El 20 de abril de este cruel y
espantoso 2020 nos dejó el querido Horacio Fontova. Por eso, y a modo de
homenaje desde AGENCIA PACO URONDO, reproducimos la última nota que El Negro le dio
en 2017 al programa radial El Jardín de los Presentes (FM Zoe 107.1).
Por Mariano Nieva |
Ilustración: Silvia Lucero
Horacio Fontova falleció el 20 de
abril de este fatídico año signado también por la pandemia de COVID-19 que por
estos días sigue asolando a todo el mundo. Por eso y a modo de homenaje,
desde AGENCIA PACO URONDO (APU) reproducimos la última nota que el músico,
actor y dibujante entre otras yerbas, le concedió al programa radial El
Jardín de los Presentes en marzo de 2017. En aquella oportunidad
"El Negro" repasó sus comienzos en la música, el show junto a Los
Redondos reemplazando al Indio Solari, su paso como diagramador por El
Expreso imaginario, la etapa junto a Los Sobrinos, su banda más
emblemática. Habló también de los espectáculos que estaba mostrando en aquel
momento, de Cristina Kirchner, de Milagro Sala y de su compromiso social
y político entre muchos otros temas.
Ninguna revolución nació de la calma
Agencia Paco Urondo: Años atrás te
presentabas como General o Reverendo. ¿Y ahora en 2017?
Horacio Fontova: General soy siempre.
Lo que sucede es que a veces se lo asocia con lo peor de la jerarquía militar.
Pero la primera acepción de la palabra según la Real Academia Española
dice: “común a todas las cosas”. Por eso, todos/as somos generales/as. Salvo
algunos/as que siempre van a ser particulares y también reverendos/as…hijos/as
de puta (risas).
APU: ¿Cómo fuiste construyendo esa
formación musical que tenés que incluyen tantos y diversos sonidos y estilos?
H.F.: Las distintas expresiones
musicales llegaron a través de mis familiares. Provengo de un hogar de
músicos/as que solían interpretar diferentes estilos que podían ir desde música
clásica a tango y folclore. Mi querida hermana Mimí por ejemplo, hizo que me
gustara la salsa cuando me regaló un disco de Tito Puente. Lo mismo mi amada
prima Susana que a los 14 años me obsequió una guitarra y me enseñó a tocar
zambas y chacareras.
APU: ¿Y el rock cómo aparece en tu
vida?
H.F.: Cuando hice la colimba en 1967
en Azul provincia de Buenos Aires. Recuerdo que en la radio Spika forrada en
cuero que tenía por primera vez escuché, solo, en el medio del campo y bajo una
noche estrellada, la canción de The Beatles “Lucy in the sky whit diamonds“ que
estaba incluida en el disco “gt. Peppers Lonely Hearts Club Band que
había salido hacía muy poco. Casi me vuelvo loco. Así que terminé de escuchar
eso y fue como si me hubiera clavado una pepa del mejor ácido lisérgico
(risas).
APU: ¿Qué nos podés contar de tu paso
por esa experiencia inédita para el periodismo gráfico y la contracultura que
fue El Expreso Imaginario?
H.F.: Era director de arte en El
Expreso. Me encargaba de las ilustraciones junto a Resorte Hornos, René
Olivares y Rubén “Nebur Vázquez”, entre otros. Además, me ocupaba de la
diagramación, la edición y la impresión. Imaginate que en aquel tiempo no había
computadora. El trabajo lo hacía íntegramente con regla T, escuadras, goma,
Rotrings y pegando los textos en las hojas. Todo muy épico. La publicación que
tenía sus almas maters en Jorge Pistocchi y Pipo Lernoud comenzó a salir en
medio de un momento de mierda en donde estaban por llegar los milicos al poder
después del golpe de 1976. Cuando comenzó el proceso militar eran solamente dos
las revistas que daban algún tipo de respuesta a los planteos de la época, cada
una a su manera. Estaba Humor que quizás se jugaba un
poco más con Andrés Cascioli y nosotros con El Expreso Imaginario que
intentábamos ser una alternativa a través del arte, la música y la ecología.
Todas nuevas propuestas para pensar que por suerte la dictadura no entendió si
no, creo, no hubiéramos durado hasta 1983 y yo no estaría acá.
APU: ¿Qué recuerdos te quedan de ese
particular espacio cultural que tuviste que se llamó El Goce Pagano?
H.F.: Los mejores, allí los días
miércoles armaba “Las peñas didácticas” y para que todo eso funcione me ponía
en manos de los hermanos Gramajo unos santiagueños enormes que medían en
promedio 1,90 cada uno/a. Ellos/as además, se ocupaban de hacer las empanadas,
lo que le agregaba al ambiente algo muy lindo y folclórico a la vez. Era la
época de la irrupción de los punks en Buenos Aires y recuerdo que venían a
aprender a bailar chacareras. En El Goce Pagano también tocaron Los
Redondos varias veces. Así que el espacio lo armé además un poco para paliar mi
salida del colegio La Salle porque siempre digo que de esa institución salen
tanto “Marianos Grondonas como Horacios Fontovas” (risas). Por eso me hice
pagano, nada de lo que me enseñaron ahí me gustó.
APU: Hablando de Los Redondos. Alguna
vez cantaste con ellos en lugar del Indio Solari.
H.F.: Participé de unos conciertos
con Los Redondos en el Teatro Margarita Xirgú ubicado en el barrio de San Telmo
en reemplazo del Indio Solari. Porque yo era muy amigo de Skay Beilinson quien
además fue parte tocando la guitarra de Los Ángeles Misteriosos junto a Andrés
Calamaro y Daniel Melingo que actuaban junto al grupo Fontova Trío que armé
junto a Carlos Mazzanti y Fenna Della Maggiora por aquellos años.
APU: ¿Y de Los Sobrinos qué nos podes
contar? Fueron muchos las años que compartiste con esa banda que incluyó a
grandes músicos en las diferentes formaciones que tuvo.
H.F.: Los Sobrinos fue el grupo que
más duración tuvo en mi carrera y lo integraba Gustavo Donés, Raúl Pugach, José
María Ríos, Eddy La Foca Rodríguez y Ricky Olarte entre muchos otros músicos.
Recuerdo que teníamos un micro para las giras que lo bancábamos entre todos y
que era una locura. Con Los Sobrinos teníamos una forma de celebrar o condenar
si alguno se mandaba una cagada que la llamábamos La Puerta 12 y que
remitía irónicamente a la tragedia ocurrida en el estadio de River en 1968
donde murieron aplastados varios hinchas de Boca al término de un superclásico
y que incluyó una salvaje represión policial. Así que si alguien de la banda
era considerado merecedor de este castigo debía dócilmente acostarse sobre una
de las cuchetas del ómnibus y soportar que todos los demás se tirasen encima.
Nos divertíamos mucho y todo siempre terminaba con risas.
APU: ¿Cómo te pegaba el hecho de que
varios temas de tu autoría, sobre todo en los ’80, hayan tenido tanta
repercusión?
H.F.: Muy bien. Me encantaba por
ejemplo que “Los hermanos Pinzones” (1985) sonara en todos lados con su lírica
repleta de engañifa de palabras, o “A pesar de todo me siento bien” (1987) que
ofrece un lindo concepto de resistencia. De todos modos, tengo que decir que
hoy en mis conciertos cuando me piden viejos temas me disculpo e intento
explicar que en verdad no me gusta mucho hacerlos.
APU: En lo personal conocí las
primeras canciones tuyas que hablaban de religiosidad popular en 1988, cuando
de muy jovencito comencé a participar de la Peregrinación Juvenil a pie a Luján
que se lleva a cabo todos los años. Los cassettes con tu música no faltaban
para acompañarnos en la caminata.
H.F.: Es que desde siempre estuve
ligado a esa Iglesia tan comprometida con los más humildes. Y en este momento
en particular, y hablando de la religiosidad popular, estoy muy cerca de los
Curas en Opción por los Pobres donde están los padres Eduardo de la Serna y
Francisco Paco Oliveira entre otros.
APU: Tus conciertos que siempre
tienen una gran cuota de humor generalmente los montás en lugares pequeños:
¿hay un motivo particular en esa elección?
H.F.: Siempre digo que el humor es
vasodilatador porque favorece la circulación de la sangre en oposición a lo que
nos propone este sistema humano de mierda desde siempre que son todas cosas
vasoconstrictoras. Por eso es que prefiero los lugares de pequeñas dimensiones
porque aparte de hacer música me gusta adornar las canciones con historias y
delirios. Y para que eso suceda es necesario tener intimidad con un público que
no sea muy numeroso.
APU: Contanos algo sobre los
espectáculos que estas llevando a cabo por estos días. ¿De qué se tratan?
H.F.: Por el momento estoy haciendo
dos espectáculos, uno que se llama El Color de mi Tierra que
lo estuve presentando en el Club Atlético Fernández Fierro (CAFF), ese lugar
tan lindo y tan cómodo que está en el barrio del Abasto y que pertenece a la
Orquesta Típica Fernández Fierro (OTFF). Toda gente muy amable y que por otra
parte suenan como los Cañones de Navarone, re heavies y te vuelan la peluca.
Ellos me contaban que en los comienzos del espacio cultural la propuesta que
existía era que si alguien donaba una silla, a cambio podía ver un espectáculo
gratis. Por eso el lugar tiene la particularidad de no tener ningún asiento
igual al otro. Este show oficia también como adelanto de mi nuevo disco que
terminé de grabar pero que aún le faltan las mezclas a las 38 canciones para que
queden listas. En este próximo trabajo, además de contener algunos temas
propios, está lo mejor de nuestro folclore representado en chacareras,
bailecitos, cuecas y escondidos. Y el otro, lleva por nombre El Affaire
Luciana que lo estuve mostrando en Los Chisperos, el café concert que
es propiedad de la legisladora porteña Gabriela Cerruti y que queda en San
Telmo. Esta obra está basada en las musicalizaciones de mis amoríos con algunas
mucamas de un hotel donde yo vivía en mi exilio en Paris, capital de Francia.
Allí, y como todas eran muchachas de diferentes nacionalidades, a la italiana
le cantaba canzonetas, a la brasileña bossa nova, a la gringa jazz y así.
APU: En tus conciertos más allá de la
música también mostrás con sorna e ironía el espanto que estamos viviendo con
el Macrismo en el poder. ¿Cómo te pega en lo personal esta nueva versión del
neoliberalismo en nuestro país?
H.F.: Hace un tiempo compuse una
canción que nunca falta en mis presentaciones que se llama “Los Negros vienen
marchando” y que en una parte de la letra dice: “A todo con una falsa alegría
intentaron disfrazar. Pero al pueblo y su hidalguía jamás podrían dominar. Día
tras día nuevas tropelías se sabía que anunciarían. Que muchas familias ya no
comerían. Tanta gente no les convenía (…)” y que es como una radiografía de lo
que sucede hoy con estos hijos de mil putas que nos gobiernan y que
lamentablemente nos está llevando a la ruina. Por eso, es que siento una mezcla
de tristeza, bronca y ganas de organizarme. Por otro lado, no sabés bien que va
pasar con el resto del arco político porque hay otros/as personajes por ahí
pululando que son muy temibles. Por ejemplo, esa rueda de auxilio que me
parece tiene el macrismo y que es un tipo que no me gusta nada y es Sergio
Massa con su aliada Margarita Stolbizer. Por eso los medios concentrados de
comunicación le queman la cabeza a la gente y le entran por ese lado.
APU: El problema de los estallidos
sociales que se originan cuando la situación no da para más es que los/as
muertos/as siempre los/as termina poniendo el pueblo.
H.F.: Es verdad. Pero vos también
sabrás que ninguna revolución nació de la calma. Hay que reaccionar nada más y
si tenemos que aportar sacrificios habrá que hacerlos. Yo tengo a veces la
sensación de estar acorralados y pienso en cómo se podría salir de este lugar
de encierro y asfixia. Perversamente, a menudo, se me cruza la idea de que en
poco tiempo este gobierno de derecha tenga que instalar un nuevo corralito, se
pudra todo como en 2001 y se termine esta pesadilla. Y ojo que la proyección en
cuanto a la economía viene por ahí, no sería extraño que ocurra algo similar.
APU: A mí lo que me incomoda, me
duele e intento comprender a veces es que muchos/as de los que votaron por
Cambiemos se nos parezcan tanto. No todos/as son fachos, ricos y de
derecha.
