La intervención de los grupos capitalistas en el
fútbol implica la casi segura desaparición de los objetivos sociales,
deportivos y culturales que los clubes destinan a la niñez y juventud que el
orden social imperante desampara. Unos cinco millones de niños y jóvenes
acceden a la práctica deportiva desde los clubes. El negocio del holding que
administra el club Botafogo de Brasil es un ejemplo.
Por Pedro Pianta
(APe).- Recientemente
se conoció la noticia que daba cuenta de la puesta en venta de los activos del
holding que administra los clubes Botafogo de Brasil y Lyon de Francia.
Nada menos que en
el diario Financial Times se publicó un aviso de venta de los activos del grupo
Eagle Football Holdings, a cargo del pseudoempresario estadounidense John
Textor.
Para analizar
seriamente el tema, no debe perderse de vista que, al igual que respecto a
cualquier cuestión, la base material incide de un modo directo e ineludible en
el desarrollo del amplio objeto social de los clubes de fútbol.
Ellos son una
creación histórica forjada básicamente por la Clase Obrera para poder acceder a
derechos sociales de diverso orden.
Es que sus niños y
jóvenes encuentran en los clubes de Fútbol un espacio de identidad e
igualitaria referencia que contrasta abiertamente con la segregación que
padecen a consecuencia de la estructuración capitalista de la sociedad.
Por esa razón, la
intervención de los grupos capitalistas en el fútbol implica la casi segura
desaparición de los objetivos sociales, deportivos y culturales que los clubes
de fútbol destinan a la niñez y juventud que el orden social imperante desampara.
Por ser los más vulnerables, son ellos a quienes afecta más severamente la
peste del Capital.
Si se centra el
estudio sólo en la cuestión deportiva, existen datos absolutamente
concluyentes.
En el año 2023 se
efectuó un relevamiento que indicó que, a través de los clubes,
aproximadamente cinco millones de jóvenes y niños acceden
a la práctica deportiva.
No se necesita
poseer una capacidad cognitiva extraordinaria para comprender que, en ese
aspecto, los clubes que practican el fútbol profesional desempeñan un rol
absolutamente relevante.
Por esa razón,
mediante las operaciones de venta de los principales activos de los clubes de
fútbol, se perpetra uno de los tantos ataques que los agentes del sistema
social imperante dirigen a la clase laboriosa.
Veamos
concretamente los casos que motivan esta nota:
El Club Botafogo es
uno de los clubes de fútbol más importantes del Brasil.
Esa tradicional
Institución de uno de los países más poderosos del fútbol mundial obtuvo 25
campeonatos en su historia.
Entre los años 1907
y 2018 alcanzó los 21 títulos del campeonato Carioca y en los años 1968 y 1995
obtuvo los campeonatos Thiago del Brasileirao.
Es decir que solo
dos títulos fueron alcanzados desde febrero del año 2022, momento en el que
posó sus garras el águila financiera que ahora emigra en busca de nuevos
negocios.
Es decir que una
Institución cuyas raíces se remontan al año 1894 debió desaparecer como tal
para solo alcanzar el 8 % de sus logros deportivos.
Para constatar la
afirmación que antecede alcanza con visualizar el organigrama actual de lo que
alguna vez fue el Club Botafogo.
Naturalmente, en
esa estructura interna la escala jerárquica está encabezada por su propietario,
John Textor.
De él depende el
presidente que (si lo anterior no fuera suficiente para entender de qué se
trata) solo es secundado por el Director Deportivo que lógicamente responde a
Textor.
Solo debieron pasar
algo más de tres años para que se corriera el velo.
Hoy se ha
constatado que el precio fijado en febrero de 2022 no lo pagó ningún magnate ni
“grupo inversor”.
Lo pagó un universo
de varias generaciones de asociados e hinchas que, más allá de los éxitos y las
derrotas futbolísticas, sostuvieron sus sueños y sus luchas forjando una
expresión popular que, como todo lo que toca, fue corrompida por el
Capital.
Está claro entonces
que la intervención de un grupo capitalista en el Club Botafogo, arrojó un
saldo decididamente catastrófico.
Por su parte el
Club Lyon fue fundado el 8 de Agosto del año 1950 y es uno de los clubes más
importante de Francia.
En su historia
obtuvo 7 títulos de Primera División, 5 Copas de Francia, 1 Copa de la Liga y 8
Supercopas de Francia.
Ninguno de ellos
fue conseguido desde la compra del holding aludido que ha quedado bajo la
administración judicial de la firma británica Cork Gully, nombrada como
administradora judicial de Eagle Football Holdings.
El día 19 de
diciembre de 2022, al momento de perfeccionarse el acuerdo de venta, John
Textor expresó:
“Después de cuatro
meses de negociaciones constructivas, marcadas por un entendimiento común con
(el presidente del club) Jean-Michel Aulas y con todos nuestros socios, estamos
orgullosos por llegar a este acuerdo excepcional".
Está claro que solo
para los intereses de Textor el acuerdo fue excepcional.
Es que, a la luz de
la más elemental lógica capitalista, la puesta en venta que recientemente se ha
conocido no tiene otra explicación que una afectación de la tasa de ganancia de
Eagle Football Holdings.
Debe comprenderse
que, más allá de presentarse como un especialista en la propiedad y gestión de
los clubes de Fútbol, la finalidad que justificó la intervención del pulpo
financiero en los clubes Botafogo y Lyon fue exclusivamente mercantil.
En el marco de la
“legalidad” inherente al modelo de relaciones sociales vigente ninguna de las
posibles consecuencias que el holding supuestamente deba “afrontar” reviste
operatividad real para impedir que siga operando de acuerdo a su naturaleza.
Por ello, lo único
que hoy por hoy puede asegurarse es que el grupo Eagle Football Holdings
seguirá haciendo negocios.
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