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"La Maldita Máquina de Matar" Pinchevsky/ Medina

jueves, octubre 04, 2018

Las lágrimas de un hombre ( Mauricio Macri, no hace falta decir lo que pienso de vos...)

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Cuatro de la tarde aproximadamente. Volvía hoy de acompañar a Carmen, mi suegra de 85 años, a la terminal de Chevallier que está a metros de Plza. Miserere, que viajaba a Zárate. 
Un viaje anodino en un tren plagado de vendedores ambulantes y laburantes que comienzan a volver de sus trabajos.
Media hora, un poco más, hasta Ituzaingó donde vivo. Habían pasado ya, un hombre con ambas manos atrofiadas repartiendo estampitas y una mamá con tres criaturas pidiendo una moneda. Y sopesé la idea de dar el único billete de cinco pesos que tenía en la riñonera pero los dejé pasar. Así fui recorriendo el camino de regreso hasta llegar a la estación de Floresta. Entre cabezazos y la necesidad de mantener los ojos cerrados para no ver aquello que me hace tanto mal y no quiero ver. Pero hay situaciones a las que no les podemos escapar. Situaciones que nos fuerzan a enfrentarnos con la puta realidad que nos escupe la jeta. Y fue justamente eso lo que ocurrió.
Un pibe cantaba, más bien desentonaba, cumbias rapeadas. Rodeado por un grupo de vagos que batían palmas y se burlaban del pobre muchacho. El furgón era todo risas y pullas. Chau Morfeo.
Pasa un vendedor de chocolates Milka de leche con avellanas. Tableta grande a $50 y una mujer harapienta vendiendo bolsitas de tutuca a $10. Respetuoso, un joven de unos 40 años y con un chico dormido que colgaba de un morral, esperó su turno. No sé porqué pero reparé en él. Y pensé mal, muy mal, cuando se presentó:
" Buenas tardes. Mi nombre es... y pido disculpas por interrumpir su viaje. Mi hijito padece síndrome de Down y hace un mes perdí el trabajo..."
El tren entró a la plataforma de la estación Villa Luro y yo, a pesar de pensar y prejuzgar al hombre que venía en dirección mía, tomé los únicos $5 y se los di. De todo el vagón fuimos dos los que aportamos algo."Gracias" dijo introduciendo el billete en un bolsito y alejándose...
Y Bué... No sería el único caso de gente mayor utilizando a menores para vivirlos.
"El tipo viste modestamente pero limpio. Es educado. Y bueno, si se toma un vino o se lo gasta en falopa que Dios lo ayude y a mi no me desampare. Lo hago por el pibito..."
Eso pensé para mis adentros mientras seguía con la vista al sujeto que se aprestaba a descender en Villa Luro. Y fue como una patada en los huevos. Lo que vi me hizo atragantar con la hijaputez propia de los que aventuramos ideas y prejuicios sin entender, sin comprender al otro.
Mi tren se movió lento. Sobre la plataforma y en sentido contrario observé al hombre y a la criatura que dormía contenido en el morral. Entonces vi el primer movimiento, el dorso de su mano deslizándose sobre uno de sus ojos enrojecidos... rato después repitió la acción sobre el otro ojo... Y me sentí miserable de haberlo prejuzgado. Aquel hombre estaba llorando.
Roque Paz


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