H.F.: Sí pero de todos modos me
cuesta entender a esa gente. Lo que pasa también es que los grandes medios de
comunicación vienen laburando e instalando el chip desde hace tiempo y prendió
penosamente también en mucha gente muy querida. De todos modos, pasan cosas
esperanzadoras. Por ejemplo, hace poco un joven me contaba algo muy extraño que
le sucedió con un taxista. El tipo mientras iba manejando le dijo que lo había
votado a Macri pero que ahora estaba muy arrepentido, y a punto de llorar le
confesó: “Espero que pronto la señora Cristina vuelva y nos sepa perdonar “.
APU: Después está el sujeto que
alguna vez Bernardo Neustad caracterizó como “Doña Rosa” que son personas que
muchas veces se declaran apolíticas sin capacidad de discernimiento y que le
creen solo a determinados medios de comunicación o a personajes de la
televisión que terminan siendo formadores de opinión.
H.F.: Justamente el otro día me
encontré a esta Doña Rosa a la que te referís haciendo compras en el mercadito
chino de la otra cuadra de casa. Una señora protestaba por los precios, yo
estaba al lado y le digo: “¿Viste? No se puede vivir así” y ella se da vuelta y
me contesta: “Y bueno ahora hay que pagar toda la fiesta que nos dejaron los
K”. La miro y le respondo: “¿Pero vos no estás bien informada por ejemplo sobre
los Panamá Papers que involucran al actual presidente Macri? A lo cual me dice:
(impostando la voz) “¡Hay Fontova! A Mauricio le hicieron una cama con ese tema
de las cuentas off shore”. Entonces, ahí se termina la discusión. Es imposible
continuar.
APU: Por otro lado, se te ve muy
involucrado en lo referente a la causa por la detención de Milagro Sala.
H.F.: La causa Milagro Sala es una de
las cosas que todos aquellos que leen Clarín y miran TN tienen incrustada en el
chip que les metieron y que hace que les importe tres carajos si está detenida
justa o injustamente. Habría que hacerles saber a esa gente que la dirigente de
La Tupac Amaru es una presa política. De todos modos estoy seguro de que
nosotros, los que estamos de la vereda de enfrente, somos muchos más de lo que
se imaginan. Y sabemos muy bien como es el asunto. Y además, estamos esperando
todo el tiempo a que vuelva La Jefa, Cristina Fernández de Kirchner.
APU: Con La Cámpora también tenés un
vínculo muy especial.
H.F.: Es que soy el padrino de La
Cámpora Comuna 15 del barrio porteño de Villa Crespo. Y quiero dejar bien en
claro lo que estos/as pibes/as están haciendo. Porque a muchos/as les hicieron
creer que se trata de una juventud hitleriana, armada e irracional. Y la
verdad es que es gente muy convincente y con ganas de contribuir al bien
general.
APU: ¿De Sonia Braguetti, tenés
noticias o no la volviste a ver nunca más?
H.F.: Mirá, cuando murió Jorge
Guinzburg en 2008, mi prima Sonia Braguetti se fue a vivir a Checoslovaquia
donde se casó con Miroslav Brandsic un magnate local. Luego, ya instalada y con
todos los papeles en regla, pudo inaugurar en Praga un sauna que se llama
“Marisc” y que cuenta con un plantel de mujeres checas impresionantes. Cada
tanto hablamos y además estamos en contacto a través de Facebook. Lo que sí te
puedo contar es que Sonia todavía sigue atada a los recuerdos de su vida antes
de “Peor es Nada”( 1989-1994) el programa de televisión que hizo junto al
petiso durante cinco años, cuando en un bar era bailarina, hacía desnudos y se
sentía como una Mata Hari.
APU: Sé que tenés casi terminado un
segundo libro que sucede a Temperamental. Cuentos (2005). ¿En
qué etapa está la nueva publicación?
H.F.: Efectivamente, Temperamental. Cuentos (2005)
es mi primer libro que edité a través de editorial Sudamericana gracias a mis
dos amigos y especie de curadores literarios que son Carlos Ulanovsky y Marta
Merkin. Y ahora, terminé otro que lo tengo ahí, que en cualquier momento lo
edito y que se llama Humano Cero Humano.
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