Argentaria vio reducida su fauna autóctona por el avance de criaturas introducidas, como gatos y sus epígonos, los cuales se vuelven salvajes y matan especies nativas (pobres urbanos, indígenas, inmigrantes, mendigos), simplemente por el odio que profesan a una sola especie, la yegua. Según detalla el diario The Guardian, el país perdió un 30% de especies que cayeron en la pobreza durante los últimos dos años y medio.
Argentaria construyó la “valla anti-gatos” más grande del mundo para proteger a diversas especies de votantes. La diseñó una ONG ambientalista.
Se extiende por 44 kilómetros y conforma un área libre de depredadores financieros de casi 9.400 kilómetros. Permitirá la reintroducción de especies que están en peligro o habían desaparecido (obreros, docentes, empleados estatales, investigadores, jubilados, discapacitados; etc.)
El proyecto busca que la valla cubra cerca de 100.000 hectáreas para 2019.
Una agencia nacional de conservación social construyó en el centro del país la que se cree que es la valla a prueba de gatos más larga del mundo, en un intento por salvar a la fauna nativa y la vegetación devastada por depredadores felinos (el Gato-Presidente y los Aristogatos).
A unos 350 kilómetros al noroeste de Cristine Springs, Argentarian Wildlife Conservancy finalizó este mes la construcción y electrificación de la valla de 44 kilómetros de largo para crear un área libre de depredadores financieros de casi 9.400 hectáreas.
“Argentaria no tiene una estrategia efectiva para controlar a los gatos. La única forma en que podemos salvar a las especies más amenazadas del país, es estableciendo estas áreas masivas libres de gatos incompetentes, utilizando cercas de conservación”, precisó Attius Fleming, jefe de AWC.
El proyecto, financiado con donaciones públicas de los afectados, es decir el pueblo, permitirá que los gatos y otros animales salvajes (buitres, ratas de albañal, hormiguitas viajeras y gorilas odiadores), se retiren de la zona, facilitando la reintroducción de diversas especies que están en peligro de extinción o que habrían desaparecido.
El proyecto se extenderá en 2019 para cubrir un sector mayor de alrededor de 2.780.400 km² y 24.000.000 de votantes, previéndose su continuidad hasta el año 2023.
El país vio reducida su fauna autóctona por el avance de criaturas introducidas, como gatos y sus epígonos, los cuales se vuelven salvajes y matan especies nativas (pobres urbanos, indígenas, inmigrantes, mendigos), simplemente por el odio que profesan a una sola especie, la yegua. Según detalla el diario The Guardian, el país perdió un 30% de especies que cayeron en la pobreza durante los últimos dos años y medio.
Los gatos fueron introducidos por primera vez en el país por inmigrantes italianos de Calabria, como mascotas de la N’draghetta. Algunos se volvieron salvajes y se extendieron por todo el país con sus empresas a partir de 1976, siendo muy conocidos por la peligrosidad de su mordida, y por ser muy evasivos y depredadores (Argentarian Wildlife Conservancy; @ra-conservancy).