La OMS considera
saludable que una ciudad tenga de 15 a 20 metros cuadrados de espacio verde por
habitante. En CABA son apenas 6. Aun así el gobierno porteño avanza sobre uno
de los últimos accesos al río. El origen, el proyecto, la lucha y los debates que
abrieron las 32 hectáreas en disputa.
Por Natalia Arenas
En los últimos 10 años la Ciudad de Buenos Aires
vendió 473 hectáreas de tierras públicas: equivalen a 263 Plazas de Mayo.
Desde diciembre de 2019 otras 32 hectáreas pelean
por no ser parte de ese número. Las tierras de Costa Salguero y Punta Carrasco
son el nuevo blanco de Horacio Rodríguez Larreta. El año pasado vencieron las
concesiones de esos terrenos y, en vez de aprovechar la oportunidad para sumar
espacios verdes de cara al Río de la Plata, el gobierno porteño pretende que se
construya allí un emprendimiento inmobiliario de lujo.
¿De dónde salió este proyecto? ¿Qué opinan las
mayorías? ¿Cuál será el impacto ambiental? ¿Qué dice la Constitución de la
Ciudad de Buenos Aires? Estas son las claves del proyecto que el oficialismo
quiere meter por la ventana de la Legislatura.
El origen: con
mayoría pero sin las mayorías
En diciembre de 2019, con 42 votos positivos y 17
en contra, la Legislatura porteña aprobó un proyecto de ley que autorizó la
venta de los terrenos donde funcionan los complejos Costa Salguero y Punta
Carrasco.
Son 32 hectáreas que hasta el 30 de abril de 2020
estaban bajo concesión otorgada por la Administración General de Puertos
Sociedad durante la década del 80.
Una vez que venció la concesión y con la ley
aprobada, el Gobierno porteño lanzó el Concurso Nacional de Ideas Buenos Aires
y el Río “Parque Salguero”. En julio anunció como ganador al proyecto
presentado por el estudio de arquitectura Menichetti y Franck, que propuso
construir un conjunto de edificios de hasta 29 metros de altura formando una
franja cercana a la avenida Costanera Rafael Obligado.
El proyecto: lujo
para pocos
El emprendimiento inmobiliario que propone el
proyecto de Menichetti y Frank ocupará 18 de las 32 hectáreas ubicadas en la
zona de Punta Carrasco y Costa Salguero, que forma parte del Distrito Joven. El
74 por ciento (13,3 hectáreas) del área será destinada a un parque, y el 26 por
ciento (4,7 hectáreas) restante a la construcción de viviendas, oficinas y
comercios.
Según las bases del Concurso Nacional de Ideas y el
Río “Parque Salguero”, el valor del metro cuadrado de los edificios que allí se
construyan sería de 9.300 dólares.
Es decir, se trata de un emprendimiento de
viviendas de lujo.
La Audiencia Pública
Durante el 2020 empezaron los cuestionamientos
desde distintos sectores de la ciudad a este mega proyecto inmobiliario. Para
darle legitimidad, entre el 27 de noviembre de 2020 y el 28 de enero de 2021 el
Gobierno porteño convocó a una audiencia pública para debatirlo. Fue una
instancia que no tuvo carácter vinculante, sólo opinable.
La participación en la audiencia fue inédita: tuvo
un récord histórico de 7053 inscriptxs entre vecinos y vecinas, estudiantes,
profesionales, organizaciones sociales, ecológicas, barriales funcionarixs y
sectores de la oposición.
Durante las 30 jornadas de discusión, hubo 2058
expositorxs.
El rechazo al proyecto fue masivo:
de acuerdo al relevamiento
que realizó el Colectivo de Arquitectas en Defensa de las Tierras Públicas,
el 97,3 por ciento de lxs expositores (2003) se manifestaron en contra de
destinar las tierras a negocios inmobiliarios en lugar de recuperar esos
espacios para uso público. Sólo 55 (34 de ellos funcionarixs) defendieron la
venta.
En cuanto a los argumentos que esgrimió la mayoría,
el 22.6 por ciento dijo que “faltan espacios verdes”; el 20.8 por ciento
destacó la importancia de recuperar el río, y el 12.3 por ciento habló de la
inconstitucionalidad de la ley.
Los argumentos
legales en contra
*Artículo 8 de la Constitución de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires: los espacios que forman parte del contorno ribereño
de la ciudad son públicos y de libre acceso y circulación.
*Capítulo IV Ambiente de la Constitución de la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires: ordena “la protección e incremento de los
espacios públicos de acceso libre y gratuito, en particular la recuperación de
las áreas costeras y garantizar su uso común”.
*Artículo 9, inciso C ítem 4 del Plan Urbano
Ambiental plantea ̈ destinar a uso público los predios de dominio estatal que
se desafecten en las riberas”.
Jonathan Valdivieso, fundador e
integrante del Observatorio
del Derecho a la Ciudad, cita además la violación del Principio
de Progresividad en Materia Ambiental, que también está establecido por la
Constitución de la Ciudad de Buenos Aires. “Este principio establece que una
vez que la ciudadanía conquista derechos ambientales, el Estado no debe dar
marcha atrás. Después de las privatizaciones de los años 90, se aprobaron
varias ordenanzas en la Ciudad que establecieron que la Costanera no se podía
volver a privatizar. Luego esto se estipuló en la Constitución de la Ciudad y
en el Plan Urbano Ambiental, que estableció que la costanera iba a ser un
parque público”, explica.
¿Cuál será el
impacto ambiental de este proyecto?
La Organización Mundial de la Salud considera
saludable que una ciudad tenga entre 15 y 20 metros cuadrados de espacio verde
por habitante. La Ciudad de Buenos Aires, según los propios números oficiales,
tiene tan sólo 6 metros cuadrados.
“Este proyecto no se puede analizar de forma
aislada, porque refleja una política integral que releva la cuestión ambiental
a un segundo plano”, dice a Cosecha Roja Mercedes Pombo, integrante de Jóvenes
por el Clima.
“Los últimos 10 años, la Ciudad de Buenos Aires
vendió 473 hectáreas de tierras públicas que equivalen a 263 Plazas de Mayo”,
argumenta Pombo.
Constanza Chiozza, arquitecta integrante del
Laboratorio Anfibio del Plata, coincide: “Esto se entiende dentro de un
desarrollo de negocios que se viene dando en Buenos Aires con la venta de
terrenos públicos y desarrollos inmobiliarios”. Y agrega: “Este es un caso muy
icónico por el acceso a la costa. Es una desgracia que no se aproveche esta
oportunidad para revalorizar la costa del Río de la Plata, que en algún momento
cumplió un rol mucho más fuerte, y volver a construir un espacio público”.
Para Chiozza, la falta de espacios públicos y
verdes en la Ciudad es visible. “Y quedó en mayor evidencia con la pandemia y
la necesidad de salir a respirar. Los pocos espacios verdes hacen de Buenos
Aires una ciudad asfixiante”, dice. Por eso, es fundamental el debate de este
proyecto, porque “podría dar pie a un debate mucho más amplio sobre qué
espacios verdes existen en la CABA, cómo debieran ser esos espacios y qué
políticas públicas queremos para la Ciudad en ese aspecto”.
Valdivieso destaca el relevamiento que realizó el
Observatorio en los últimos años: “Se perdieron aproximadamente más de 150
hectáreas de espacios verdes: parques enteros se han concesionado, parques
enteros se han vendido o sectores importantes se destinaron a emprendimientos
inmobiliarios, como el Parque de la Ciudad”.
“Los pequeños espacios verdes que se conquistaron
fueron por años de lucha de la ciudadanía que impidió, por ejemplo, el
establecimiento de un shopping en la Plaza Clemente”, cuenta Valdivieso y
agrega: “El gobierno los vende como éxitos de su gestión, cuando son años de
lucha de organizaciones”.
Ah, pero un 74% lo
destinarán a un parque
A la hora de defender el proyecto, el oficialismo
hizo hincapié en ese 74 por ciento de las tierras que serían espacios públicos.
La pregunta es: si los edificios son privados ¿quiénes garantizarán el acceso
libre al parque?
¿Es Buenos Aires la
Reina del Plata?
Resulta paradójico seguir llamándola así, cuando el
vínculo que lxs habitantes tienen con el Río de la Plata es casi nulo.
Para Chiozza no es tan casual: “No se llama ‘La
Reina del Río’, sino ‘La Reina del Plata’. Y eso me remonta a la relación de la
CABA con el río, en la que siempre predominó el rol de puerto por sobre el de
espacio o costa pública”.
Ella destaca, además, que Buenos Aires no sólo
tiene costa en el Río de la Plata, “sino que también tiene potencialidad en
todo lo que es la costa del Matanza-Riachuelo y hay un montón de aguas urbanas
que están ocultas: arroyos entubados que mucha gente ni siquiera sabe que
existen”. “Quizás este debate que se abre con el espacio público en relación
con la costa nos puede permitir repensar el rol de los espacios públicos en
otras costas”, dice.
¿Qué alternativas
hay?
En la Legislatura porteña hay varios proyectos
alternativos al del Poder Ejecutivo, que contemplan la cuestión ambiental y en
su mayoría proponen destinar las tierras a espacios verdes y públicos.
Uno de esos proyectos fue presentado por la
Coordinadora “La Ciudad Somos Quienes la Habitamos”, que reúne a más de 20
organizaciones ambientales. Propone crear en ambos predios un parque público
ribereño.
Más recientemente, el bloque del Frente de Todxs junto
a diferentes organizaciones como el Colectivo de Arquitectas en Defensa de las
Tierras Públicas, Alianza por el Clima, Ecohouse, Jóvenes por el Clima,
Consciente Colectivo, Red de Universitaries por la Crisis Climática, Jóvenes
por el Río y Les Jóvenes, entre otras, presentó una iniciativa popular para
juntar 40 mil firmas y exigir que se trate un proyecto para construir un parque
público. Es que la legislación de la Ciudad establece que los proyectos que
junten esa cantidad de firmas deben ser tratados en el recinto en un plazo de
12 meses.
El estado actual del
proyecto de Larreta
El proyecto fue aprobado en la Legislatura porteña
en diciembre del 2019 en lo que se denomina “primera lectura”. Actualmente y
luego de la audiencia pública obligatoria, ya está en condiciones de ser
tratado en una segunda lectura. Esto es así porque el procedimiento de la
Legislatura porteña prevé que algunos proyectos deben tener una doble
aprobación.
“Aún
no tenemos noticias de que se haya convocado a una reunión de comisión para
tratarlo. Creemos que una vez que tengan todo listo, van a hacerlo lo más
rápido posible”, dice Valdivieso.
Licenciada en Periodismo de la Universidad Nacional
de Lomas de Zamora. Diplomada de la Universidad de Buenos Aires en Géneros y
Movimientos Feministas. Redactora en Cosecha Roja. Colaboradora en distintos
medios. En 2018 ganó el Premio Lola Mora en la categoría prensa digital por su
trabajo en Cosecha Roja.

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