El engaño de los bio-plásticos, una exhaustiva
investigación realizada por Amigos de la Tierra, advierte del peligro de estos
materiales
El «engaño» de los
plásticos biodegradables: misma huella ecológica y mismo impacto en la salud
Por Alejandro Tena
Fuentes: Público [Foto: Un
pescador recoge tres botellas de plástico arrojadas al río Nilo, Egipto. —
Mohamed Abd El Ghany / REUTERS
Una investigación de Amigos de la Tierra analiza el
impacto ambiental de los denominados bioplásticos y reclama medidas para
controlar este tipo de etiquetas de envasado por generar confusión a los
consumidores.
El problema del plástico y su gran huella contaminante
ha puesto en jaque a la industria del envasado, que trata de reinventarse y
cambiar su imagen. Una de las últimas estrategias de las compañías de
alimentación es la promoción de recipientes que se autodefinen como
biodegradables, un término que indica a los consumidores que el impacto
ambiental del producto es menor y que su capacidad para degradarse o reciclarse
es mayor. Sin embargo, existen ciertas dudas sobre la veracidad de este tipo de
etiquetas, cada vez más extendidas en los supermercados. ¿Hasta qué
punto son menos dañinos para el medio ambiente estos recipientes de plástico?
El estudio Bio-fake: el engaño de los bio-plásticos, publicado este miércoles por
Amigos de la Tierra, analiza todas las aristas de estos materiales, desde su
composición hasta las consecuencias ambientales que puede tener fabricar
envases de un plástico compuesto por materiales vegetales. La exhaustiva
investigación de la ONG ecologista sostiene que, de los recipientes analizados
con esta etiqueta, tan sólo alcanzan a tener un 25% de su composición
de origen biodegradable, es decir, fabricada a base de componentes sacados
de plantaciones de maíz, celulosa, patata o caña de azúcar. El 75% restante se
compone de polímeros industriales convencionales fabricados a base de petróleo.
Es decir, la mayor parte de este tipo de botellas,
bricks o latas denominados biodegradables están compuestos por un alto
porcentaje de plástico difícil de tratar en las plantas de reciclaje y
con altas posibilidades de terminar contaminando entornos naturales. En este
punto, Amigos de la Tierra señala un problema añadido: la forma en la que se
fabrican este tipo de plásticos bio.
Para obtener ese porcentaje de plástico de origen
vegetal se necesitan ciertos recursos, cuya producción deja una importante
huella ambiental. «La principal materia prima utilizada para la fabricación de
plásticos de origen biológico se obtiene de cultivos que suponen la ocupación
de suelo agrícola ejerciendo presiones adicionales en recursos limitados como
el suelo y el agua, con implicaciones para la soberanía alimentaria, la
justicia climática y la biodiversidad», dice la investigación.
El informe cita además una investigación
científica publicada por
el Multidisciplinary Digital Publishing Institute (MDPI) que
concluye que el consumo de energía requerido para la fabricación de los
plásticos de origen vegetal puede ser mayor que el utilizado para la
fabricación de plástico convencional de origen fósil. A ello se suma el origen
de fabricación, ubicado en la mayoría de los casos en zonas subtropicales,
debido a la idoneidad del clima para las plantaciones de maíz, patata y otros
vegetales con los que se fabrican estos utensilios. Tanto es así, que el
45% de los biodegradables provienen del continente asiático. De hecho, la
distancia media recorrida por una bandeja de plástico biodegradable que llega a
Europa es de 9.950 kilómetros.
«Los bioplásticos son un intento más de la
industria para engañar al legislador y a la ciudadanía»
El uso de plásticos convencional ha desatado una
oleada de investigaciones científicas sobre cómo estos terminan en el organismo
de seres humanos y animales. En el caso de los biodegradables, apenas existen
diferencias respecto a los plásticos convencionales, ya que en el caso de la
Unión Europea, no están cubiertos por una certificación especial o diferente,
lo que hace que no haya ningún tipo de diferencia en el control de toxicidad
que puedan tener respecto a los polímeros clásicos. Una investigación publicada
en Science Direct en 2020 revela que el 80% de los productos
del mercado con bioplásticos contienen más de mil sustancias químicas tóxicas
que terminan en el organismo de las
personas o en el de los animales.
Amigos de la Tierra considera que el despliegue de
los bioplásticos son una estrategia de greenwashing –marketing verde– de las empresas
de envasado y alimentación y reclama medidas para frenar el uso
de estas etiquetas en los productos, pues suponen una confusión para los
consumidores. «Son un intento más de la industria para engañar al legislador y
a la ciudadanía con productos que siguen incentivando el consumo de productos
desechables y que distraen la atención de las soluciones reales: reducir el
consumo de plásticos y fomentar la reutilización de productos y envases»,
expone María Durán, responsable de Residuos en la organización Ecologista.
Por todo ello, Amigos de la Tierra y el resto de
organizaciones integradas en la Alianza Residuo Cero reclaman que la nueva Ley de Residuos –la
cual se debate este jueves en el Congreso– incluya un artículo destinado a
prohibir el uso del prefijo «bio» y otros términos similares para calificar el
envasado.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario