Por NAHUEL ZÁRATE |
Organizaciones ambientalistas de
Berazategui se movilizan para que los negocios inmobiliarios no terminen con
las principales reservas de agua de la zona. En los últimos 33 años, se
construyeron 33 barrios privados sobre esos terrenos ocasionando inundaciones y
pérdidas de fauna y flora, entre otros problemas.
Publicado
en ANCOM
Fotos
Cristina Sille- ANCCOM
El conflicto por la conservación de
los humedales en el partido de Berazategui, a 32 kilómetros de la Ciudad de
Buenos Aires, toma repercusión debido a la intervención de organizaciones
ambientales que buscan proteger estos espacios naturales frente a la explotación
del suelo que generan distintos emprendimientos inmobiliarios por parte de
empresas privadas.
El negocio de la urbanización pisa
fuerte en una zona donde existen grandes extensiones de tierra. Pero si encima
se lleva a cabo donde existen humedales, el daño al medioambiente puede ser
irreparable, ya que su característica es que logran acumular gran cantidad de
agua, la cual puede ser utilizada tanto para el consumo humano como para la
producción, además de tener la capacidad de evitar inundaciones en zonas
aledañas.
En los últimos meses desbordó el
reclamo de diferentes organizaciones ambientales por la construcción ilegítima
de barrios privados o countries en la costa ribereña del partido de
Berazategui. Las denuncias señalan que la zona está sufriendo un cambio en el
uso del suelo para emprendimientos privados, lo que genera un impacto ambiental
significativo para los vecinos del partido. Por empezar, para construir es
necesario levantar terraplenes, lo cual altera la pendiente del suelo y genera inundaciones.
El ojo de la tormenta está puesto en
el Municipio, acusado por los ambientalistas de ser el principal responsable de
facilitar el acceso de áreas protegidas a los inversionistas privados. En
relación a esto, Edgardo Boiraz, referente del Foro Regional en Defensa del Rio
de la Plata, la Salud y el Medioambiente, pone de manifiesto que: “El problema concreto alrededor de los humedales es
que los countries obtienen rezonificaciones a medida de sus necesidades y una
intendencia proclive a conceder excelentes territorios a los barrios cerrados,
lo que generó que los últimos 33 años existan 33 nuevos barrios cerrados.”
El primer atentado contra las zonas
protegidas que costean el partido de Berazategui se dio en el 1996 cuando se
llevó a cabo el inicio de la construcción del proyecto Country Náutico Puerto
Trinidad de 360 hectáreas, perteneciente a Beccar Varela Desarrollos SA. y
Sepra. “Sepultaron toda la fauna y la flora con 3,4 metros de tierra”, menciona
Boiraz. Luego de varios años en donde la obra fue paralizada por distintos
motivos, durante los primeros meses de cuarentena se comenzaron a reactivar
actividades de desmonte y relleno sobre esta área que, según denuncian las
diferentes organizaciones ambientales, está protegida por la Ley de Protección
Ambiental de los Bosques Nativos, la cual señala que es un sector de mediano
valor de conservación y que por consecuente no se podrán autorizar desmontes en
él.
La Asamblea Autoconvocada en Defensa
de los Humedales y Bosque Ribereño de Hudson- Hocó, que lucha contra los abusos
planteados por los negocios inmobiliarios, denuncia que la posibilidad de la
explotación de las zonas de humedales solamente puede ser llevada a cabo
gracias a las rezonificaciones propuestas por el Municipio de Berazategui. “La
estrategia fue rezonificar el ordenamiento territorial de la provincia de
Buenos Aires a cargo del Organismo Provincial para el Desarrollo Sustentable
(OPDS), achicando las zonas de mayor protección y agrandando las zonas para
explotar; en paralelo el Municipio junto con el Concejo Deliberante rezonifica
la zona de reserva a zona residencial.”, señala
Lucas Rúa, activista ambiental perteneciente a dicha asamblea.
La puja de los privados por conseguir
tierras a precios más bajos, la habilitación de los funcionarios públicos para
que puedan acceder a estas y la falta de una ley de conservación de los
humedales son tres puntos clave para que el avance sobre estas tierras se dé
sin ningún tipo de límites. “Hace algunas décadas las economías de los
municipios de todo el mundo junto a los privados pusieron el ojo sobre los
humedales por la riqueza que se puede hacer en terrenos tan baratos con
ecosistemas a su alrededor hermosos y abundante agua cerca”, agrega Rúa.
La modificación en el ordenamiento
territorial aprobada este año por el intendente de Berazategui, Juan José
Mussi, y con el apoyo de la OPDS permitió que la Zona de Reserva pase a ser
considerada como Zona Residencial Extraurbana. Esta rezonificación habilita a
los emprendedores privados a realizar distintos proyectos inmobiliarios como
los casos del barrio privado Pueblos del Plata de Caputo Hermanos y Achaval
Inmobiliaria, el cual cuenta con 300 hectáreas; y Lagoon Hudson, un complejo
que incluye tres barrios privados, con un total de 900 hectáreas, perteneciente
a la sociedad compuesta por Enrique Pedro Balsa y el Grupo Monarca SA.
Frente a esta situación, Rúa menciona
que en el último tiempo se realizó una nueva calle con acceso al río, con la
excusa de que era para la utilización de todos los vecinos, pero “fue meramente
para la especulación inmobiliaria”. Además,
cuenta que se construyó un murallón para contener al río, pero no se realizaron
estudios de impacto ambiental al respecto. “La obra hoy se encuentra paralizada
judicialmente sin poder terminar el último tramo gracias a la acción del Foro
del Río de la Plata”, concluye el joven activista.
La sanción de una ley de humedales es
un paso fundamental hacia la regulación y protección de estos ecosistemas. “Es
necesario que deje bien en claro la definición de humedales para que no pueda
haber arrebatos en ellos”, aclara Rubén Quintana, Doctor en Ciencias
Biológicas e Investigador del CONICET y del Instituto de Investigación e
Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).
Frente a los diferentes proyectos de
ley que fueron propuestos en el Congreso, el presentado por el diputado del
Frente de Todos y el presidente de la Comisión de Recursos Naturales y
Conservación del Ambiente Humano, Leonardo Grosso, es el más preponderante, según
Quintana. “En lo personal creo que es un texto muy superador”. Además, hace referencia a que la causa principal de
que se presentaran tantos proyectos este año fueron los incendios fluviales de
la región del Delta del Paraná.
“Necesitamos la presión constante
para incentivar a diputades y senadores con la pronta resolución a favor del
equilibrio socio ambiental”, menciona Rúa.
La situación actual que transita el
partido de Berazategui con respecto al mal uso de los espacios naturales es un
ejemplo del maltrato por parte de la intervención humana a estos ecosistemas a
nivel país. Según Quintana, desde mediados de la década del 90 se perdieron 88
mil hectáreas de humedales, donde se construyeron alrededor de 8 mil kilómetros
de terraplenes. Esto significó una pérdida del 42% de la superficie total de
humedales en Argentina.
Unos
de los efectos más visibles que genera el cambio del uso del suelo de la mano
de los emprendimientos inmobiliarios son las inundaciones en las zonas
urbanizadas, ya que el agua no encuentra espacio donde acumularse. Es evidente
que la acción social que promueven las agrupaciones ambientales es la
responsable de hacer visible la situación crítica que está sufriendo el
medioambiente, y es la vía por la cual el tema pueda tomar mayor repercusión
para que la sociedad en conjunto pueda llegar a ser consciente de que el daño
contra estos ecosistemas es la causa directa de los desastres ambientales que
se viven.

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