Hace rato que vengo dándole vueltas a las cosas. Es que cada vez me banco menos la hipocresía de los que utilizan tribunas y pantallas para hablarnos acerca de cómo o porque deberíamos aceptar determinados preceptos que nada tienen que ver con el "contrato social" que la gente común eligió para mejorar su calidad de vida.
Años, décadas, siglos quizás de oír, de ver, de digerir las recetas empalagosas impuestas o recomendadas por los comunicadores de turno...
Es que tengo los huevos al plato de tanta tomada de pelo. De tanta diatriba, de tanta falacia, de tanto engaño..
Es increíble que sucedan estas cosas pero los extremos se tocan y cada vez se asemejan más, al menos en la finalidad. Más allá que, a ojo de buen cubero, una cosa no tenga nada que ver con la otra (o sí), van de la mano y se llevan muy bien. Casi diríase que conforman el tándem ideal para estupidizar y saquear a un pueblo que recién empieza a despabilarse de años de oscurantismo...
No hace falta ser demasiado inteligente para saber de que hablo o a que hago referencia. Es que el medio televisivo (dueños, productores, conductores y columnistas y/o periodistas) se ha transformado en un calco, aunque un poco más glamoroso y digerible, si se quiere, del maniqueísmo político. Las mismas mañas, los mismos chanchullos, la misma mierda pero con diferente olor. Porque todo obedece a un gran patrón. EL GRAN PATRÓN DON DINERO que es el que corta el estofado y para ello es menester saber rodearse de una corte genuflexa y chupa culo, ¿o me equivoco?
En definitiva, en este país, nadie llega alto sin pisar cabezas, sin arrastrarse, sin traicionar, o venderse al mejor postor. A veces, desde los medios se critica el rápido ascenso económico social de políticos y sindicalistas. La eternizable manía de permanecer en los puestos estratégicos que les aseguran un buen vivir. Sabemos a que sub-raza de infrahumanos pertenecen, y de lo que son capaz de hacer por "posicionarse". Pero critican desde sus cómodos sillones sin olerse el culo porque ellos son tan o más perversos que los que tanto señalan. Con sus shows y sus sonrisas, con sus líneas telefónicas de votación pagas (buen currito) y sus consejos publicitarios para cautivar pelotudos que les pagan sus onerosos salarios para nada. Quieren más, adoradores del dinero y la ostentación todo lo que hacen es para acumular. Es mentira que trabajen o les preocupe la gente ya que se consideran a sí mismos como seres "endiosados"...y los dioses no bajan a la tierra. "Ay del hombre que gana el mundo y pierde el culo (alma)..." Supo escribir alguna vez Oscar Wilde.¡Pobresitos!
Hoy por hoy somos testigos de la encarnizada batalla mediática por ganarse una "palmadita" del Gran Opa de la televisión. Un show convertido en exponencial directo de los bajos instintos humanos. Y mientras todo esto pasa, como en la política, los que salen beneficiados son siempre los mismos. Todo es negocio, todo es dinero, todo es promiscuidad y digitación premeditada. Asquerosa cuán vil mentira funcional al Gran Negocio mercantilista de la imagen.
Tengo los huevos al plato, reitero. No los aguanto más. Quisiera huir bien lejos de esta trampa de luces y purpurina. De la telaraña del raiting pero no puedo...tal vez sea tarde. Lo único que puedo hacer es no votarlos, apagar la tele y rezar que algún día el pueblo (si se lo permiten) abra los ojos y los oídos y los raje a todos a patadas en el culo para acabar de una buena vez con esta caterva de mercenarios insaciables.
Estoy podrido de que nadie vaya en cana, que se cajoneen las causas, de los nuevos ricos, de los influyentes y los influenciables, de la prisión domiciliaria por cuestiones de edad o humanitarias mientras las cárceles están saturadas de negritos pobres, del "doble" discurso de los sofistas culos rotos, del derroche, de la desidia, de la ostentación, de tanto chorro, delincuente y criminal sobreseído, de los amigos de los amigos de los amigos y la puta cadena que los parió. De que nadie acepte sus propias culpas y pida perdón. De que nadie devuelva, en un acto dignificante, lo que se afanó. De los usurpadores, acaparadores y faltos de conciencia social que se ramifican vendiendo sus almas por dos mangos mientras otros apenas tienen para parar la olla, siendo mucho más capaces. De la taradez institucionalizada y de sus promotores con Tinelli a la cabeza... en fin, la lista es larga y agobiante pero me tienen los huevos al plato.
Lo único rescatable de todo esto es que no existen encuestas que manejen cifras (gracias al cielo) acerca de la cantidad de suicidios ni depresiones profundas ante la ausencia de los mercaderes de la felicidad que se tomaron cuatro meses (si 4) de vacaciones dejando a sus lacayos "regándoles" el jardincito hasta la vuelta, ni un pueblo apático que prefiere seguir viviendo de las migajas. Es por eso que esto es muy bueno siempre y cuando tengamos en claro quienes son los beneficiarios del circo televisivo y del blá, blá, blá de la perenne lascivia política.
Roque Paz
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