierde cualquier interés posible.
A veces alguno se anima a preguntar qué se hace con la plata que ahora no se roba, pero el grito de “no vuelven más” se replica en la cadena nacional.
Sin embargo se sabe dónde está la plata. Porque si se robaron todo es muy difícil que se pueda despilfarrar. Porque para gastar de más implica que hay dinero para gastar. Por eso digo que sabemos a dónde está la plata. Está en la recuperación de las AFJP, en aerolíneas, en YPF, en la AUH, en la moratoria para jubilados/as, en ARSAT, en fútbol para todos, en ahora 12, en las nuevas universidades, en las nuevas escuelas, en los nuevos hospitales, en Procrear, en progresar, en canal Encuentro, en Nuestra escuela, en el salario del pueblo trabajador, en las cooperativas, en el bienestar que perdimos.
Me gusta la poesía, pero prefiero no utilizar el oxímoron, para no redundar en el pensamiento “nacional”.
Por eso entre tanto arrepentido, prefiero confesar que por el deseo de una sociedad más justa, yo no me arrepiento de este amor.

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