"No fue mi intención
ofender a los africanos diciéndoles peronistas"
Esa pareciera ser la explicación del
periodista a la "africanización del conurbano". Además, sigue el
pegue y pegue de los grandes medios a la Sputnik, las declaraciones de Patricia
Bullrich, el ATP de Etchevehere y más de la mano de Groncho Mars.
Por Groncho Mars |
Ilustración: Leo Olivera
“Hay cosas que sólo pasan en este
país”, me dice Gregor, “como el peronismo, por ejemplo. O las respuestas que
damos cuando lo que habíamos planeado, falla. Como el tarotista de Boca, que nos ilusionó
con su predicción de un pase a la final y después de volvernos
con tres pepas en la canasta se disculpó diciendo ‘me dejé llevar por la
camiseta, no va a volver a pasar’. Hermoso, sólo acá. Por suerte volvió a acertar y
con ello recuperó mi fe”, cierra. Lo miro atónito porque pensaba se le había
pasado. Agradezco que entramos en receso y eso me hace zafar de tener que
acompañarlo en los rituales. Mejor empezar.
Hoy llegó la carroza del cielo
trayendo pociones para este mal
Llegó a Ezeiza el avión de Aerolíneas Argentinas con
la famosa segunda tanda de 300.000 dosis de la vacuna Sputnik V
y uno se preguntaba por dónde la atacarían ahora que habían pegado el grito en
el cielo exigiendo la colocación de ambas dosis. Y así como en el McDonald´s te
mandan al payaso para descomprimir un momento embarazoso, la oposición envió a
Elisa Carrió para que abriera fuego, no porque la consideran un clown sino
porque parece inimputable. “La boca se les haga a un lado”, le contestamos
mientras hacemos cuernitos y tocamos madera quienes queremos que, algún día, le
toque responder por el trabajito que viene haciendo. “Jamás me pondría la
vacuna, porque no hay información clara. Ha sido un negocio entre Cristina y
los rusos”, enfatizó Lilita y yo sigo esperando con la ilusión
intacta que, alguna vez, uno de estos tipos que se hacen llamar periodistas se
anime a sugerirle mostrar las pruebas y no la dejen seguir alimentando la escuela
que ella creó pero fue bautizada por Mauricio Macri como “esa te la debo”. “Ya
hicimos una denuncia contra Ginés González García y la Anmat”, avisó sobre algo
que se caía de maduro. No me extrañaría que en las próximas horas corran la
misma suerte Aerolíneas Argentinas por traer la vacuna y el coronavirus por
prestarse a “los negocios” de la vicepresidenta. Clarín fue
por el lado que mejor cosecha y sembró todas las dudas posibles en un solo
titular: el avance de la vacunación en el país es lento,
poco y sin certezas en el futuro. Además de marcar que si Ginés les
mandara un correo electrónico, todos los días, detallando cómo continuará el plan de salud,
ellos lo marcarían como correo no deseado para poder seguir punkeandolá con
el no hay futuro; debo decir que el gran diario argentino promociona en su
página un mapa en tiempo real para ver
cómo viene la vacunación en todo el mundo al que, parece, ellos
no entran. Si lo hicieran les sería fácil comprobar que son muy pocos los
países que comenzaron a inmunizar a sus pobladores y lo de lento y poco caería
en saco roto. Ni hablar si uno busca un poco en otros portales y se encuentra
con la fuerte denuncia realizada por la Organización
Mundial de la Salud de que 10 países concentran el 95% de las dosis en
existencia, dejando en evidencia que estos genios le exigen a una nación que
hasta pocos meses antes de declarada la pandemia no tenía ministerio de Salud
forme parte de ese grupo dominante. Lo de Infobae no fue mucho
mejor. El portal más leído del país se apoyó en un artículo del Wall
Street Journal para advertir que Argentina es “un campo de pruebas
de la vacuna rusa”. Lo curioso es que en el titular siguiente, donde
nos avisa “lo que hay que saber sobre las
muertes y reacciones alérgicas vinculadas a las vacunas contra el COVID-19”,
las mismas perdieron el nombre y nacionalidad. A veeeerrrrr. No, che, habla de
la creada por Pfizer-BioNTech, con supuestos
casos de muertes relacionadas a su colocación en Noruega; y la
de Moderna, con grandes complicaciones
en California. Nada de la Sputnik V. Encima, Israel puso en dudas la
efectividad de la primera dosis de Pzifer ya que 12.400
habitantes que la recibieron se contagiaron de COVID 19. ¿Alguien vio a la
sierva de la República salir a pedir información clara sobre estas vacunas o
sólo yo me lo perdí ese magnífico evento? Para colmo, los rusos avisaron que otras 5
millones de dosis están disponibles y en estos días tres
aviones irían a recoger el primer millón. O al “campo de pruebas” le está yendo
mejor que a las “vacunas seguras”, o alguien nos miente. Debe ser lo primero,
seguro. Igual, no es que nos pongamos la camiseta rusa, ya que para alcanzar
los números estimados por el ejecutivo, necesitamos que lleguen todas las
variantes: de los laboratorios con los que ya cerramos trato (Astra Zeneca
anunció la primera partida para marzo) y la de aquellos con los que se sigue en
tratativas.
Uhh, no me dejes caer en la trampa
Mientras el país se prepara para la
llegada de más vacunas y pone en ellas la esperanza de evitar que la curva de
casos siga en aumento, Pablo Sirvén se prepara en La Nación para la madre de todas las batallas,
que vendría a ser el poder referirse al “Congourbano” sin que nadie venga a “anular disensos y promover un ‘correctismo’ retórico
cínico, pura cáscara que disimula la censura de la cancelación que
avanza a paso redoblado”. Traduzco: señalarle a Sirvén que denominar a cierto
sector de la provincia de Buenos Aires como “ese territorio inviable en cuyo
africanizado conurbano se deciden electoralmente los destinos de la Patria” es
xenófobo (además de mostrar su centrismo chauvinista) es un accionar propio de
un violento que no respeta su opinión. Y eso que la suya es calificada. Por lo
menos yo casi siempre la califico de gorila para arriba. “Como no soy cínico y
digo cosas que la gente normal piensa, me quieren colgar el cartel de
discriminador. Igual, quiero pedirles disculpas a los africanos: no fue mi
intención ofenderles diciéndoles peronistas”, se habría defendido el
periodista. “Así se comprende cómo las elecciones son el mecanismo de
la legitimación de la casta burocrática”, parece contestarle María
Zaldívar desde su columna de opinión en Infobae. Además de la
tirria que me produce el uso de la palabra casta, algo que me parece desmedido
para señalar a la dirigencia, Zaldívar afirma que ellos “usan su dedo para
reemplazar a la democracia interna: imponen un candidato exprimiendo la
disciplina partidaria en desmedro del votante”. Esto que vendría ocurriendo
lentamente hace dos décadas, nos encuentra con un “peronismo cambiando de color
según la ocasión” (y sin música que acompañe la metáfora) y al resto sin
construir alternativas superadoras, sólo electoralistas. Y así llega a su
principal conclusión: El “rehén” en el cuarto oscuro no “elige” nada, las
elecciones son el mecanismo de legitimación de la casta burocrática
repartiéndose el poder. Capaz que cuando Sirvén dice anular disensos y promover
un correctismo retórico cínico se refería a esto. Me gustaría preguntarle a la
licenciada en Ciencias Políticas si, aún tomando por cierto esto de validar a
quienes se encumbran en el poder, le parece que en diciembre de 2019 “no
elegimos nada”. Quizás ella piensa que somos rehenes porque, cuando se trata
de renovar la esperanza, terminamos eligiendo peronismo. Ese que, según ella,
cambia de color según la ocasión, pero que siempre termina yendo por los mismos
principios de inclusión. Y en toda su nota ni una palabra para ese motor que se
llama militancia. Que cree en la herramienta electoral, pero sabe no es la
única. Porque la suya no es la triste figura política del indignado, ese que se
queja, para luego agachar la cabeza y resignarse. Ha demostrado lo contrario
repetidas veces a lo largo de la Historia, a pesar de que Mauricio Macri se
dirija a sus huestes diciendo “nunca hubo un espacio político que
habiendo perdido las elecciones esté de pie como estamos nosotros”.
Se entiende, en el Newman no deben haber hablado del bombardeo de plaza de Mayo
y de los 18 años de proscripción. Es más, no deben haber hablado mucho de nada
porque cada vez que Mufaza abre la boca queda claro que le conviene dejarla
cerrada. Retomando, capaz que Zaldívar tendría que revisar el concepto de
disciplina partidaria porque, al igual que Sirvén, lo está confundiendo con
obsecuencia y servilismo. Qué lindas son las notas de opinión en estos medios
de comunicación. Lástima que todos opinan para el mismo lado. “Dejé de
macanear, si esos que defienden son todos vagos que viven del Estado”, sale al
cruce Luis Etchevehere, hombre de frases filosas aunque del catálogo básico del
conserva. Es una pena que, parece, no le avisaron que su empresa Etchevehere Rural SRL
había recibido el ATP y él la había cobrado como empleado. “Fue
un error y ya lo devolví”, aseguró el exsecretario de Agricultura. Y lo que me
llama la atención no es si lo devolvió o no, sino que a nadie en Entre Ríos le
parezca raro que la misma persona en litigio con su hermana por las propiedades
de su padre, justo en la empresa familiar que lleva su apellido no es dueño,
sino un simple empleado. Ni pensar en ponernos en sintonía fina para indicar
que ese tipo de empresa, desde el principio de la pandemia, fue considerada
“esencial” y no le correspondía pedir el ATP.
Represión a la vuelta de tu casa
Clarín sacó una nota cuyo título parecía destinado a
sacudir los cimientos de la investigación policial y jurídica: una nueva pericia revela que
la bala que mató a Rafael Nahuel no salió del arma del prefecto acusado.
“¡Tremendo!”, pienso, “Patricia Bullrich tenía razón”. Desesperado entro a la
publicación para saber más y allí me encuentro con que “según un tercer estudio
realizado por el laboratorio forense de Salta, el proyectil que provocó la
muerte del joven mapuche en Mascardi en 2017” no fue disparado por el prefecto
Javier Pintos sino… fue lanzado por otro prefecto. Si, como ustedes leen, la
bala habría salido del arma perteneciente al cabo primero Sergio Guillermo
Cavia. Además de la mala leche de asegurar que “Cavia fue uno de los 4
efectivos que se enfrentaron con militantes armados de la lof Lafken Winkul
Mapu”, algo que nunca se comprobó porque no sucedió, queda claro que la
metralla que asesinó a “Rafita” sigue perteneciendo al grupo Albatros. Y el
encubrimiento, también. “Encubrimiento es el que reciben los docentes”, parece
quejarse la exministra de Seguridad, Patricia Bullrich, ya que declaró que “no se puede decir que hasta que no
se vacune a los docentes no van a haber clases presenciales”, para
luego reclamar que “la Argentina no puede perder dos años de educación”.
Caramba, entonces los docentes no pasaron todo el 2020 sosteniéndola con clases
virtuales, sino que estaban jugando a ser youtubers. “La sociedad
necesita terminar con estos sindicatos obstruccionistas que son los causantes
del estancamiento de la educación. Y a mí me enseñaron que todo lo que obstruye
hay que correrlo. Así que propongo volver a las buenas costumbres y al docente
que no va, lo reemplazamos”, habría sido la frase completa de la Pato, según
fuentes poco confidenciales. “Seamos drásticos”, cerró. Y me palpitó el corazón
de sólo pensar lo que significaría esa frase si ella siguiera siendo ministra.
Aunque pareciera que, para algunos uniformados, lo sigue
siendo.
Es el mundo ganado la frase que te
engañará
En EEUU, mientras una de las “asaltantes” al
Capitolio es acusada por el FBI de robarle la computadora a Nancy Pelosi para
vendérsela a los rusos, Donald Trump prometió “vamos a volver de alguna manera”
y la opinión se divide en tres: los que sí, los que no quieren saber qué
significa “de alguna manera” y la prensa opositora argentina que quiere saber
si con el “vamos a volver” ya pueden decir que el mandatario saliente era
kirchnerista. Por lo pronto, será el primer presidente en no asistir a la toma
de posesión del candidato electo en más de 150 años. “¿Y yo cómo quedo en todo
esto?”, parece decir Juan Guaidó, quien ve tambalear su
posición sin el apoyo del empresario y ahora expresidente de
los Estados Unidos. Encima, se iniciará en Venezuela una investigación en su
contra encabezada por un legislador opositor y la Unión Europea ya no lo
reconoce como presidente encargado. Por lo pronto, Guaidó estaría denodadamente
buscándose un edificio para mantener, aunque sea, la mitad de ese cargo.
Mientras tanto, Bill Gates quiere llevar adelante
un proyecto con el cual intentará tapar el sol para acabar con
el calientamiento global y Elon Musk estaría donando "100 millones de dólares a
quien sea capaz de brindar una tecnología que capture las emisiones de carbono.
Gente rica haciendo cualquier cosa con tal de mantener su estilo de vida y sus
medios de promoción y no hacer lo que verdaderamente hay que hacer. ¿Y si
probamos lograr que su presidente firme el protocolo de Kioto y el acuerdo de
Río de Janeiro, muchachos? Digo, sólo para empezar. Los problemas en
Brasil son mucho más terrenales, allí Jair Bolsonaro criticó la
legalización de la IVE en la Argentina y le pidió a sus
seguidores que “no lo dejen solo, como le pasó a Macri”. Un amigo, el
presidente. También despotricó contra el canal O Globo y acusó a sus populares
novelas de representar “otras formas de familias que atacan a la familia
tradicional brasileña”. El hallazgo de los restos de un
titanosaurio en nuestro país parece indicar que es el
dinosaurio más grande de la historia, pero estas declaraciones de Bolsonaro,
por lo menos, lo ponen en duda. Lo cierto es que no se detuvieron ahí las
acusaciones del presidente. "Quieren liberar la drogas como solución a
todo, podrían combatir el narcotráfico si fumaran menos marihuana y aspiraran
menos”, aseguró y algunos están convencidos de que se estaba refiriendo a su
propia policía. “Si por esto del coronavirus el mundo se va a la bosta, por lo
menos habrá que hacerlo con estilo”, estarían pensando en Indonesia, cuarto
país más poblado del mundo, donde se incluyó como prioritarios para
la vacunación contra la COVID 19 a algunos conocidos influencers.
Es que si te van a decir que no hay que tenerle miedo a la vacuna, es mejor que
te lo diga alguien que tiene 49 millones y medio de seguidores en Instagram. Y
yo no llego ni a 200. Finalmente, y para ir cerrando este raid internacional
que vuelve a poner en duda de que seamos una especie inteligente, las
autoridades de Australia decidieron no sacrificar
a la paloma Joe, a quien se le consideraba peligrosa porque
supuestamente había llegado volando desde Estados Unidos. A buen entendedor,
pocas palabras.
Mai onli frends, di end
Sin embargo, la noticia que se lleva el destacado
de la semana es la que nos cuenta que “los yaguaretés, tras 70 años extintos, volvieron a andar
libres por Corrientes”. Tomá vos para aquellos que no creen de que
hay vida en el más allá. Eso sí, el Purgatorio debe ser jodido porque
estuvieron 7 décadas repinporoteando en el calabozo
celestial.

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