Vacío.
Vacío enorme es lo que siento.
Vacío que me oxida hasta los huesos.
Sí, los huesos.
Porque fueron tus palabras, tus ritmos alocados
los que fortalecían nuestros huesos.
No los huesos de cualquiera, ¿entendés?
Hablo de los huesos de los rotos, los desangelados, los sin aura.
¿Qué nos queda ahora?
¿Mirar al cielo que nos robaron?
Celeste y blanco creo que era.
Ave, Indio
Que una lluvia de música y poesía
nos empape la conciencia.
Ave, Indio.
Escupinos tu música desde ese sol
para que nuestros huesos
vuelvan a brillar otra vez...
otra vez...otra vez...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario